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En la época prenavideña sembramos esperanza y fe

El sacerdote católico Ivelin Genov: "Hoy necesitamos volver a la alegría perfecta del Evangelio y al encuentro con Cristo".

miércoles, 24 diciembre 2025, 12:45

En la época prenavideña sembramos esperanza y fe

FOTO vaticannews.va/bg

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Las luces centelleantes, las melodías llenas de vida y los pueblecitos navideños que seducen los sentidos alimentan nuestras expectativas de fiesta... pero parece que olvidamos el verdadero motivo de este anhelado evento: el nacimiento del Hijo unigénito de Dios. Durante las cuatro semanas previas a la Navidad, la comunidad católica en Bulgaria se prepara para celebrar la esencia de la fiesta a través del llamado Adviento (que proviene de la palabra latina “adventus” – llegada, venida) en espera de Aquel quien debe venir.

En el período prenavideño, los católicos participan con mayor diligencia en los sacramentos de la Iglesia. El primer domingo de Adviento está dedicado a la Segunda Llegada del Señor y simboliza la esperanza. El segundo es por la paz, y el tercero se llama "Domingo de la Alegría", porque la fiesta ya está cerca. El cuarto – "Domingo del Amor" – recuerda los eventos que preceden al nacimiento de Jesús y el lugar especial de la Virgen María en el misterio de la Encarnación. Cada domingo, las personas encienden una vela de la corona de Adviento y la luz se hace cada vez más brillante, atravesando la oscuridad que será vencida.

FOTO wikipedia.org

El padre Ivelin Genov, sacerdote de la parroquia "Santos Pedro y Pablo" en la ciudad de Hisarya, dice que el Adviento prepara nuestro corazón, pero también nos pregunta: "¿Hay lugar en él para Dios? ¿Hemos limpiado el exceso, lo irrelevante, el caos de nuestra alma, aquello que nos asfixia?"

Padre Ivélín Guénov

FOTO YouTube/@RadioAveMariaBG

"Todas estas cosas nos inundan como unas olas de la vida, que pueden ser aquel poder que nos lleva incluso a pasar por encima de cadáveres para realizar nuestras ideas, nuestro protagonismo y autocontemplación, todas aquellas tentaciones y peligros", añade el sacerdote. "Pero para que Dios nazca, es necesario acabar con nustro egoísmo. Los católicos se preparan para la el Nacimiento de Cristo a través del arrepentimiento, que es un cambio de mentalidad, de forma de pensar, de sentimiento del corazón. El Adviento es un tiempo para liberarnos de nuestros hábitos y costumbres, de nuestros vicios, que se llaman pecados. También es esperanza y fe en que el Cristo humilde, venido en carne, regresará glorioso un día en su segunda llegada, para separar la paja del buen grano. Ese es precisamente su juicio."

FOTO BTA

La oración que el sacerdote parroquial pronunciará en la noche de Navidad probablemente estará inspirada en el evangelista San Lucas.

"En su Evangelio, a través de los ángeles celestiales en la noche del Nacimiento de Cristo, nos anima a no tener miedo de abrir las puertas de nuestro pesebre, de nuestro corazón a Dios, porque él no nos quitará nada", dice el padre Ivélín. "Intentaré recordarles a los fieles que solo en Cristo la persona es plenamente persona. También les hablaré de la alegría, porque hoy vivimos sin Dios, vemos a muchos jóvenes deprimidos, ansiosos, con ataques de ansiedad, o tomando antidepresivos. El mundo nos enseña a confiar solo en nosotros mismos y así perdemos la alegría perfecta que nos viene precisamente de la fe en Cristo. Y, de esta manera, nos sumergimos en nuestra tristeza, y nuestra vida pierde sentido. Y no, por último, intentaré hablarles de la paz en la tierra entre los seres humanos de buena voluntad, como escucharemos decir a los ángeles, y juntos nos preguntaremos: "¿Tengo la buena voluntad de bajar del pedestal de mi 'yo', de mi egoísmo, y dar espacio al otro, a quien sólo entenderé con la fe en Cristo como hermano mío?". El hecho de que hasta el día de hoy haya guerras entre hemanos significa que nosotros, los cristianos, aún no hemos entendido que tenemos un Padre en común." 

FOTO vitania.caritas.bg

En los días previos a la Navidad, la organización católica Caritas organiza numerosas iniciativas benéficas. Hermanas de distintas congregaciones ofrecen a los más pobres, a los más vulnerables y a las personas sin hogar comida caliente, pero también palabras de esperanza. En la parroquia del padre Ivelin — la parroquia de San Pedro y San Pablo en Hisarya—, tras una de las liturgias, la gente decide espontáneamente colocar una “cesta generosa” en la iglesia y otra en el centro cultural para productos destinados a los necesitados, bajo el cuidado de las hermanas de la Madre Teresa en Plovdiv.

FOTO Facebook/ivelin.genov.18

La elaboración del Belén navideño es otra tradición que los católicos mantienen. Se remonta al siglo XVII, cuando en el pequeño pueblo italiano de Greccio, San Francisco de Asís construyó el primer Belén. “Hoy quizás el énfasis debería trasladarse hacia lo espiritual y que estos Belenes sean modestos, colocados en algún rincón, y no como el foco de atención de lo que contemplemos. Que esto sea el misterio de la Encarnación”, comenta el sacerdote.

El mensaje navideño a la ciudad y al mundo —Urbi et Orbi— fue enviado por primera vez desde la plaza de San Pedro por el papa León XIV. Más que nunca, en este día mundial necesitamos ánimo en nuestro mundo agitado y cada vez más dividido.

FOTO Facebook/Vatican News - Bulgarian

“Lo primero que me gustaría escuchar es “¡No teman!” —como un padre que anima a sus hijos diciéndoles que no están solos en este mundo", declara el padre Ivelin Genov. "Lo otro que espero de corazón que el Papa diga son palabras de paz, porque la paz no es una utopía. Siempre habrá conflictos, pero cada uno de nosotros debe arremangarse y trabajar por la paz, que comienza en el corazón de cada persona, en la capacidad de ver en el otro no a un enemigo, sino a un hermano. Sin duda, también desearé que el Papa nos hable de la esperanza y, no en último lugar, de la alegría. Hoy necesitamos volver a la perfecta alegría del Evangelio y al encuentro con Cristo”.

Los enfermos, los pobres, aquellos que están solos, los refugiados, y todos los que sufren anhelan escuchar palabras que les infundan esperanza de salvación. Pero ¿cómo pueden sembrarla en su corazón en el día de la Navidad?

Dios siembra en nosotros el bien, la hermosa semilla de la esperanza y de la salvación"responde el sacerdote. "Él nos salva si nosotros colaboramos. La esperanza es una virtud, un don, hagamos lo que hicieron también los pastores pobres y que sufrían el frío en la noche de Navidad, acercarnos al pesebre junto con todos los débiles, con todos los que sufren, y orar al Rey recién nacido con humildad." 

FOTO vaticannews.va/bg

El padre Ivelín Genov recuerda que Dios no nos promete eliminar los retos que encontramos en nuestro camino, pero sí que siempre estará con nosotros. Librémonos del miedo y de la soledad, llevando en nuestro corazón la certeza de que no estamos solos en esta tierra.


Redactora: Diana Tsankova

Traducido por Zoraida de Radev