viernes 23 enero 2026 14:10
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FOTO todor-popov.info
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El exquisito maestro de la melodía Todor Popov (23 de enero de 1921 – 2 de febrero de 2000) es calificado por respetados musicólogos búlgaros como “un clásico original de la canción búlgara de la segunda mitad del siglo XX”, a pesar de que compuso cientos de obras en distintos géneros como musical, oratorio, sinfonía, concierto para violoncelo, obras para orquestas sinfónicas y de cuerdas, cuartetos, miniaturas de cámara vocales e instrumentales, arreglos folclóricos, música fílmica. En la historia de la cultura búlgara, sin embargo, él ha quedado sobre todo por sus obras corales.
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Todor Popov nació en Drianovo, una ciudad pequeña con larga historia en el piedemonte de los Montes Balcanes, en la encrucijada entre el norte y el sur de Bulgaria. En 1944 comenzó a estudiar en el Departamento de Teoría, de la Academia de Música en Sofía. Terminó su educación superior en 1949, y de 1952 a 1957 continuó su formación en el Conservatorio de Moscú. Después de su regreso trabajó como redactor musical en BNR y profesor.
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Calificado como “el poeta entre los compositores búlgaros”, Todor Popov está entre los más impresionantes portadores del espíritu nacional en la música búlgara, fuertemente influenciado por el folclore búlgaro y la poesía nacional. Su sentido innato por la melodía con los años se convirtió en un talento excepcional y un afán incesante hacia una expresión melodiosa perfecta. La voz es el instrumento más importante de su obra. Él está entre los principales autores que trabajaron con el famoso conjunto "Bodra smiana" (Joven relevo), el primer coro infantil búlgaro que se mereció reconocimiento mundial. En realidad, es incuetionable su aportación a la formación de la imagen y el repertorio de casi todos los importantes coros en Bulgaria. No hay formación vocal búlgara que no ejecute canciones de Todor Popov porque la manera en que él convierte el texto poético en música se aproxima a la perfección.
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No es casual que él es uno de los autores que durante largos años gozaron de la amable atención de uno de los más grandes directores de coros de Bulgaria, el inolvidable Vasil Arnaudov. En diciembre de 1990 (solo unos tres meses antes del inesperado fallecimiento de director que conmovió a toda Bulgaria) Todor Popov tuvo la felicidad de escuchar en uno de sus conciertos su ciclo tardío Reflexiones invernales con letra del famoso poeta contemporáneo Vladimir Golev, con el conjunto renovado y el brillante sonido del Coro de Cámara de Sofía.
El autor de los versos de la serie Reflexiones invernales, Vladimir Golev (1922-2011), editó decenas de libros con poesía, prosa, memorias, piezas teatrales y artículos.
Personas cercanas al poeta afirman que hacia finales de su vida él cada vez más dirigía la mirada a las estrellas, y el Espacio inabarcable e inexplicable se había apoderado de su mente. Junto con muchos recuerdos, a veces él anotaba reflexiones ingenuas, pero muy personales sobre la eternidad… es muy impactante la letra de la última canción del ciclo de Vladimir Golev y Todor Popov “Como nieve, justamente como nieve”, en la cual la nieve es una metáfora de la vida humana. Igual que la nieve las personas llegan a la tierra, vagan por la vida, y después de este breve viaje se derriten y desaparecen en la tierra, para regresar de nuevo, en otros inviernos, en otros espacios, a pesar de que la nieve ya no es la misma…
Redactora Tsvetana Tóncheva
Traducido por Hristina Táseva
Publicado por Hristina Táseva