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Icono que une en oración a San Serafín de Sofía y a San Juan de Rila

jueves, 26 febrero 2026, 20:00

Icono que une en oración a San Serafín de Sofía y a San Juan de Rila

FOTO Vasilianna Merheb

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El 26 de febrero celebramos la festividad de uno de los santos más queridos de nuestra historia moderna: San Serafín de Sofía, el Milagroso. Para los búlgaros que acuden a diario a su tumba, San Serafín es el pastor espiritual que intercede con oración ante Dios por los que sufren. Antes de partir de este mundo, consoló a su rebaño diciéndole que seguiría orando por todos los que buscaban su apoyo y les pidió que le escribieran. Incluso después de su muerte, continuó ayudando a todos los que se acercan a él con fe y confianza en Dios, y los creyentes lo llaman con cariño Abuelo Vladika (Obispo), porque lo sienten cercano a sus corazones.

El incesante flujo de fieles y los testimonios de innumerables milagros realizados gracias a su intercesión dieron pie a que las Iglesias ortodoxas rusa y búlgara lo canonizaran en febrero de 2016. Desde entonces, cada año ambas iglesias conmemoran solemnemente su memoria.

FOTO Darina Grigorova

Con motivo del décimo aniversario de la canonización del santo, se celebró una Divina Liturgia festiva en la Iglesia rusa "San Nicolás de Myra" de Sofía, presidida por el Patriarca búlgaro Daniil. Al final del servicio, Su Santidad recibió como regalo un icono pintado especialmente para él, que representa al patrón celestial del pueblo búlgaro, San Juan de Rila, y San Serafín de Sofía en oración al Salvador Jesucristo:


FOTO bg-patriarshia.bg

"El Señor está representado desde lo alto y ambos se dirigen a Él orando", explica la iconógrafa Ekaterina Titova, autora del icono. "Los dos santos se sitúan sobre el fondo de una miniatura que representa la ciudad de Sofía, la Catedral de san Alejandro Nevski, la antigua Iglesia de Santa Sofía, la Iglesia Rusa de San Nicolás y el monumento al Zar Libertador. En el lado izquierdo de san Juan de Rila se encuentra el Monasterio de Rila, así como la cueva en la montaña donde se encuentra la tumba del santo. En el lado de san Serafín, se representa la iglesia de la Natividad de Cristo en la ciudad de Shipka. Al dibujar el templo de Shipka, busqué información detallada sobre él, ya que era muy importante que se representara de forma que fuera reconocible. Sentí que estaba allí mismo con la ayuda de Dios".

FOTO Vasilianna Merheb

La idea de pintar el icono no surgió por casualidad, sino gracias a una verdadera amistad en Cristo, consolidada por el amor a Dios entre Ekaterina Totova y la teóloga Vasiliana Merheb:

“Al acercarse el décimo aniversario de la canonización de San Serafín el Taumaturgo de Sofía, y debido a la maravillosa conexión entre ambos santos, inmortalizada por San Serafín al escribir el primer acatisto en glorificación de San Juan de Rila, qusimos, si es la voluntad de Dios, de presentar el icono al patriarca Daniil como recuerdo de esta memorable fecha", afirma Vasilianna Merheb. "Además, nuestro patriarca fue implorado con la intercesión de los dos santos. Además, el patriarca Daniil no oculta su profunda gratitud y respeto espiritual por San Juan de Rila, como lo demuestra su visita al Monasterio de Rila, literalmente horas después de su elección como patriarca".

FOTO Vasilianna Merheb

La necesidad de pintar una imagen sagrada de este tipo se afianzó tras la celebración litúrgica de la fiesta otoñal del Traslado de las santas reliquias del santo, en 2025. Como por un camino casi milagroso, Vasiliana Merheb se encontró en el patio del Monasterio de Rila con Ekaterina Titova. La iconógrafa llegó desde Viena por invitación del padre Georgi Spasov, del templo capitalino "Santa Petka Samardzhiyska", para una peregrinación por los alrededores de Varna y, al enterarse de la festividad del santo, junto con el padre Georgi continuó viaje hasta el Monasterio de Rila.


FOTO Vasilianna Merheb

Para la iconógrafa, que aborda con temor de Dios la representación de los santos, la pintura siempre va acompañada de una gran búsqueda, tentaciones, dudas y lucha interior, señala Katya Titova. Durante su visita al Monasterio de Rila con motivo de la festividad del querido santo búlgaro, ella obtiene todas las respuestas a sus inquietudes espirituales en el proceso de pintura del icono. Tras recibir la bendición de su padre espiritual, Vladimir Tischuk, primado de la Iglesia rusa, Ekaterina puso manos a la obra.  

Cuando se enteraron del regalo que se estaba preparando para Su Santidad, los feligreses de la parroquia multinacional que acuden regularmente a la Iglesia rusa recaudaron fondos. "Fue un acto realmente conmovedor, hasta las lágrimas. Viudas y personas pobres que destinaban parte de sus modestos recursos para el regalo para el patriarca Daniil", señala Yanina Alekseeva, encargada de recaudar las donaciones.

FOTO bg-patriarshia.bg

Cuando recibió el regalo, el patriarca Daniil no ocultó su alegría y agradeció a todos por el extraordinario obsequio, símbolo del puente espiritual entre los dos pueblos ortodoxos.

Redactora Darina Grigorova 

Traducido por Zoraida de Radev