Cada vez son menos los búlgaros que viven en el extranjero que envían a sus hijos a las escuelas dominicales, donde se enseña la lengua y la cultura búlgaras, según declaró Veneta Nenkova, fundadora de la escuela búlgara “Asen e Ilia Peikovi” de Roma, a la corresponsal de BNR Zdravka Maslyankova. En la Universidad de Veliko Tarnovo, representantes de escuelas búlgaras en el extranjero debatieron sobre las realidades y los retos de la interacción entre profesores y alumnos.
“Sólo el 10% de los búlgaros cree que sus hijos deben saber búlgaro. Tenemos que convencer a los padres de la importancia de que sus hijos no rompan el vínculo con Bulgaria”, dijo Veneta Nenkova. Según ella, con frecuencia una abuela y un nieto ya no pueden comunicarse por desconocimiento del idioma. “Hay familias búlgaras que no hablan búlgaro en casa, y eso representa un problema para la educación de los niños”, añadió Valentina Nikolova, directora de la escuela dominical búlgara “Rodolyubie” de Nápoles.
La escasez de profesores es otro de los retos a los que se enfrentan estas escuelas. “Cada vez es más difícil encontrar profesores cualificados en el extranjero. Nos gustaría contar con jóvenes con más energía”, afirmó Guergana Hristova, directora de la escuela dominical búlgara “Peyo Yavorov” de Milán.
Redactora: Diana TsankovaFoto: Zdravka Maslyankova
Traducido: B. Todorov