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Los productores de rosas luchan contra el mal clima y la competencia desleal
miércoles 28 enero 2026 15:23
miércoles, 28 enero 2026, 15:23
FOTO agri.bg
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La rosa oleaginosa (Rosa damascena) es uno de los símbolos de Bulgaria. El aceite de rosa, obtenido de los soleados jardines florales de nuestro país, es desde siempre famoso por ser un producto excepcional de la más alta calidad en los mercados mundiales. Sin embargo, durante la prestigiosa feria berlinesa “Semana Verde” quedó claro que la producción de rosa oleaginosa en Bulgaria se redujo a la mitad en 2025. La producción de rosas jamás había tenido un año tan malo en al menos 30 años.
Los cambios climáticos afectan en gran medida a los productores de rosas, alertó el presidente de la Asociación Profesional de Productores de Rosas, Petar Simeonov, en una entrevista con Veselina Milanova.
“El último año fue el más difícil. El invierno cálido y suave, seguido de una primavera fría, provocó que más del 50 % de los cultivos se congelaran”, afirma Petar Simeonov, propietario de rosaledas y productor de cosméticos ecológicos con sustancias aromáticas propias.
Petar Simeonov
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“Solución a eso no vemos, pero las cosechas pueden aumentar si hay agua para regar. La obtención de agua mediante sondeos resulta una tarea difícil para los productores de rosas: más de la mitad del sector cultiva rosas en zonas montañosas y el resto en zonas semimontañosas; los sondeos se realizan a más de 100 m de profundidad, lo que supone una inversión enorme para cada productor de rosas. El Estado ayuda, no debemos quejarnos, pero hay que hacer algo con respecto al riego. No solo para la rosicultura, sino también para el sector de las frutas y hortalizas, porque eso es lo que nos falta en el mercado.
Cuando hay heladas, como las del año pasado, necesitamos agua para poder recuperar al 100 % las plantaciones perdidas. En la actualidad, solo el 1 % de los campos de rosas dispone de un sistema de riego. No hay forma de que un productor de rosas con plantaciones de entre 50 y 100 decáreas pueda permitirse una inversión de 150 000 euros en riego. Además, eso aumentaría entre un 40 % y un 50 % la producción de rosas al año siguiente”.
FOTO BTA
Según los últimos datos de la Asociación Profesional, en Bulgaria se cultivan unas 60 000 decáreas de rosas, de las que se obtienen como máximo 30 000 toneladas de pétalos de rosa. La producción total del año pasado fue de unas 6 000 toneladas. En comparación, en el período comprendido entre 2018 y 2020, la producción en las mismas superficies fue de 20 000 toneladas. En 2024, la producción fue de algo más de 10 000 toneladas. Lo que ocurre es que cada año la producción de rosas búlgaras disminuye.
FOTO agri.bg
“Enormes superficies de campos de rosas ya están abandonadas y, según nuestros datos, solo en el último año, quizá entre el 30 % y el 40 % de los campos de rosas ya no se cultivan”, señala Petar Simeonov y nos cuenta más sobre los obstáculos a los que se enfrenta el sector en relación con la competencia desleal:
“Muchos colegas están preocupados por la competencia, ya que en Bulgaria también se importan grandes cantidades de aceite de rosa extranjero, principalmente de Azerbaiyán y Turquía. También nos preocupa la exportación de plántulas, una tendencia que continúa en países fuera de la UE. De esta manera, la producción de rosas se traslada fuera del territorio de Bulgaria. Por ejemplo, en Azerbaiyán no existen los requisitos especiales que existen en la UE en materia de abonos y productos para la protección de las plantas. Además, la mano de obra aquí es diez veces más cara que la de un recolector de rosas en Azerbaiyán. Al final, salen al mercado con un coste muy inferior al de nuestro aceite de rosas”.
FOTO EPA/BGNES
Hay empresas que exportan semillas búlgaras a Azerbaiyán solo con fines lucrativos, pero luego el aceite obtenido se importa a nuestro país como aceite de rosas de Azerbaiyán, según sospecha el presidente de la asociación profesional de productores de rosas. El problema es que no hay trazabilidad de este producto: a dónde va el aceite importado, en qué se utiliza y qué producto se obtiene al final, si lleva la etiqueta “producido en Bulgaria” o si es un producto azerbaiyano o turco.
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En cuanto a otros problemas locales relacionados con la falta de mano de obra, la inversión en fertilizantes y productos fitosanitarios y el acceso a ferias especializadas, estos quedan fuera del alcance de nuestra conversación de hoy. Ojalá que algún día, si se recuperan las zonas abandonadas con este hermoso símbolo de Bulgaria, llegue el momento de hablar también de los problemas más pequeños y locales de la producción nacional de rosas.
Entrevista: Veselina Milanova
Texto: Guergana Mancheva
Versión al español de Borislav Todorov
Publicado por Borislav Todorov