Autor
Vladimir Mitev
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jueves 25 diciembre 2025 13:15
jueves, 25 diciembre 2025, 13:15
Bianca Vasile
FOTO Archivo personal
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En el corazón de la provincia rumana de Teleorman, escondida en un valle casi invisible para los viajeros que recorren la carretera principal a Zimnich, se encuentra el pueblo Izvoarele. Este lejano lugar sirvió en su día de refugio para refugiados búlgaros que hace más de 200 años sentaron las bases de una de las comunidades más singulares y mejor conservadas en el sur de Rumania. Hoy Bianca Vasilev, experta en tradiciones búlgaras de la región, nos habla de la historia, la región y las peculiares costumbres invernales de este lugar, donde el tiempo parece haber conservado el lenguaje búlgaro arcaico y la cosmovisión balcánica y búlgara.
FOTO Florenza Dana
Historia de un “lugar oculto”
El pueblo cuyo antiguo nombre es Gaurichu, se menciona por primera vez en documentos de 1533. Bianca Vasile, explica que su aspecto actual se formó a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Una figura clave en la historia de la comunidad es el comerciante de Plovdiv (en el sur de Bulgaria) Chernya Popovich, quien, en 1817, trajo a 82 familias búlgaras para reconstruir el pueblo devastado por un incendio en 1788. Poco a poco se les unieron emigrantes de diferentes partes de Bulgaria, de las regiones de Pleven, Gabrovo, Silistra y Sofía.
Con el paso de los años, Izvoarele, se ha convertido en una comunidad cerrada, lo cual según Vasile, era la principal razón para conservar su identidad. Hasta 1990, los matrimonios mixtos eran poco frecuentes. Sus habitantes son conocidos en todo el distrito por su excepcional dedicación, incluso existía el estereotipo humorístico según el cual casarse con alguien de Izvoarele era todo un reto porque allí el trabajo nunca se acaba. Hoy en día los vecinos hablan un dialecto búlgaro arcaico (el dialecto de Nikopoli) y conservan en sus baúles trajes tradicionales como sukmani (vestidos tradicionales búlgaros sin mangas) y delantales.
FOTO Bianca Vasile
El ciclo festivo invernal: entre la mística y la vida cotidiana
Las fiestas invernales en Izvoarele, son una compleja mezcla de espiritualidad cristiana y rituales paganos de fertilidad. Bianca Vasile describe la preparación como un proceso de “purificación" tanto del hogar como del alma mediante el ayuno.
Una de las costumbres más curiosas se realiza el 19 de diciembre en vísperas de Ignazhden. Las mujeres preparaban una cesta con tierra y cebolla que colocaban detrás de la puerta mientras los niños debían “cacarear”. El rito tenía un propósito mágico que era garantizar una abundante cría de aves de corral durante el año siguiente. El propio Ignazhden (20 de diciembre) estaba marcado por estrictas prohibiciones. La más importante era que no se hacían visitas para evitar que la suerte “saliera” de la casa. Sí llegaba algún visitante, debía sentarse obligatoriamente e imitar los sonidos de la gallina a cambio de lo cual se le ofrecía calabaza hervida y vino acompañado de la bendición: “Que nuestros pollitos vivan y que estén sanos”.
FOTO Konstantina Varban
Nochebuena (24 de diciembre) comenzaba con la preparación de los panes rituales. Al mediodía los chicos salían a cantar villancicos cumpliendo una tradición llamada “Miu” Llevaban palos con borlas rojas y gritaban con fuerza bajo las ventanas. Es t´pico para Izvoarle el ritual en el que los niños golpeaban con sus palos un recipiente con grano (maíz, trigo, y mijo) preparado por el dueño de la casa. El simbólico “aplastar” el grano, presagiaba una cosecha doble. Por la noche, grupos salían a las calles con la “llamada estrella”, decorada con guirnalda y con un icono de Jesucristo en el centro, para anunciar la Navidad.
FOTO Bianca Vasile
La Navidad y el culto al cerdo
La Navidad en Izvoarele va acompañada asimismo ritos específicos culinarios. Bianca Vasile, cuenta una interesante tradición: la caza de los gorriones en Nochebuena. Los pajaritos se limpiaban y se asaban en Navidad, y cada miembro de la familia debía probarlos “para que estuvieran sanos y salvos todo el año”. Así al comer carne del gorrión interrumpían el ayuno.
FOTO Florenza Dana
Al día siguiente, 26 de diciembre todo el pueblo oía el sonido de cuchillo afilándose: comenzaba el gran sacrificio de los cerdos. Era un momento para compartir en comunidad, los hombres bebían rakia caliente (bebida tradicional búlgara) mientras que las mujeres repartían “prisnina” (carne fresca y tocino) a los vecinos que no tenían cerdo, el grosor del tocino era el orgullo para el dueño y una medida de su bienestar.
FOTO Konstantina Varban
Mascaradas de Año Nuevo y "Herodes"
El paso al nuevo año estaba marcado por el “plugoshor” y se practicaba en la noche del 31 de diciembre. Un arado tirado por bueyes blancos, y acompañado por un labrador y látigos, recorría el pueblo. El primero de enero los niños salían con la “sokova” (survákhnitsa) y por la tarde aparecía un “cililika” un hombre disfrazado de cabra acompañado de músicos y un “burro” que recogía las ofrendas en alforjas.
La costumbre más espectacular, que ya ha desaparecido, es el llamado “Herodes”. Los koledar vestidos de trajes tradicionales y sables de madera en la mano, solían entrar en acalorados enfrentamientos si dos grupos se encontraban en el mismo territorio. Bianca Vasile lamenta que estos complejos rituales hayan sido simplificados u olvidados, pero ella y las mujeres locales están haciendo grandes esfuerzos para recuperar el Babinden y el Aleman para que no quede solo en las páginas de los estudios lingüísticos.
FOTO Bianca Vasile
Insularidad lingüística y unidad balcánica
A pesar de la influencia rumana en la gastronomía y la prestación de algunas festividades como la Dragaika (San Juan), Izvoarele sigue siendo una "isla lingüística". Bianca Vasile enfatiza que, mientras el mundo se globaliza, su pueblo aún cocina "lyutika" (lyutenitsa) y el tradicional "ribnik" el día de San Nicolás. Expresa su orgullo por el hecho de que la comunidad se esfuerza por revivir tradiciones que solo las personas más ancianas recuerdan todavía.
FOTO Bianca Vasile
¡Mucha salud y felicidad! ¡Que tengan paz y amor en su hogar! ¡Felices fiestas y próspero Año Nuevo!
FOTO Konstantina Varban
Redactor Vladimir Mitev
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev