Sara Alfayez de Jordania: Bulgaria me dio alas para la ciencia

viernes, 20 febrero 2026, 11:15

Sara Alfayez

Sara Alfayez

FOTO Archivo personal

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Sara Alfayez, de 25 años y oriunda de Jordania, eligió Bulgaria para continuar su trayectoria académica en una de las instituciones educativas más prestigiosas del país: la Universidad de Sofía “San Clemente de Ohrid”. Aquí cursa un máster en genética y genómica, con especialización en genética del cáncer, trastornos cromosómicos, medicina molecular y reproductiva. Su decisión no es casual: se inspira tanto en la tradición familiar como en las oportunidades que ofrece Bulgaria.Tras completar una licenciatura en ingeniería genética y biotecnología en la Universidad de Jordania, Sarah planea continuar su formación en Europa. Bulgaria resulta ser la elección natural: el país donde su padre también estudió y defendió su doctorado.

Lyubomir Kolarov, Nina Tsaneva y Sara Alfayez

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“Mi padre me inspiró profundamente, ya que siempre hablaba de Bulgaria como un centro educativo sólido. Mi decisión de venir a Sofía también fue una forma de seguir su camino. Aquí encontré oportunidades de desarrollo en el campo de la genética del cáncer, los trastornos cromosómicos y la medicina reproductiva. Estudiar en un entorno internacional es realmente enriquecedor: mis compañeros y yo somos de diferentes países, pero la formación se imparte en inglés. La colaboración y el apoyo científico son una parte esencial de nuestra vida académica. Estoy a punto de defender mi tesis y la espero con mucha confianza y entusiasmo. Durante mis estudios, tuve la suerte de trabajar en laboratorios con médicos y compañeros extraordinarios quienes me prestaron un enorme apoyo”.

Sara destaca que el máster en Bulgaria le da mayor libertad para linvestigar y practicar.

"El bachillerato fue muy estricto, con muchos exámenes y trabajo de laboratorio. En Bulgaria, la educación es de otro nivel, más centrada en la investigación científica. Tenemos más prácticas y trabajo en laboratorios, menos teoría y más oportunidades de trabajo independiente".

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"Esto me ayudó a crecer profesionalmente y a ganar confianza como una joven científica", comenta la ella. Además de estudiar, Sara trabaja en dos lugares: en una clínica pediátrica y en un laboratorio de patología, y también participa en diversos foros científicos. Define el entorno práctico como una de las ventajas más valiosas de sus estudios en Bulgaria.

La vida en Bulgaria también le aporta crecimiento personal: el ambiente internacional de la universidad le ayuda a desarrollar su independencia y adaptabilidad.

“Vivir en Bulgaria me dio la oportunidad de hacer amistades con personas de Bulgaria, de Europa y del mundo árabe; me dio la sensación de no estar sola aquí. Esto me ayudó a desarrollar mi independencia, pero también a adaptarme mejor. Cada día aprendo más sobre la cultura y las tradiciones búlgaras. Sin embargo, no olvidemos que mi padre, con su experiencia en Bulgaria, me ayudó mucho con mi adaptación. Al principio me acompañó a Sofía, pero poco después me dijo que debía ser independiente y regresó a Jordania”.

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Sara no experimentó un choque cultural al venir a Bulgaria, quizás gracias a los muchos amigos que su padre tiene en nuestro país y porque ya estaba familiarizada con la realidad búlgara. Dice que la cultura búlgara es sumamente interesante y que uno debería sumergirse en ella. Hay cosas de nuestra vida que le han impresionado profundamente:

"Por ejemplo, los cumpleaños. En Jordania celebramos los cumpleaños de forma diferente, pero aquí nos reunimos con muchos amigos ese día. En la cocina encuentro algunos elementos comunes, como la musaka de berenjena, por ejemplo".

Sara comparte que la formación médica en Bulgaria también goza de respeto en su país natal, donde trabajan muchos médicos graduados en Bulgaria. De cara al futuro, la joven investigadora planea continuar su formación en Alemania con un doctorado, pero enfatiza que su experiencia en Bulgaria es una etapa clave en su trayectoria.

"Miro hacia el futuro con entusiasmo. Quiero seguir aprendiendo, desarrollándome y contribuyendo a la comunidad científica. Les diría a mis compañeros lo que aprendí de mi madre: la disciplina es la base del éxito".

La historia de Sara Alfayez nos da la confianza de que Bulgaria sigue manteniendo su imagen como un centro de atracción para jóvenes de diferentes países, un lugar donde la tradición en la educación de medicina se da cita con la nueva generación de científicos que tienen la ambición de cambiar al mundo.


Entrevista de Nina Tsaneva

Traducida por Zoraida de Radev