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El tesoro de Rogozen lleva cuatro décadas contando la historia de los tracios

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No hay ninguna exposición búlgara en el extranjero relacionada con los tracios donde no se muestren vasijas del tesoro Rogozen. Es el más grande en cuanto al número de objetos antiguos que nos han llegado de la antigüedad búlgara. Cuenta con 165 jarras, copas y cálices de plata, algunos de los cuales recubiertas de oro. Están decoradas con escenas mitológicas e imágenes estilizadas. Todos los demás tesoros tracios fueron descubiertos por casualidad, pero él tesoro de Rogozen se descubrió en dos etapas. La primera fue fortuita, y la segunda fue un hallazgo de los arqueólogos del museo de Vratsa en enero 1986, explica el arqueólogo prof. Nartsis Torbov, de la Universidad Biblioteconomía y Tecnología de la Información.

A finales de 1985, mientras cavaba una zanja para regar un campo privado, un tractorista del pueblo de Rogozen (noroeste de Bulgaria) encontró 65 vasijas amontonadas. El campesino pensó que eran objetos religiosos y, al cabo de un tiempo, Iván Dimitrov entregó los hallazgos al ayuntamiento.

Prof. Narcissus Torbov

FOTO Ivo Ivanov

“Después de Año Nuevo vienen los tres arqueólogos y me cuentan que han visto 65 vasijas en una caja en el ayuntamiento. El mérito de los colegas del museo de Vratsa es muy grande, sobre todo el de Bogdan Nikolov”, cuenta el profesor Torbov a Radio Bulgaria. "Porque ellos recuerdan otra historia: que, en Misia, en la localidad de Gladno Pole, Alexander Vitanov en (1925) encontró otras vasijas en su campo. Años más tarde en (1935), casi en el mismo lugar, encontró una segunda parte. Cuando Bogdan Nikolov y sus colegas ven la caja, observan que contiene jarras similares a una de las jarras del tesoro de Bukovsko o del tesoro de Misia. Es natural que supongan que es posible que haya una segunda parte, como en el caso del tesoro de Misia. Entonces comienzan una investigación arqueológica y el 6 de enero, a 5 metros al noroeste del lugar donde se encontró la primera parte, encuentran la segunda: los recipientes están apilados y son exactamente 100."

Los descubridores del tesoro de Rogozen (de izquierda a derecha): los arqueólogos Spas Mashov, Bogdan Nikolov y Plamen Ivanov

FOTO RIM – Vratsa

Hay muchas hipótesis sobre quién, por qué y cuándo enterró los dos montones con objetos de plata del tesoro de Rogozen. Según los científicos, es posible que el tesoro fuera un botín de guerra, escondido durante la huida de la zona del rey macedonio Filipo II. Este sufrió una derrota en el año 339 a. C. a manos de la tribu tracia local de los tribali, y resultó herido en una pierna. Entonces, el tesoro, saqueado durante la campaña de Filipo II en Tracia y el norte de Bulgaria, fue enterrado para siempre en la localidad de Rogozen.

FOTO Ivo Ivanov

“La otra hipótesis, que me inclino más a creer, es que el tesoro es propiedad del gobernante local y que ha sido reunido a lo largo de generaciones por sus antecesores y representa un juego da copas para beber, probablemente vino. Este fue heredado por sus respectivos antecesores”, reflexiona el arqueólogo. Las vasijas son de diferentes épocas y tienen inscripciones que atestiguan que han tenido diferentes propietarios, lo que indica que se trata de una acumulación de la vajilla que se utilizaba en los banquetes de los gobernantes tracios.

“Es cierto que en el noroeste de Bulgaria existió un centro del estado de los tribali. La prueba de su existencia es el túmulo de Mogilana, en Vratsa. En el período 1965-66 se descubrieron tres tumbas. El año pasado también se realizaron investigaciones. Pero, en mi opinión, todo se reduce a que tenemos información sobre las tumbas y, por consiguiente, sobre los enterrados en ellas, pero no tenemos información sobre la vida en esa población, sobre la existencia de un palacio o una residencia, y creo que todas estas historias que se cuentan ahora sobre una supuesta residencia son infundadas”, añade el profesor Torbov.

 

Grafitis retirados de las inscripciones en los recipientes con los nombres de los donantes y de los beneficiarios

FOTO Ivo Ivanov

Por su maestría en la elaboración y por los motivos mitológicos representados, los vasos del tesoro de Rogozen se dividen en dos tipos. Los primeros fueron elaborados en un entorno helenístico por maestros griegos. Un ejemplo de ello es la copa con Heracles seduciendo a la sacerdotisa Aige (Avga).

Fiala – Aige y Heracles

FOTO Ivo Ivanov

Pero hay vasijas que, evidentemente, han sido fabricadas por maestros locales. Son las más interesantes, porque muestran imágenes y motivos de la mitología tracia: “Estas escenas aportan información muy importante, ya que los tracios no disponían de escritura propia. Todo lo que sabemos hasta ahora sobre sus creencias mitológicas nos lo han contado los griegos, que pasaron por las tierras de los tracios, pero no fueron testigos directos, sino que relatan lo que oyeron. Así pues, el testimonio de la mitología tracia y las creencias religiosas de los tracios de la zona noroeste de Bulgaria proviene del tesoro de Rogozen”, explica el investigador. Existen numerosas especulaciones sobre la interpretación de las tramas.

Diosa tracia

FOTO Ivo Ivanov

“El problema es que, en el caso de la copa grande y otra de las copas, que tiene una escena muy rica, una parte de los propios recipientes se han destruido. Probablemente esto haya ocurrido con el paso del tiempo, ya que eran de plata de poc acalidad. Por eso, el friso que aparece en estos recipientes no se puede restaurar por completo. Sin embargo, esto hace que el tesoro de Rogozen sea muy interesante y atractivo, ya que se han expresado diversas teorías sobre las concepciones mitológicas de los tracios, que  continúan enriqueciéndose y desarrollándose."

Jarra bicónica parcialmente destruida

FOTO Ivo Ivanov

"Sin embargo, solo quiero decir una cosa a todos los colegas que se ocupan de esta cuestión: hay que tener mucho cuidado y no llegar a extremos en la interpretación de las propias escenas mitológicas. Porque detrás de estas escenas mitológicas hay maestros que han recreado la vida de los tracios, sus creencias religiosas, pero eran personas normales y corrientes, y tenían una visión propia tanto de la religión como de la vida. No hay que llegar a tergiversar, porque eso no beneficia a nadie”, advierte el investigador.

FOTO Ivo Ivanov

Hoy en día, parte de los objetos de plata del tesoro de Rogozen se conservan en el Museo Nacional de Historia, mientras que el resto se puede ver en el Museo Regional de Historia de Vratsa. En el renovado salón “Trezor”, donde se exhiben de forma moderna e impresionante los hallazgos y riquezas del túmulo de Mogilana. El tesoro de Rogozen se encuentra en vitrinas y exposiciones que estaban vigentes en el momento de su descubrimiento en 1986.

Sala "El tesoro de Rogozen" en el Museo Regional de Historia Vratsa

FOTO Ivo Ivanov

Cuatro décadas más tarde, el profesor Torbov, que durante mucho tiempo fue el encargado de la conservación del tesoro, afirma: “La exposición del tesoro de Rogozen debe realizarse de una manera interesante, artística y atractiva, como vemos en otros museos de Europa y del mundo, donde se hace hincapié en piezas concretas para que atraigan la atención inicial del espectador y, a partir de ahí, que se ponga el comienzo de una larga conversación... Las piezas expuestas son permanentes, porque son eternas, pero hay que cambiar las condiciones en las que se muestran”, afirma el profesor Nartsis Torbov.

Autor: Ivo Ivanov

Traducido por Zoraida de Radev