Autor
Yoan Kolev
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jueves 2 abril 2026 11:30
jueves, 2 abril 2026, 11:30
Diana Mihova
FOTO Archivo personal
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Diana Mihova nació en Plovdiv, pero desde los 16 años vive en la “ciudad búlgara” al otro lado del océano: Chicago. Fue una de las pocas decisiones de su vida en la que no intervino: simplemente siguió a su madre, quien había obtenido la tarjeta de residencia permanente. La hípica era su gran pasión y se formó profesionalmente en Bulgaria, pero en la tierra de las oportunidades infinitas tuvo que cambiar de rumbo. Decidió dedicarse al canto, un talento que ha desarrollado de manera autodidacta.
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“Una amiga me llevó a un piano bar en Chicago, donde la cantante me invitó a cantar una canción. El dueño del local estaba presente, le caí bien y me preguntó si quería probar suerte como intérprete alguna noche entre semana. “¿Por qué no?”, dije, y comencé a trabajar con una banda de jazz. Tuve que aprender todas las improvisaciones y canciones del repertorio muy rápido; no fue fácil, pero esos cuatro años en ese bar fueron mi mejor escuela”.
Diana se muestra sumamente agradecida por la cálida bienvenida, la buena actitud y el apoyo que ha recibido en cada etapa de su carrera por parte de la comunidad búlgara en Chicago.
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“Hace unos meses organizamos un evento increíble para el equipo de baloncesto de la Asociación Nacional de Baloncesto, los Chicago Bulls. Esto fue posible gracias al apoyo de la comunidad búlgara, de la “Pequeña Escuela Búlgara” y de mi colega, el violinista Svet Radoslavov. Para mí, ese fue el punto álgido de mi carrera, porque no es fácil subirse al escenario del United Center, la casa del equipo”.
Antes de dedicarse por completo a su carrera como cantante y mánager de su propio trío, Diana fue presentadora de un programa de entretenimiento y reportera de noticias en una televisión búlgara en Estados Unidos, con estudios en Washington, Chicago y Sofía, que dejó de emitir en 2019. Describe esa etapa como “un auténtico calvario”, aunque también se muestra muy agradecida por la experiencia.
“Allí aprendí que no hay nada que no se pueda lograr con mucho trabajo y esfuerzo. Sin embargo, el tiempo es muy limitado: te levantas, empiezas una historia y, en pocas horas, tienes que tener listos los sincronizados, las tomas y las entrevistas. Después debes montarlo todo y aparecer sonriente en pantalla para presentar lo que has descubierto. Al día siguiente te despiertas, dejas atrás lo del día anterior y empiezas de nuevo: búsqueda de información, reuniones, nuevos contactos. Es impresionante que el cerebro pueda funcionar tan rápido y que consigas crear algo bajo tanta presión y en tan poco tiempo”.
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Las historias positivas y los buenos ejemplos de compatriotas que han triunfado al otro lado del océano eran los temas favoritos de Diana durante su etapa en la televisión. Su trabajo la puso en contacto con búlgaros del mundo artístico, así como con científicos de la NASA y de diversos institutos.
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El trío “Jersey Girls” lo formó junto a su marido, Georgi Simeonov, a quien deben su sonido y su imagen, elementos clave que impulsan su trayectoria. Con el paso de los años, la formación ha cambiado: de ser un trío íntegramente búlgaro, hoy el grupo lo integran, junto a Diana, dos estadounidenses, una de origen italiano y la otra de raíces puertorriqueñas. Pero ¿cómo logran abrirse paso en un entorno tan competitivo como el mundo del espectáculo estadounidense y convencer a propietarios y directores de grandes salas para que las incluyan en la programación de sus eventos?
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“Convencer a la gente es muy difícil. Hemos adoptado el principio de que deben ser ellos quienes nos busquen. Para nosotros era importante crear y presentar nuestro producto de la mejor manera posible, y que la energía y la experiencia del público fueran realmente memorables. Hasta ahora, siempre ha habido alguien presente que ha abierto la puerta a nuestro siguiente escenario; además, hemos recibido numerosas invitaciones para participar en televisiones y emisoras de radio estadounidenses”.
Las miradas del trío se dirigen ahora hacia Europa, con el objetivo de encontrar un socio de confianza que organice sus actuaciones en el Viejo Continente, incluida Bulgaria. La ajetreada vida cotidiana y las grandes distancias pueden suponer un obstáculo para Diana Mihova, quien no está segura de si ejercerá su derecho al voto en las próximas elecciones parlamentarias anticipadas de Bulgaria, previstas para el 19 de sí cambios en la Ley Electoral han limitado a 20 el número de lugares donde se podrá votar en países fuera de la UE, sin contar las representaciones consulares y diplomáticas (en las elecciones anteriores, hubo 55 mesas electorales en EE. UU.). Para los comicios de abril, en el área de Chicago habrá seis secciones electorales.
“Espero de todo corazón que todos los búlgaros que quieran y puedan votar lo hagan. La situación en Estados Unidos es muy diferente de la que conocemos en Bulgaria, tanto por las distancias como por el tiempo que se requiere para cumplir con este deber. El hecho de que hasta ahora haya habido tanta participación y que la gente haya podido votar es algo maravilloso. Espero sinceramente que esta dificultad —la reducción del número de secciones electorales— no disuada a muchos de ejercer su derecho al voto”.
Autor: Yoan Kolev
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev