Veselin Petkov de La Haya: “En el templo estamos en nuestra tierra”

domingo, 22 febrero 2026, 12:40

Veselin Petkov (en el centro), en el templo ortodoxo búlgaro de La Haya

Veselin Petkov (en el centro), en el templo ortodoxo búlgaro de La Haya

FOTO Alexandra Karamihaleva

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Veselin Petkov forma parte de la Comunidad de la Iglesia Ortodoxa Búlgara “San Paisio de Hilandar” en La Haya desde 2013. Al llegar a Países Bajos, se enteró por amigos de la existencia de la iglesia búlgara “San Miguel Arcángel y San Gabriel”, la única iglesia búlgara en Países Bajos, lo que, según él, la hace muy especial. Poco a poco, Veselin la acepta como su segundo hogar y asiste regularmente a los servicios, canta en el coro, colabora en todo lo que puede en ña comunidad y se alegra cuando ve que está a tope “porque esta iglesia fue creada para el pueblo; el servicio es para el pueblo, para tender un puente hacia Dios y guiar a la gente hacia él”.

El templo ortodoxo en La Haya es también “un pedazo de Bulgaria” para Veselin y para los demás compatriotas en Países Bajos: “Sí, aquí nos sentimos como en nuestro propio territorio, como en nuestra tierra. No solo dentro del templo, sino también a su alrededor, en el patio. Cuando salimos a la calle, la sensación ya no es la misma”, afirma nuestro compatriota en una conversación con Radio Bulgaria. Petkov participa, además, en el pódcast especializado “Puente de la fe”, dedicado a la comunidad eclesiástica ortodoxa búlgara en Países Bajos.

Esperamos a que logre contener las lágrimas y le preguntamos qué es lo que llevan de este templo en sus almas y en la vida cotidiana, y cómo la vida eclesiástica en la comunidad búlgara les ayuda a vivir lejos de la patria de una manera digna. Su respuesta impresiona por su profundidad teológica y por la sabiduría espiritual propia de una persona verdaderamente integrada en la vida de la Iglesia: "Durante la celebración del santo oficio, en el transcurso de la Liturgia, precisamente cuando el Espíritu Santo desciende sobre los Santos Dones y los transforma, estos ya no son pan y vino, sino el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Sentimos la presencia del Espíritu Santo, que da vida a todo. Nos unimos a esa presencia; ella nos santifica y nos da fuerzas para toda la semana. Borra nuestros dolores, nuestros sufrimientos y nuestras preocupaciones, y nos da amor. Eso es lo que nos llevamos al final de la misa, como una energía que nos acompaña hasta el próximo domingo o hasta la próxima liturgia.

“La presencia de Dios es algo único”, dice nuestro compatriota y una persona puede sentirla de verdad si le abre el corazón. Nosotros, los que servimos aquí, esperamos que las personas que vengan sientan esto, que todos encuentren paz aquí. Un lugar donde puedan reflexionar con calma sobre sus preocupaciones, para recibir una reveación de Dios sobre cómo seguir adelante, cómo seguir adelante en la fe y en la vida”.

FOTO Alexandra Karamihaleva

Reflexionando sobre la cuestión del libre albedrío con el que Dios ha dotado al ser humano y sobre la elección ante la que nos encontramos cada día —atravesar las pruebas de la vida con Dios o con el diablo—, Veselin afirma: “Cuando asistimos a la Santa Liturgia, esto nos ayuda a abandonar nuestros problemas y recordar que Dios está con nosotros y que debemos confiar en Él para todo, para que nuestras obras tengan éxito”.

Según él, es maravilloso que una persona acuda al oficio religioso para pedir la bendición de Dios para toda la semana siguiente: que Dios bendiga sus días, sus relaciones con los demás, su trabajo y cada una de sus iniciativas. Porque Cristo dijo: “Sin mí no pueden hacer nada”.

Veselin Petkov recuerda con gratitud y tristeza al sacerdote de La Haya, el padre Yoan Manev, fallecido en agosto de 2024. Recuerda todas las dificultades que atravesaron como comunidad religiosa, las cartas que recibieron del municipio de La Haya con plazos para desalojar el sitio, convertirlo en un edificio de viviendas y vender los apartamentos.

 


Padre Yoan Manev

FOTO dveri.bg

"El Padre Yoan fue quien defendió la existencia de este templo. Fue un sacerdote verdaderamente digno. Lo extrañaremos siempre. Fue nuestro confesor, padre espiritual, nos ayudaba".

 También habla con cariño y gratitud del actual sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Búlgara en Países Bajos, el Padre Nikolay Nikolov, quien vive en Alemania y viaja cientos de kilómetros para cada servicio: un buen hombre, un buen sacerdote, que siempre trata bien a las personas, las escucha, las ayuda, encuentra una palabra amable para cada uno.

El padre Nikolay Nikolov durante un servicio en la iglesia

FOTO Alexandra Karamihaleva

"Sentimos que somos uno, y esto es muy importante en una comunidad religiosa: la buena comunicación entre el sacerdote y los feligreses. Esto es fundamental no solo para el bienestar de la parroquia, sino también para que más personas se sientan atraídas por el Señor. En definitiva, la misión de todo sacerdote es conectar a la persona con Dios".

Veselin espera que esta comunidad religiosa se fortalezca desde dentro. Son cada vez más las personas vienen buscando consuelo en Dios.

"¡Debemos ser fuertes en el nombre de Dios! Todos enfrentamos pruebas y dificultades en la vida. Una comunidad religiosa también atraviesa dificultades, hay discusiones en las que es difícil llegar a un consenso, pero lo principal en una comunidad eclesiástica debe ser que todos olviden su orgullo y piensen con Dios. Porque el orgullo es el enemigo número uno del hombre. Este es nuestro mayor fallo. El pecado más grande y grave por el cual el diablo fue expulsado del paraíso. Este orgullo está encerrado en nosotros para que podamos combatirlo y demostrarle a Dios que anhelamos regresar al Reino de los Cielos. El orgullo y el amor no pueden coexistir en un solo corazón. Si hay orgullo, no hay amor. Cada persona debe tratar de olvidar su orgullo, despertar el amor en el corazón y actuar con amor".

 

 

Redactora Alexandra Karamihaleva

Traducido por Zoraida de Radev