Autor
Diana Tsankova
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sábado 31 enero 2026 10:10
sábado, 31 enero 2026, 10:10
FOTO Archivo personal
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En un lugar poco habitual, rodeada de una atmósfera rockera con imágenes de presos y calaveras, una búlgara cosmopolita regresa a casa para rebosar humor, alegría, pasión y amor. Ella ha elegido el bar Prison Bound de la capital búlgara como un refugio acogedor para sus fotografías, que capturan una gran variedad de emociones y momentos de las calles del mundo, y para celebrar a la vez su cumpleaños en su tierra natal.
Ivana Kalvacheva estuvo posando durante años ante la cámara como modelo, pero un regalo la inspiraría a ver el mundo desde otra perspectiva. Su futuro marido la sorprendió un día con una cámara, intuyendo su afinidad por capturar lo que se nos escapa a los ojos al resto de nosotros, mientras andamos absortos en nosotros mismos. Así fue como Ivana convirtió la fotografía callejera en una ocupación que la obsesionaría día y noche, ya que los detalles interesantes pueden encontrarse en cualquier momento y en cualquier lugar.
FOTO Archivo personal
Después de vivir un tiempo al otro lado del océano, Ivana Kalvacheva se mudó a París, donde la cámara pasó a ser su fiel compañera. Los instantes interesantes la sorprenden “sin haberlos buscado conscientemente”. Ella busca lo bueno en cada persona y en cada cosa, “porque todo el mundo contiene algo bueno”.
“Simplemente veo el momento y a veces me frustro si no puedo captarlo”, dice con una sonrisa. “Pero eso es tan bueno como malo, porque al final siempre estoy mirando desde esa perspectiva, y uno debe poder relajarse de vez en cuando y disfrutar, sin la necesidad de documentarlo todo. Todas estas cosas suceden a nuestro alrededor y me divierte mucho verlas: por ejemplo, dos personas vestidas igual o algo que está ocurriendo en contraste o en unísono. Busco ver la situación divertida, incluso si se trata de cosas serias”.
Para la exposición Camera bound, que se inaugura el 21 de enero, Ivana Kalvacheva ha seleccionado sus fotografías favoritas, donde los detalles dan pie a que nazcan historias.
FOTO Archivo personal
“Sin ánimos de sonar “socialmente orientada”, mi foto favorita es la de dos mujeres de diferente razas y edad, sentadas y abrazadas en un banco”, cuenta la fotógrafa. “Era un momento tan íntimo, en contraste con todo lo que ocurría a su alrededor, y esa muestra de cariño me conmovió mucho. Otros momentos: una mujer que estaba fumando un cigarrillo y yo pasé por ahí en el instante en que el humo se posó como una nube delante de su cara, y parecía como si la borrara. O bien, cerca de una playa de nuestra costa del mar Negro: unas personas cargaban un colchón con forma de cisne en su coche y, desde donde yo estaba, daba la impresión de que se hubiera posado en la orilla del mar y estuviera nadando en el horizonte”.
FOTO Archivo personal
La forma de fotografiar, la elección del objeto, la manera de dirigir el encuadre: todo ello deja ciertas huellas que conducen al autor. En este sentido, ¿qué podemos descubrir sobre Ivana Kalvacheva, observando sus fotografías?
“Espero que se vea que tengo sentido del humor”, responde ella. “Por otro lado, algunos dicen sobre la fotografía callejera o periodística: ‘Cuando fotografías, captas un momento íntimo’. Eso es cierto, pero yo espero que comprendan que lo hago con total respeto y más bien como un cumplido a las personas que fotografío. No pienso directamente en la foto, o en mí, sino más bien en lo que está sucediendo ante nuestros ojos. Por ejemplo, he fotografiado a personas besándose. También he fotografiado a personas durmiendo en la calle. Esas fotos me las he guardado para mí, pero sentía la necesidad de fotografiarlas. Unos sufren, mientras otros se divierten: esto nos recuerda que todas estas cosas existen simultáneamente. Espero que cuando la gente vea la exposición y mi arte en general, comprenda que capto momentos a través de lo que yo siento, de mi forma de entender la moral y mi visión del mundo.”
FOTO Archivo personal
“No puedo desconectarme así como así de París, porque es una ciudad increíble”. Con esta declaración de amor, Ivana Kalvacheva recorre día tras día esta ciudad que no deja de ofrecerle momentos insospechados.
"Aquí te puedes cruzar con personas tan diferentes... Es una verdadera riqueza: turistas, diferentes grupos étnicos y culturas”, añade. “Además, aquí siempre hay exposiciones y conciertos maravillosos. Esta es mi vida: o estoy en casa trabajando en las fotos que he tomado, o estoy fuera con amigos, o paseando sola por las calles de París”.
FOTO Archivo personal
Esta es la primera vez que, después de tantos años, la artista va a celebrar su cumpleaños en su propio país, y con este motivo Ivana pide un deseo: un milagro que borre la energía negativa y la codicia, y que la gente haga bien su trabajo y disfrute de lo bueno que hay a su alrededor. E invita a todos:
“En la monotonía de un día de invierno, venid a encontraros conmigo y con el arte, que nos hace ver el día a día con más optimismo y nos recuerda que el placer de la vida a menudo se encuentra en esas diminutas cosas, a la espera de ser descubiertas”.
Autor: Diana Tsankova
Traducción: Alena Markova
Publicado por Alena Markova