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Vasko Abadzhiev: virtuoso, genio, leyenda

El 14 de enero se cumplen 100 años desde el natalicio del excepcional violinista búlgaro

miércoles, 14 enero 2026, 10:55

Vasko Abadzhiev (1926-1978)

Vasko Abadzhiev (1926-1978)

FOTO unesco-ldv.com

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El virtuoso violinista Vasko Abadzhiev es una leyenda en el arte musical del siglo XX. Es calificado como un intérprete quien en algunas obras se ha aproximado a lo absoluto, a lo que uno podría soñar como un ideal de ejecución. Durante decenios este violinista fenomenal, impresionante pianista, violista, compositor e improvisador estaba casi olvidado en su patria.

A finales del siglo pasado y a principios del siglo XXI algunos melómanos de avanzada edad recordaban los brillantes conciertos del gran Vasko Abadzhiev de principios de los años 50. Contaban leyendas de su inigualable técnica y de las colas que se formaban para sus conciertos. Lamentablemente en la memoria de personas que ni siquiera lo habían escuchado en vivo permanecían unas históricas anecdóticas de su extraño comportamiento.

FOTO Archivo

Su padre Nikola Abadzhiev, se graduó por el Conservatorio de Bruselas y era profesor de violín en la Academia Musical Estatal de Sofía. Su madre, Lala Piperova, se graduó por el Conservatorio de Múnich en la especialidad de piano. Vasko nació el 14 de enero de 1926 en Sofía y nunca lloraba cuando era niño porque escuchaba atentamente el violín y el piano de sus padres.

Su carrera comenzó de manera fenomenal: su primer concierto ante el público tuvo lugar cuando tenía 6 años de edad. A los 9 años Vasko terminó la secundaria, a los 10 años obtuvo el premio especial en el concurso Ysaye en Bruselas. A los 12 años de edad se graduó con notas excelentes por el Conservatorio de Bruselas y triunfó con una medalla de oro en el concurso internacional Fritz Kreisler en Lieja. Los periódicos belgas lo denominaron el nuevo Menuhin. En los años siguientes Europa aplaudía al Paganini del siglo XX, el violinista diabólico.

FOTO archives.bnr.bg

Los triunfos europeos eran parte de los primeros 20 años de la vida de Vasko Abadzhiev. A los 21 años de edad él perdió a su padre quien era un gran apoyo para él. Su regreso a Bulgaria en 1949 era brillante. Sin embargo, los podios mundiales fueron sustituidos por intensos conciertos ante colectivos de trabajadores y campesinos, y muy pocas actuaciones en Hungría, la antigua Checoslovaquia y pocos países más. Durante una de sus giras en 1956 en el tren en que viajaba de Praga a Budapest el músico fue agredido, golpeado en la cabeza y herido gravemente. Esta desgracia sucedió con los alzamientos populares en Hungría, después de los cuales Vasko no regresó más a Bulgaria.

FOTO Archivo

Su nombre fue condenado a prohibición y olvido ya que había quedado en Europa occidental sin el permiso de las autoridades búlgaras. En 1965 su madre murió en Alemania. Después de esta trágica pérdida Vasko Abadzhiev ya era completamente incapaz de cuidar de sí mismo y de su arte. La leyenda del violín murió en pobreza en 1974 a los 48 años de edad. Solamente un periódico hamburgués informó de la muerte del “violinista diabólico”.  

A pesar de todo, las memorias de él no fueron borradas. En 1991 en una entrevista para BNR el gran violinista búlgaro Vladimir Avramov declaraba:

FOTO Archivo BNR

“Creo que la memoria existe. Durante mis conciertos por el país muchas personas me preguntaron por Vasko Abadzhiev, se interesaban en él. Creo que sus actuaciones y su gran talento, no solo como violinista, sino como un músico, dejaron huellas duraderas en nuestra realidad musical. Incluso si hay grabaciones de las ejecuciones de Vasko creo que uno no podría imaginarse sus cualidades como músico escuchándolas. Por ejemplo, él era un magnífico intérprete de las sonatas y partitas para violín solo de Bach, algo que es un ejemplo de una musicalidad excepcional. Todo esto está aparte de sus habilidades técnicas, que también eran fenomenales”.


En 2001 su primo Nikolay Piperov dice para Radio Nacional de Bulgaria:

“El brillo en los ojos de las personas que he notado en la sala cuando tocaba, esta animación inverosímil que expresaba el público cuando terminaba el concierto oficial, se quedaban en la sala durante 25 minutos, aplaudían sin cesar y gritaban: “¡Vasko, Vasko, más, un bis!”, él estaba cansado, pero siempre cumplía el deseo del público y siempre estaba dispuesto a mostrar que para él el arte estaba en primer lugar. Para mí son muy fuertes las palabras de Hermann Abendroth quien no solo en Alemania, sino en Bulgaria dirigió conciertos con la participación de Vasko y decía: “He dirigido a los más grandes violinistas en el mundo, pero Vasko es un fenómeno único”.

FOTO Archivo

Comparado con Paganini, enérgicamente aplaudido por su virtuosismo inalcanzable y musicalidad perfecta, el genio Vasko Abadzhiev en cierta medida compartió el destino de Mozart. Hay algo muy similar a la vida de Mozart, tanto en su infancia como un niño prodigio, como en el trágico fin de su vida, cuando fue abandonado y olvidado.

Redactora Tsvetana Tóncheva 

Traducido por Hristina Táseva