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Gergana Mancheva
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jueves 9 abril 2026 08:30
jueves, 9 abril 2026, 08:30
FOTO Facebook/ Venina Lyubomirova Mineva
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La tradición de pintar huevos de Pascua con cera de colores sigue viva hoy en día y se transmite de generación en generación. Si visita la ciudad de Ihtiman, cerca de Sofía, podrá descubrir cómo se pintan exactamente estos símbolos tan característicos de la Resurrección en Bulgaria. Aquí se conserva con celo la tradición centenaria de los huevos pintados de Ihtiman, y el Museo Histórico de la ciudad contribuye a su transmisión a lo largo del tiempo. Entre los talleres de etnografía y artesanía, se organizan allí también actividades de pintura de huevos de Pascua, a las que acuden niños de entre 5 y 17 años. La colección de huevos de Ihtiman pintados despierta la curiosidad de muchos de los visitantes del museo.
En Ihtiman, cada año, la decoración de huevos según las técnicas tradicionales comienza en enero y continúa hasta Pascua. Una sola artesana pinta alrededor de 600 huevos. Después, el museo recorre toda Bulgaria e incluso el extranjero con sus exposiciones.
“La tradición de pintar huevos de Pascua con cera de abeja es muy característica de nuestra región. También se da en otras zonas de Bulgaria: Velingrad, Etropole, Dolna Banya y el pueblo de Kostenets”, explica Velina Mineva, directora del museo y responsable del círculo de estudios locales, etnografía y folclore de la ciudad de Ihtiman.
FOTO Centro Infantil Municipal de Ihtiman
“Desde el siglo XIX se pintan huevos en la ciudad de Ihtiman. Nosotros pintamos los huevos de dos maneras: con motivos geométricos y con motivos vegetales. Los motivos geométricos los dibujamos sobre el huevo crudo con cera y, luego lo sumergimos en agua con sal o en vinagre. Nuestras bisabuelas lo sumergían en jugo de repollo agrio y luego lo hervían en “pintura de algodón”. Teñimos el huevo con pintura roja y luego retiramos la cera. Más tarde, nuestras abuelas decidieron que era mejor dejar el contorno negro sobre el huevo blanco y comenzaron a pintarlo con motivos vegetales; así surgieron las dos formas de pintar nuestros huevos. Siempre dibujamos primero la cruz, un símbolo que puede ser una cruz de iglesia o tener forma de flor. “Y entonces ya pasamos a pintar los demás elementos sobre el huevo”, cuenta Velina Mineva a la periodista Darina Arnaudova.
FOTO Comisión Municipal de Menores de Ihtiman
Al pintar el huevo, lo cargamos de un sentido y un significado positivos, afirman los etnógrafos que estudian las antiguas tradiciones de decorar los huevos con diversos símbolos cristianos. Así, este símbolo de la vida se convierte en la expresión de nuestros deseos de fertilidad, suerte, desarrollo, plenitud y abundancia. Al mismo tiempo, el hermoso huevo pintado es un regalo ritual para los seres queridos, los familiares y las personas queridas, y este simbolismo se conserva hasta nuestros días.
FOTO Facebook/ Venina Lyubomirova Mineva
“En Ihtiman, muchas de las mujeres locales siguen pintando los huevos de Pascua con cera de abeja ahumada, aplicándola con un pincel especial sobre el huevo blanco”, cuenta además Velina Mineva.
“Pintamos con cera de abeja, que se calienta hasta los 200 grados, con lo que se humea. Cuando se pinta un huevo, hay que estar tranquilo y pensar solo en cosas buenas y buenos deseos. Así nos lo enseñaron nuestras antiguas maestras. Esto se ha transmitido de generación en generación, algo que intentamos hacer también hoy en día a través del taller del museo. Queremos que este oficio permanezca en la ciudad de Ihtiman y que estos niños consigan difundirlo. Muchos de los niños se defienden bien, sienten interés por la pintura de huevos y se sienten orgullosos de que esta técnica sea de nuestra región. Para pintar los huevos utilizamos una pasta especial: se trata de “pintura de lana”, mezclada con yema de huevo. Primero se pinta el huevo que tiene el motivo de la cruz y se coloca ante el icono de la Virgen. Después empezamos a pintar los demás huevos.
FOTO Comisión Municipal de Menores de Ihtiman
Cada año, en torno a la Pascua, este antiguo oficio renace, y las maestras de Ihtiman convierten cientos de huevos en pequeñas obras de arte. Su trabajo queda como recuerdo, ya sea como reliquia familiar o como pieza expuesta en las vitrinas de los museos.
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Redactora: Gergana Mancheva
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev