No es emigración, sino aventura: el camino de Slav Smilyanov en Irlanda

viernes, 30 enero 2026, 17:45

No es emigración, sino aventura: el camino de Slav Smilyanov en Irlanda

FOTO Archivo personal

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Nuestro compatriota Slav Smilyanov no es de los que emigran para ahorrar dinero o buscar una vida mejor. Hace 13 años dio este paso porque él es así: le gusta la variedad, viajar, conocer gente diferente y explorar el mundo. A lo largo de los años, tuvo la oportunidad de vivir varios meses en Chipre, y en 2002 y 2005 pudo formar parte de dos brigadas de estudiantes en Estados Unidos.

"Lo que me atrajo a Irlanda fue la experiencia de un compañero de clase con el que tengo una muy buena amistad. Inmediatamente después de graduarse por la Escuela Técnica de Panadería y Pastelería aprovechó un programa internacional para trabajar en el extranjero y decidió irse a Irlanda. Así que desde el año 2000 vive allí. Yo me establecí en Irlanda en 2013, pero dos años antes mefui de excursión para verlo, y me quedé allí un mes. Me gustó el lugar donde vivía y, cuando volví a visitarlo dos años después, al tercer día de mi estancia recibí una oferta de trabajo, y me dije “¿Por qué no? Voy a intentarlo."

Slav se estableció en Strandhill, un pequeño pueblo a orillas del océano, en el noreste de Irlanda, con un claro sueño profesional: dedicarse por completo a la cocina como vocación.

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"El pueblo de Strandhill, es muy conocido por el surf. Hace años, el gobierno construyó allí la base del equipo nacional de Irlanda para este deporte. En invierno, fuera de temporada, en el pueblo viven alrededor de 1500 personas y en verano lo visitan entre 150 000 a 200 000 turistas. Irlanda es un destino muy popular entre los turistas de Europa Occidental y Estados Unidos, porque todos sabemos que en América hay una gran cantidad de irlandeses o personas con raíces irlandeses que viajan a Irlanda en cualquier momento para descubrir sus vínculos familiares y sus raíces en el país. En el pueblo hay muchos restaurantes. A lo largo de los años, he trabajado en dos de los más concurridos. Al principio me resulto muy interesante y bastante difícil, sobre todo por los muchos productos nuevos que no había utilizado hasta entonces para cocinar, así como por las numerosas especias más típicas de la cocina asiática."

Lubina salvaje horneada en sal marina

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La gastronomía en Irlanda se ha desarrollado activamente en las últimas dos tres décadas, nos cuenta el búlgaro. Junto con su amigo de la escuela decidieron dar un paso arriesgado y abrir su propio restaurante, que se diferencia conceptualmente de la mayoría de los otros restaurantes de este pueblo irlandés:

Hamburguesa de pescado: filete de bacalao empanado, salsa tártara, encurtido rápido de cebolla roja y pepinillos; y hamburguesa de ternera con pulpo.

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"Creamos algo que le faltaba al pueblo. Ofrecemos los platos típicos que gustan en el país: la hamburguesa y el tradicional fish & chips. Todo se sirve en cajas de cartón para llevar, nuestro menú no es tan amplio como la de la mayoría de los locales. Ya que hemos prescindido por completo de los camareros y los gerentes, nuestros precios son algo mas bajos y nuestra calidad, sin embargo, es bastante alta, porque utilizamos algunos de los productos de mayor calidad. Una gran ventaja es que siempre utilizamos pescado y marisco frescos. Mi amigo y yo somos socios en el negocio. Yo me encargo de cocinar y el de tomar los pedidos de los clientes. En nuestra temporada alta, que es en julio y agosto, tenemos seis empleados."


Mejillones y gambas al vapor

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Es difícil encontrar unas estadísticas concretas de los búlgaros que viven en Irlanda. Según datos de Eurostat para 2022 citados por DW, el numero oficial de búlgaros que han vivido mas de un año en el país es de 2508, pero extraoficialmente son muchos más. Slav Smilyanov cuenta que en la ciudad de Sligo, a unos 20 kilómetros del pueblo en el que vive y trabaja, hay entre 20 y 30 búlgaros. En la parte norte de Irlanda, que forma parte del Reino Unido en la ciudad de Armagh viven unos 3000 compatriotas, por lo que hay muchas tiendas búlgaras. Y por eso él y su socio muchas veces viajan hasta allí para comprar los productos búlgaros que necesitan. En el sur se encuentra la ciudad de Westport con sus numerosos hoteles, en los que trabajan muchos búlgaros.

Lobster roll: sándwich de langosta

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El carácter estacional del negocio de Slav Smilyanov también divide su tiempo: entre Irlanda y Bulgaria. Él suele volver a su país natal sobre todo en invierno. En una de estas “escapadas” a casa, Slav conoció a la mujer de su vida, con la que pronto se va a casar. Nosotros les deseamos una vida feliz juntos, combinando lo mejor de ambas culturas.

Costillas de ternera cocinadas a fuego lento con puré de boniato y salsa de pimientos picantes casera

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Autor: Yoan Kolev

Traducido por Zoraida de Radev