Autor
Diana Tsankova
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miércoles 4 marzo 2026 16:15
miércoles, 4 marzo 2026, 16:15
FOTO Fondo del Espíritu Búlgaro, Moldavia
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Por séptimo año consecutivo, los búlgaros de la región moldava de Taraclia publican un almanaque titulado Besarabski gerdan (El collar de Besarabia). Con él, nuestros compatriotas que abandonaron las tierras búlgaras hace dos siglos no solo demuestran su amor por la patria, sino que también muestran su preocupación por la conservación de la lengua búlgara y la memoria nacional.
La recopilación de obras de poetas, escritores y traductores de Besarabia y la diáspora búlgara en Moldavia, Ucrania y Rusia en un cuerpo literario es una prueba de que los representantes de la comunidad son capaces de tender un puente entre las generaciones mediante la publicación de un libro con sus obras. Al principio solo contaba con "cien páginas", mientras que los textos del último almanaque están impresos en casi seiscientas. Las obras están escritas en búlgaro, gagauzo, albanés, rumano, ucraniano y ruso, todas las lenguas que se hablan en esa región. Se han realizado con el apoyo de la fundación "Espíritu búlgaro"
FOTO Fondo del Espíritu Búlgaro
“Damos mucha importancia al idioma búlgaro, porque somos búlgaros de Besarabia y para nosotros es importante que haya autores que escriban en nuestra lengua materna”, afirma Oleg Kosikh, presidente de la Fundación. "El contenido del almanaque es muy variado. Tenemos poemas, obras de teatro, pero personalmente lo que más me gusta leer son los recuerdos sobre la historia de las familias, sobre las tradiciones, por ejemplo, las nupciales, y cómo eran antes en nuestros pueblos. Ya que vivimos en un mundo urbanizado y las cosas antiguas están desapareciendo poco a poco, queremos que queden plasmadas en la palabra impresa. Creemos que el almanaque es el lugar adecuado para que permanezcan en la eternidad, descritas en papel”.
Oleg Kosikh vuelve al principio, recordando una frase de la profesora Elena Nalbantova, que ha dedicado toda su vida a la literatura búlgara: “Creo que en Besarabia la lengua búlgara está desapareciendo”. Entonces decidió crear una plataforma en la que los autores de la diáspora puedan publicar sus obras. El equipo detrás de la iniciativa trabaja “desinteresadamente” y el dinero recaudado se destina a la imprenta. Luego, el almanaque se dona a bibliotecas, escuelas y organizaciones.
FOTO Fondo del Espíritu Búlgaro
“Para nosotros es importante que estos libros lleguen a un mayor número de personas", destaca Oleg Kosikh ante Radio Bulgaria. "Dentro de cinco, diez o veinte años, alguien entrará en la biblioteca, verá el libro, lo abrirá y leerá lo que vivimos en ese momento, lo que pensábamos y soñábamos. Entiendo que quizá la idea no sea comprensible para todos, pero para un determinado grupo de la población es importante conservar aquí la palabra impresa en la lengua materna”.
El tema central de la séptima edición de Collar de Besarabia será la emigración de los búlgaros de Besarabia a Brasil, una página histórica poco conocida pero importante, que comenzó con esperanza y terminó con un sueño incumplido. Al pisar el continente sudamericano, las personas se vieron obligadas a pagar sus anhelos de una nueva vida con dos años de trabajos forzados, para así devolver los fondos invertidos por los terratenientes brasileños en su traslado.
“En 1924, comenzó una gran campaña para trasladar a nuestra gente a Brasil, cuenta Oleg Kosikh. Y como les prometían nada menos que el paraíso en la tierra, decenas de miles de personas se lo creyeron, vendieron sus pertenencias, dejaron atrás sus emociones y se marcharon. Durante más de un mes, vivieron con sus hijos bajo la cubierta de un barco, sufrieron penurias y algunos de ellos perdieron la vida. Cuando llegaron, los pusieron en cuarentena. Muchos murieron porque el clima allí era diferente. La mayoría de los pioneros se establecieron en la selva, donde primero tuvieron que despejar las tierras. Con el tiempo, sin embargo, se dieron cuenta de que no prosperarían con el trabajo agrícola y se trasladaron a las ciudades. El principal problema es que se trata de campesinos con escasa alfabetización y que la segunda y tercera generación que les siguió fue asimilada. Hoy en día hay personas con apellidos búlgaros, médicos, ingenieros, pero ni siquiera sospechan que son de origen búlgaro, porque sus antepasados se marcharon con documentos rumanos y ninguno de ellos habla el búlgaro”.
FOTO infraestruturameioambiente.sp.gov.br
El propio Oleg Kosikh encontró hace unos años a un pariente suyo en Brasil. En su momento no creyó el relato de su abuela de que sus parientes habían emprendido un largo viaje, pero cinco generaciones más tarde se reencontraron con Konstantin tras revisar el árbol genealógico. Desde 1984 existe en Sao Paulo la Asociación Cultural de Búlgaros en Brasil. En ella, los descendientes de los búlgaros de Besarabia que llegaron antes de la Segunda Guerra Mundial celebran las fiestas nacionales, investigan sus raíces y su historia, aunque no dominan el idioma búlgaro.
Al abrir las páginas del almanaque Collar de Besarabia, cada uno encuentra un tema que le traslada al pasado, le hace sentir parte de una comunidad y, por qué no, le hace reír, como le ha pasado a Oleg Kosik.
FOTO Fondo del Espíritu Búlgaro
“Me reí y no podía creer lo que veían mis ojos, porque el autor había descrito los apodos callejeros más diversos e incluso explicaba de dónde procedían”, añade. “Así recordé el apodo de mi familia. Cuando era niño e iba por la calle algún anciano no me preguntaba cómo me llamaba, sino que me decía: “¿Tú de quienes eres?”. Le decía el apodo de la familia y él añadía: “Ah, tu abuelo es Iván, tu abuela es Ana...”. Esto es lo que a mí personalmente me afectó, pero a otra persona le pueden conmover otras tradiciones, por ejemplo. Tenemos autores que utilizan dialectos besarabios del idioma búlgaro y para estas personas es muy importante leer el texto y recordar cómo hablaban sus abuelos".
El almanaque de este año ya ha salido de la imprenta y Oleg Kosikh espera que pronto se pueda hojear también en Bulgaria. Al mismo tiempo, expresa su satisfacción porque en él participan autores búlgaros, así como porque muchas personas aquí se interesan por Collar de Besarabia. "En Bulgaria se sorprenden sinceramente de que nosotros aquí hayamos conservado el idioma búlgaro, viviendo en un entorno de lengua extranjera durante 200 años. Ya que quieren saber más sobre nosotros, este almanaque les da esa posibilidad, y eso me alegra mucho", concluye diciendo Oleg Kosikh.
Redactora Diana Tsankova
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev