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Antoaneta Raoslavova: “La radio recuerda sus personas y voces”

domingo, 15 febrero 2026, 16:36

Antoaneta Raoslavova: “La radio recuerda sus personas y voces”

FOTO Liubomir Kolarov

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La voz de la radio siempre ha sido una ventana al mundo, sobre todo en los años en que el acceso a información era limitado y las ondas de la radio conectaban continentes. Con Antoaneta Radoslavova, redactora musical en Radio Nacional de Bulgaria, parte del equipo de Radio Bulgaria y responsable del único en el país Museo de Historia de la Radio, conversamos sobre la historia, la memoria y el futuro del programa para el extranjero de la Radio pública.

A principios de nuestra conversación ella subrayó su vínculo personal con el medio público.

“Me alegro que estoy en el estudio de Radio Bulgaria, un medio que amo y he analizado en cierta medida en uno de mis libros que está dedicado a la música en la radio búlgara en el periodo de 1930 a 1944”.  

Después de su jubilación Antoaneta Radoslavova continuó su trabajo científico. En 2012 recibió una invitación de Zahary Milenkov, creador y primer director del Museo de la Radio. Primero desvió la invitación porque trabajaba sobre su libro dedicado a la historia de Radio Sofía. Dos años después aceptó. “No podía negarle”, reconoce ella y en los últimos 12 años forma parte del equipo del Museo.

FOTO Liubomir Kolarov

Entre los más valiosos testimonios del archivo ella señala las grabaciones de la prima de la ópera Guena Dimitrova y las entrevistas al intelectual Petar Uvaliev. La impresionaron muy fuertemente sus palabras pronunciadas en una entrevista de Galia Siriyska de la redacción de los búlgaros en el extranjero en la cual él habla de la capacidad de la radio de sobrepasar las divisiones y superar el odio.  

“Las ondas de la Radio superaban los abismos del odio. La radio nos enseñaba a no odiar”, decía Petar Uvaliev.

FOTO BNR (Archivo)

A través de los años Radio Bulgaria tiene una misión muy clara: “mostrar que Bulgaria es un país muy interesante y presentar su cultura y su música”. Desde 1936 se transmitían programas musicales especiales para los búlgaros en el extranjero, mediante los cuales búlgaros y extranjeros se familiarizaban con el folclore búlgaro. Posteriormente se organizaron las emisiones en alemán, italiano, polaco, serbio-croata, rumano, griego, turco, y en distintos periodos en árabe, incluso existía una redacción africana.  

A principios de los años 90 los programas para el extranjero sonaban bajo el nombre de Radio Bulgaria. En 2012 los programas transmitidos en onda corta y en onda media fueron cancelados y el medio comenzó a transmitir solamente en Internet, lo que marcó una nueva etapa en su desarrollo.   

FOTO Liubomir Kolarov

En el Museo hoy se conservan no solo documentos y grabaciones, sino equipos técnicos únicos. Entre los objetos hay una lámpara de vapor de mercurio donada por la estación regional en Stara Zagora que funcionaba más de 60 años sin interrupción. Los visitantes están impresionados por los antiguos micrófonos conservados gracias al ingeniero Asen Marinov entre los cuales hay modelos de mármol y de carbón de los años 50.  

FOTO Liubomir Kolarov

Sin embargo, a juicio de Antoaneta Radoslavova lo más importante sigue siendo la memoria de las personas.

“Conservamos no solo os objetos como magnetófonos o antiguas radios, sino la memoria de las personas que trabajaron en la radio porque la radio debe recordar sus periodistas, músicos, directores de sonido, técnicos, ingenieros, traductores, músicos, locutores y todas las personas que entregaron decenios de sus vidas a la radio”.  

FOTO Liubomir Kolarov

Entre los tesoros de Radio Bulgaria ella destaca el espacio Estudio Folk de Rumiana Panayotova. En el Museo se conserva una enorme carpeta de sus programas dedicadas a las canciones, los bailes y las tradiciones búlgaras. Un recuerdo curioso de principios de los años 90 es una carta de Japón en la cual un oyente expresa su sorpresa por la música moderna búlgara que suena en el éter.

Si pudiera revivir un momento del pasado Radoslavova regresaría a los albores de las transmisiones en onda corta. En los archivos se conservan cientos de cartas de Europa, América del Norte, Siria, Marruecos y EEUU, un testimonio del poder de las transmisiones y del vínculo con los oyentes.

FOTO Museo de Historia de la Radio

“Yo, por ejemplo, regresaría atrás en el tiempo, en los momentos en que los búlgaros no estaban seguros de su nivel técnico y deseaban tener transmisiones en onda corta, pero se sentían satisfechos de labor gracias a las cartas que llegaban. Habitualmente en ellas había información sobre las condiciones de audición y la calidad del sonido que a veces era mejor que la de algunas estaciones de radio locales”.

Hoy las tecnologías son diferentes, pero la misión sigue siendo la misma. Radio Bulgaria sigue contando de Bulgaria ante el mundo y en el Museo de Historia de la Radio se conservan no solo equipos técnicos, sino la memoria viva de varias generaciones de profesionales: decenas de redactores, traductores y locutores que dejaron su voz en el éter.

Como trasciende de las palabras de Antoaneta Radoslavova, el sonido no desaparece. Persiste como una memoria cultural y como una comunidad creada más allá de la distancia.

Redactor Liubomir Kolarov 

Traducido por Hristina Táseva