martes 9 diciembre 2025 06:20
martes, 9 diciembre 2025, 06:20
FOTO Diana Tsankova
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Gueorgui Pchelarov convierte su pasión infantil por coleccionar insectos en un arte basado en sus conocimientos científicos y en la imaginación del artista. Y aunque la tradición dicta que en los aniversarios redondos los artistas presenten una retrospectiva de sus logros, él está preparando 41 nuevas obras con motivo de su 70 cumpleaños.
La exposición “Kunstkámera” en la galería - librería “Sofía Pres”nos introduce en una sala de arte en la que las creaciones de la naturaleza cobran vida en un mundo colorido y alegre.Nada más cruzar su umbral, las ilustraciones de animales y plantas invaden en el alma humana, purificándola de las desgracias y los contactos con la realidad.
FOTO Diana Tsankova
En su infancia, Gueorgui Pchelarov disfrutaba de los juegos, pero también estudiaba con interés los habitantes de la naturaleza.
“Nuestro apartamento en Razgrad estaba al lado de un enorme parque, recuerda el pintor. Además de jugar allí, desde muy pequeño coleccionaba mariposas, escarabajos y todo tipo de curiosidades, e intentaba dibujarlos. Así que desde entonces comenzó mi interés y hasta hoy sigo coleccionando. No es casualidad que haya denominado la exposición “Kunstkámera”, mi despacho, mi estudio y mi biblioteca son un curioso museo de arte, porque en él hay todo tipo de rarezas, calaveras de animales, plumas de aves”.
FOTO Diana Tsankova
La responsable de la exposición, Hristina Grozdanova, enriquece la historia del ilustrador científico nacido en 1955 en Ruse.
“Lo curioso es que se licenció en la especialidad de biología. Ya en los siglos XIX y XX, en Estados Unidos y Europa Occidental, muchos autores trabajaron en el campo de la ilustración científica y, en primer lugar, eran investigadores y, por necesidad, artistas. En nuestro país también tenemos varios creadores, de los cuales el más experimentado es Gueorgui Pchelarov.
FOTO Diana Tsankova
Tras graduarse por la Universidad de Sofía, comenzó a dedicarse a la ilustración científica y en 1987, recibió su primer encargo importante: las ilustraciones para la monografía Fauna de Bulgaria, volumen Aves. Ha permanecido en este campo desde entonces, dedicándose durante toda su vida a la ilustración de publicaciones científicas.
Una de sus obras más conocidas es la guía Las aves de la península balcánica, publicada en 1991, con cerca de 2000 ilustraciones a color y reeditada en 2012. Tiene una edición ampliada que sigue siendo el libro más actual sobre el tema. Desde 2016 es presidente de la Asociación de Animistas, Floristas e Ilustradores Científicos (DAFNI) y este año participó en la prestigiosa exposición internacional de ilustradores botánicos, organizada por la mayor asociación estadounidense de estos artistas”.
FOTO Diana Tsankova
Como un auténtico científico, Gueorgui Pchelarov consigue someter la libertad artística a la disciplina científica y la veracidad en sus ilustraciones.
FOTO Diana Tsankova
“En estos dibujos un se olvida de la libertad en el arte, porque la ilustración científica requiere precisión y hay muchas personas que inmediatamente encontrarán algún problema si no se maneja bien el tema. Por lo tanto, la puntualidad y el cumplimiento de las normas al representar una determinada especie son obligatorios, y la libertad pasa a un segundo plano. Por otro lado, la ilustración científica es un arte, tiene una forma de interpretación y el artista aporta su visión y su estilo”.
Gueorgui Pchelarov recuerda el lejano año 1983, cuando, sintiéndose en una encrucijada, decidió dedicarse a la representación de la naturaleza viva. “En aquel entonces, casi nadie se dedicaba exclusivamente a eso. Esta trayectoria ya dura 42 años: fue una decisión difícil, pero correcta”, dice el artista. Hasta hoy, divide su tiempo entre la naturaleza y el estudio, donde, sumergido en artefactos y libros, se dedica a pintar. Gueorgui Pchelarov es considerado uno de los más famosos ilustradores de animales.
FOTO Diana Tsankova
“Me lo explico por el hecho de que tengo una larga experiencia y sólidos conocimientos adquiridos a lo largo de los años”, afirma Gueorgui Pchelarov. A los colegas jóvenes, sobre todo si no son biólogos ni zoólogos, les cuesta bastante representar una especie, porque tienen que buscar información. En mi caso, basta con que oiga el nombre de la especie para poder dibujarla al instante. Luego, claro, voy perfeccionando el dibujo”.
FOTO Diana Tsankova
Los caminos que nos llevan al lugar correcto son inescrutables, pero ¿podría ser un apellido?
“El apellido Pchelarov (guarda relación con la palabra abeja (pchela en búlgaro) es relativamente nuevo, es un “invento” de mi padre, porque su padre y su abuelo eran colmeneros. Pero también se puede establecer cierta relación, ya que las abejas, y en general los insectos alados, me interesan muchísimo”, sonríe el ilustrador científico.
Redactora Diana Tsankova
Traducido por Zoaida de Radev
FOTO Diana Tsankova
Publicado por Hristina Táseva