Autor
Tsvetana Tóncheva
Artículo
viernes 5 diciembre 2025 13:15
viernes, 5 diciembre 2025, 13:15
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Uno de los cantantes populares búlgaros más queridos y aclamados es el famoso representante de la región folclórica del norte de Bulgaria, Boris Mashalov (1914-1962). Con un impresionante legado de más de 400 canciones, él es conocido como un virtuoso en la interpretación de canciones lentas y conmovedoras, que se caracterizan por un amplio registro y una rica ornamentación. Entre sus interpretaciones más populares encontramos “Myátalo Lenche yábalka” (“Lenche lanzó una manzana”), “Nedo le, Nedke hubava” (“Neda, tú, Neda bonita”), “Vino piyat petdeset yunaka” (“Vino beben cincuenta valientes”), “Kitka ti padna, Deno” (“Se te cayó la flor, Dena”) o “Dobre mi doshal, draginko” (“Bienvenido seas, querido”), pero la más querida y la más escuchada de sus canciones hasta el día de hoy es la triste y conmovedora “Zabléyalo mi ágantse” (“Balando está mi corderito”).
Además de ser un intérprete excepcional, Boris Mashalov fue un incansable recopilador de tesoros folclóricos. Recorrió toda Bulgaria en busca de nuevas canciones. En vida contaba que aprendió la magnífica “Balando está mi corderito” por casualidad, durante uno de sus viajes por el norte de Bulgaria. Según el testimonio de su hermano Serafim, antes de un concierto en uno de los pueblos, Boris Mashalov se encontró con un cantante ambulante gitano que viajaba con su oso, y quien le ofreció cantarle “una canción capaz de hacer llorar incluso a la bestia más grande”. El famoso Boris, sin prejuicio alguno, le acabó pidiendo al cantante gitano que le cantara esa canción varias veces. Esa misma noche, todo el salón lloró con la interpretación de esa nueva obra maestra en su repertorio, que sigue conmoviendo al público hasta la actualidad.
La voz de Boris Mashalov sonó por primera vez en las ondas de la Radio Nacional de Bulgaria (entonces Radio Sofía) en 1937 y él, que practicaba en aquel entonces la profesión de pintor- se convirtió inmediatamente en el favorito de los oyentes. A partir de ese momento y por el resto de su vida Mashalov jamás dejó de cantar.
En 1954, el cantante estaba de gira por Rusia y China y para uno de sus conciertos, en un enorme estadio de Pekín, Masahlov aprendió a cantar su mayor éxito en chino. Al entonar “Balando está mi corderito” en la lengua materna de una audiencia de 50.000 personas, todo el estadio se puso en pie, regalándole un frenético aplauso.
Entregado e incansable, Mashalov no escatimó en esfuerzos ni en tiempo. En casi todos los conciertos interpretaba canciones a petición del público. Puesto que su voz era más que impresionante, nunca utilizaba un micrófono. En sus últimos años, sufría una grave enfermedad crónica y a menudo no podía salir al escenario debido a algna crisis, pero en lugar de tratarse, continuaba viajando y dando conciertos por toda Bulgaria. Su última gira fue en Madán y Rudozem. En el último concierto de su vida, el artista salió, cantó la primera canción, comenzó la segunda y, antes de poder terminarla, se desplomó en el escenario. Tres semanas más tarde, el 14 de julio de 1962, con tan sólo 48 años, Boris Mashalov fallecía. Hoy nos quedan sus magníficas grabaciones, que continúan embelesando a los oyentes. Y su mejor canción, “Balando está mi corderito”, sigue siendo capaz de derretir el corazón de cualquiera.
Décadas después de Boris Mashalov, “Balando está mi corderito” le trajo la fama mundial a otra gran estrella búlgara: la legendaria Nadka Karadzhova. En su versión, considerablemente más breve que la de Mashalov, el protagonista de la trama -Todor- pasa a llamarse Stoyán, y la triste historia se reduce únicamente a la desaparición de la madre del corderito. Faltan los detalles dramáticos sobre el granjero, quien olvida la lealtad y los méritos de la madre Rogusha, vendiéndola a buen precio, pero quien, aún así, acaba conmovido por los lamentos de su hijo.
En 1979, la interpretación de Nadka Karadzhova se estuvo emitiendo durante tres meses en un programa de la BBC. Unos años antes, en 1975, salió al mercado mundial el primer volumen de la famosa serie “El misterio de las voces búlgaras”, que incluía algunas de las inimitables adaptaciones corales de uno de los compositores búlgaros más talentosos: Krasimir Kyurkchiíski. En este primer álbum se pueden escuchar las obras maestras “Pílentse pee” (“Canta un pajarito”), “Kaliamanku, Denku”, “Izpoved” (“Confesión”), “Mesetchinko, lyó” y la magnífica “Zabléyalo mi ágantse” -“Balando está mi corderito”- con la solista Kalinka Valcheva.
Autor: Tsvetana Tóncheva
Traducción: Alena Markova
Fotos: archivo, panagyurishte.org, opoznai.bg
Publicado por Alena Markova