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Krasimir Martinov
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lunes 6 abril 2026 20:30
lunes, 6 abril 2026, 20:30
Embajadora en Dublín, Vanya Andreeva
FOTO Krasimir Martinov
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Vanya Andreeva-Malakova es embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la República de Bulgaria en Irlanda desde septiembre de 2023. Su carrera diplomática incluye dos misiones en el extranjero en la República de Macedonia del Norte, así como un mandato en la Representación Permanente de Bulgaria ante la ONU, la OSCE y otras organizaciones internacionales. También ha trabajado en diversas estructuras del Ministerio de Asuntos Exteriores, al que se incorporó en el año 2000 tras superar con éxito un concurso.
Cuenta con una amplia experiencia en cuestiones relacionadas con el sudeste de Europa, la política exterior y de seguridad común de la Unión Europea, la diplomacia multilateral y los derechos humanos.
Hablamos con la embajadora Vanya Andreeva-Malakova en la sede diplomática de Bulgaria en Dublín, tras el éxito del foro “Historia sin fronteras. Preservación de la memoria búlgara en el extranjero”, celebrado a finales de marzo de este año y organizado por la escuela búlgara “Azbuka” en la capital irlandesa.
Cuando se habla de los búlgaros en el extranjero, lo más habitual es destacar la importancia de preservar la identidad nacional fuera de las fronteras del país. Pero ¿existe realmente una amenaza en este sentido? —le preguntamos a la embajadora Andreeva.
“Su pregunta es muy pertinente, pero, sinceramente, tras estos dos días que he pasado junto a los invitados al foro, no tengo ninguna preocupación. Al contrario, la identidad búlgara es extremadamente fuerte. Hemos logrado conservarla como pueblo durante siglos bajo dominio extranjero y también hemos aportado una contribución civilizatoria a Europa: el tercer alfabeto oficial de la Unión Europea es el cirílico. Difundimos nuestra cultura e historia a través de la educación y con el apoyo de la Iglesia ortodoxa. Así ha sido históricamente y así sigue siendo hoy.
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La proverbial tolerancia irlandesa hacia las culturas extranjeras también desempeña un papel positivo. En Irlanda, los niños búlgaros pueden presentarse al examen de madurez en su lengua materna, y esta calificación cuenta para la admisión en la universidad. La comunidad búlgara es respetada e invitada a las principales celebraciones del país. Además, tras la invasión rusa de Ucrania, Irlanda ha acogido a unos cien mil refugiados ucranianos”, señala la embajadora búlgara en Dublín.
¿Con qué asocian los irlandeses a Bulgaria con mayor frecuencia?
“En mi opinión, se trata sobre todo de turismo. Cuando me encuentro con irlandeses que han estado en Bulgaria, me cuentan con orgullo: “Estuve en Sunny Beach” o “Estuve en Bansko”. Muchos irlandeses también poseen propiedades en Bulgaria. Conozco a unas personas maravillosas que viven seis meses al año en Chepelare y otros seis en la ciudad de Monaghan. Descubrieron Bulgaria después de haber ayudado durante años a financiar el tratamiento de dos niños búlgaros. Hay muchos irlandeses que han dejado su corazón en nuestro país.
Pero se puede hacer mucho más para darla a conocer. Hace poco tuvimos la suerte de recibir aquí a “El Misterio de las Voces Búlgaras”. El concierto de nuestro famoso coro se convirtió en una auténtica fiesta para búlgaros e irlandeses. En la embajada también organizamos jornadas de puertas abiertas y presentamos distintos aspectos de nuestra cultura. Por ejemplo, la presentación de la rosa búlgara y del aceite de rosa despertó un gran interés entre los irlandeses. Muchos oían hablar de ellos por primera vez y mostraron curiosidad por visitar Bulgaria”.
Embajada de Bulgaria en Dublín
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Las relaciones entre Bulgaria e Irlanda también se desarrollan de forma muy positiva en el ámbito político, señala además la embajadora búlgara en Dublín:
“Irlanda ha apoyado siempre a Bulgaria a nivel europeo, tanto durante nuestro proceso de adhesión a la UE como ahora en nuestra incorporación a la zona del euro. Contamos también con el respaldo personal del ministro de Hacienda irlandés, Pascal Donohoe, quien fue presidente del Eurogrupo. Es una ventaja que ambos países formemos parte de la Unión Europea, compartamos numerosos intereses y mantengamos posiciones similares en muchas cuestiones. No obstante, es necesario intensificar la cooperación en ámbitos como la economía, el turismo, la innovación y las altas tecnologías, ya que Irlanda tiene mucho que ofrecernos. Por su parte, Bulgaria aspira a posicionarse en el sudeste de Europa como un país con sólidos centros educativos y de investigación en áreas como la informática, la inteligencia artificial y las empresas emergentes. En este sentido, podríamos ser mucho más activos y mostrar mayor iniciativa”.
El edificio de la embajada de Bulgaria en Dublín
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No existen estadísticas exactas sobre el número de búlgaros en Irlanda, pero, según estimaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, su número oscila entre 8.000 y 10.000 personas. Viven en distintas ciudades del país, como Dublín, Cork, Limerick, Shannon, Tullamore y Galway, y desarrollan su actividad en diversos sectores. “Prácticamente no hay empresa de alta tecnología en la que no haya búlgaros”, señala Vanya Andreeva. Los ingenieros aeronáuticos constituyen una comunidad destacada, aunque también hay contables, trabajadores industriales, arquitectos y médicos.
Autor: Krasimir Martinov
Fotografías: Krasimir Martinov
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev