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Diana Tsankova
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sábado 21 febrero 2026 14:30
sábado, 21 febrero 2026, 14:30
FOTO Diana Tsankova
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En un mundo indemne a la fealdad y el clamor de quienes compiten por producir maldad, Iliya Pashov crea arte en el que brillan la pureza, la humildad y la suficiencia de su propia alma. Apenas un año después de su partida del mundo terrenal, sus gráficos y dibujos, en la galería-librería Sofia Press, nos dan una lección de mansedumbre para que podamos protegernos y, en paz interior, escuchar el llamado con el que fuimos enviados brevemente a esta tierra.
“Toda mi vida he anhelado una habitación con paredes blancas, literalmente. Entrar en ella y dibujar, y nada más”. Con estas palabras, en una carta a su amigo Mijaíl Filipov, el artista comparte su sueño de que la creación artística permanezca inalterada por las realidades que se esconden más allá de las paredes blancas como la nieve.
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“Ilya Pashov es verdaderamente un marginado en el sentido clásico de la palabra, si se me permite llamarlo así, ya que una persona que vive y trabaja conscientemente en aislamiento, pero no para escapar, sino como un gesto de autoconservación”, afirma la comisaria de la exposición, Olympia Daniel. “Vemos a un personaje que forjó conscientemente esta actitud hacia el mundo, hacia un arte tan diferente y radical, a pesar de ser un graduado clásico. Espero que todo aquel que visite la exposición encuentre evidencia en sus obras: en esta elegancia, pureza y silencio, que parece ser un principio rector del modus vivendi”.
FOTO Diana Tsankova
Olympia Daniel eligió el título de la exposición “Sala Blanca” como un intento, en sus palabras, de dar sentido al refugio personal de una artista que logró convertir el autoaislamiento en una postura estética. Sin embargo, ¿de las cosas que fueron creadas en este espacio íntimo cuáles han sido trasladadas a las paredes blancas de la galería?
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"Queríamos realmente acercarnos a su idea de paraíso artístico, recordarnos de este deseo y hacerlo realidad —responde la comisaria de la muestra. "La exposición incluye obras de diferentes épocas, así como un pequeño archivo donde los espectadores podrán ver varias cartas. En ellas, describe su deseo de simplicidad, de pureza, de un espacio sagrado donde el artista se sienta bien, algo muy comprensible en una época en la que ya no tenemos silencio, tranquilidad, lugares para la reflexión y mucho menos para la creatividad. Esta habitación blanca es algo muy sanador".
FOTO Archivo personal
Iliya Pashov nació en 1938 en Gabrovo y se graduó por la Academia Nacional de Artes en 1968 con una licenciatura en Ilustración. Sus ideas estéticas se vieron influenciadas por la escuela del modernista italiano Giorgio Morandi y sus principios de "silencio metafísico", que aprendió de su maestro, el profesor Veselin Staykov. Al inicio de su carrera creativa, trabajó en el campo de la escenografía y el diseño gráfico aplicado, y posteriormente en el diseño de libros y la ilustración.
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Tras los cambios democráticos, realizó exposiciones individuales en la Galleri 88 y en Paepkegarden, Stromstad, Suecia. Mientras tanto, se especializó en litografía en un taller con destacados profesores del legendario Instituto Americano Tamarind, perfeccionando nuevas técnicas de procesamiento de la piedra que permitieron lograr capas etéreas y transparentes, y una pureza de detalle hasta entonces inimaginable.“Allí, al parecer, se produjo un cambio y su perspectiva experimentó una transformación radical. Los artistas gráficos búlgaros son de gran prestigio y distanciarse de estos profesionales es una gran valentía”, añade Olympia Daniel. Las obras de Iliya Pashov pertenecen a coleccionistas de Italia, Francia, Inglaterra, Suecia, Estados Unidos, Japón y otros países.
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Este humilde creador, dotado de finura y erudición, revela su santidad no sólo a través de las imágenes creadas en un espacio entre lo divino y lo terrenal, sino también a través de las palabras compartidas con sus amigos, que también persisten en el el tiempo.
FOTO Diana Tsankova
“Lo mejor fue volver a ver (aunque a finales de otoño) el campo sobre el que se alza una iglesia ojival, no sé si recuerdas, entre Uddevalla y Tanum, cerca de Dingle. El terreno en sí (sembrado de trigo dorado, por supuesto), el inmenso cielo azul y la pequeña iglesia ojival entre ambos es algo que me atrae muchísimo y me habla de la vida terrenal. Si tuviera la oportunidad, viviría allí humildemente, reflexionando sobre la vida humana”, comparte Iliya Pashov en una de sus cartas, que puede verse en la exposición, en el pequeño archivo cedido por amigos. En sus palabras, vemos esa imagen purificada, libre de todo lo superfluo y en busca de la simplicidad, que también encontramos en sus obras.
FOTO Diana Tsankova
“Sus cartas revelan el anhelo de contemplación ascética y humilde, y las imágenes en que fue plasmado este anhelo demuestran que hay artistas cuya presencia no se mide por la intensidad de sus apariciones públicas, sino por la profundidad de su ausencia consciente del bullicio cotidiano”, dice Olympia Daniel sobre la vida de un artista que vivió su tiempo en una búsqueda continua de lo divino.
La exposición dedicada a Iliya Pashov, en la calle Slavyanska 29 de Sofía, podrá visitarse hasta el 13 de marzo.
Autora: Diana Tsankova
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev