Autor
Tsvetana Toncheva
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lunes 2 marzo 2026 16:05
lunes, 2 marzo 2026, 16:05
FOTO Embajada de Bulgaria en Tokio, Japón
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El 1 de marzo, en el parque Miyashita de Tokio, la Embajada de Bulgaria en Japón organiza por cuarta vez un festival dedicado a la tradición popular búlgara Baba Marta (Abuela Marta), que simboliza la llegada de la primavera y es motivo de formular votos de salud, fuerza y fertilidad. Uno de los eventos centrales de la edición de este año del festival “Martenitsa” es un recital en solitario de la cantante de ópera Neli Koicheva.
Neli Koicheva se graduó por la Escuela de Música de Plovdiv y, posteriormente, por la Academia de Música, Danza y Bellas Artes “Prof. Asen Diamandiev”, donde se especializó en canto clásico en la clase de la famosa cantante de ópera y profesora Elena Baldzhieva. Tiene un máster en Pedagogía Vocal y un doctorado en la especialidad “Ciencias Musicales y Arte Musical”. Su tesis doctoral está dedicada a la obra vocal del gran compositor estadounidense Charles Ives. Se especializó en dirección con el destacado maestro Georgi Dimitrov. Participa en clases magistrales de intérpretes de renombre, como la gran prima donna búlgara Margarita Lilova. Su carrera como profesora de canto comienza en la Escuela de Música, continúa en la Academia de Plovdiv y en la Universidad de Plovdiv “Paisiy Hilendarski”. Muchos de sus alumnos han descollado en prestigiosos escenarios europeos y mundiales, entre ellos la gran Sonya Yoncheva. Desde 2010, Neli Koicheva vive en la ciudad japonesa de Kobe. Ha sido galardonada por el embajador búlgaro en Tokio por presentar la música clásica búlgara en Japón junto con artistas japoneses. Ha ganado premios en concursos musicales japoneses. Actualmente es profesora de canto en el estudio “Belcanto” de Tokio y colaboradora del teatro “Ramo” de Kobe.
FOTO Embajada de Bulgaria en Tokio, Japón
Para Radio Bulgaria, Neli Koicheva cuenta que es la primera vez que participa en el atractivo festival “Martenitsa” y agradece a la embajadora Marieta Arabadjieva e Iliana Kostova, de la Embajada de la República de Bulgaria en Japón, por la invitación. La cantante ha preparado un programa íntegramente búlgaro, con obras clásicas de Parashkev Hadzhiev, Georgi Zlatev-Cherkin, así como canciones populares búlgaras como “Una rosa búlgara”, “Bello eres, boque mío” y “Nubecita blanca”. Para ella es un placer participar en un festival que promueve la cultura y las tradiciones búlgaras en Japón, especialmente la tradición de fabricar y llevar martenitsas, incluida en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO.
FOTO Embajada de Bulgaria en Tokio, Japón
“Además de que todos podrán elaborar su propia martenitsa, los visitantes tendrán la oportunidad de escuchar música búlgara, ver bailes búlgaros y probar diferentes delicias culinarias: banitsa, queso, vino búlgaro, rakia, té, dulces, miel, productos de rosa y muchas otras cosas búlgaras. Habrá diferentes talleres. Podrán intentar escribir su nombre en cirílico”, cuenta Koicheva. En el festival también participarán japoneses que se dedican a la música y los bailes folclóricos búlgaros. “En Tokio hay un grupo japonés muy bueno que interpreta de forma brillante los bailes folclóricos búlgaros y yo misma canté una vez con ellos en un festival. Espero volver a encontrarlos ahora”, dice la cantante.
FOTO Embajada de Bulgaria en Tokio, Japón
La carrera pedagógica de Neli Koicheva es impresionante.“El trabajo es muy serio. Mis alumnos tienen premios de concursos, muchos papeles ganados, porque aquí cada papel debe ganarse mediante una audición: no se asigna, sino que primero debes haberlo preparado, debes conocerlo muy bien. Muchos de mis alumnos se convirtieron en profesores; incluso son miembros de jurados en concursos. Los buenos resultados de nuestro trabajo me hacen muy feliz”.
Además del estudio vocal en Tokio, Neli Koicheva trabaja activamente en el teatro barroco “Ramo” en la ciudad de Kobe:
“Es un lugar muy interesante: un pequeño teatro como un estudio, perfectamente equipado con tecnología. Allí se celebran conciertos y también doy clases. Antes de llegar a Japón, había una compañía barroca francesa que trabajaba en este teatro, donde representaban obras barrocas. Se marcharon y el teatro permaneció cerrado durante un tiempo. Cuando su propietaria me conoció, me invitó y reanudó la actividad. La propietaria es compositora, cantante y pianista. Disponemos de instrumentos barrocos y hemos representado música muy bonita, incluyendo óperas completas. El teatro “Ramo” es un lugar maravilloso".
El hijo de Neli Koicheva también es músico: toca instrumentos de percusión. Se graduó por la Universidad de Artes de Kioto (Kyoto City University of Arts) y actualmente estudia en la Universidad de Artes de Zúrich (Zurcher Hochschule der Kunste).
La vida en Japón es un reto:
FOTO Facebook/ Neli Koicheva
“Al principio fue difícil, pero con mucha constancia en lo que haces, poco a poco aprendes el idioma y te afianzas en el trabajo. Me preguntasteis en qué idioma imparto las clases: ahora imparto todas las clases en japonés. Antes era más en inglés, un poco en italiano, pero ahora me siento incluso más tranquila cuando imparto mis clases completamente en japonés. Al principio me cautivó la belleza: en Japón todo es muy bonito: la arquitectura, los jardines, donde quiera que mires, donde quiera que vayas, todo está muy bien hecho. Es maravilloso, la limpieza, el orden, todo el mundo cuida de todo y poco a poco uno se acostumbra. Personalmente, me gusta mucho esta armonía y el hecho de que haya orden, de que todo se prepare con antelación y se haga de la manera perfecta”.
FOTO Embajada de Bulgaria en Tokio, Japón
¿Y qué es lo que hace que Bulgaria sea interesante para los japoneses?
“Hay una relación muy amistosa con Bulgaria y la sociedad búlgara. Nos aceptan muy bien. La música búlgara les gusta mucho, al igual que los bailes búlgaros. Hay muchos japoneses que quieren aprender a bailar. Incluso en Kobe hay japoneses que interpretan bailes búlgaros y yo he participado con ellos en varios festivales. Otra cosa que es muy popular aquí es el yogur búlgaro. Es muy apreciado, en todos los supermercados hay yogur búlgaro y es lo primero que se agota en los estantes, a todo el mundo le gusta. Los luchadores búlgaros también son muy populares, todo el mundo los conoce, todos los han visto y les gustan”.
FOTO Embajada de Bulgaria en Tokio, Japón
¿Existe, como se afirma, algún tipo de vínculo espiritual profundo entre los búlgaros y los japoneses?
“En el ámbito de las especulaciones, dado que el pueblo protobúlgaro proviene de Asia, quizá exista alguna pequeña probabilidad de que tengamos ciertas semejanzas y similitudes —sonríe Neli Kocheva—. Pero desde el punto de vista contemporáneo, lo que yo veo como similitud entre ambos pueblos es el enorme respeto por la educación. Tanto en Bulgaria como aquí, en Japón, las personas educadas son muy respetadas. Cada padre da lo máximo de sí para que sus hijos se gradúen en una escuela prestigiosa, en una universidad, igual que en Bulgaria. Al igual que en nuestro país, antes de la etapa de bachillerato hay exámenes; la gente está eufórica y se prepara muy seriamente, asistiendo a escuelas especiales de preparación. Otra cosa interesante: cuando mi hijo estudiaba, antes de entrar en el bachillerato les hicieron a todos los niños unas pruebas especiales y nos dijeron hacia qué área podría orientarse cada uno, de modo que pudiera desarrollar todo su potencial en el futuro. En el caso de mi hijo, una opción era en el ámbito de las artes y la otra, en las ciencias sociales.”
Al final, Nei Koicheva desea a todos los búlgaros “que estén sanos, blancos y rojos como la martenitsa y que cada uno consiga lo que sueña”.
Traducido por Zoraida de Radev