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viernes 10 abril 2026 12:25
viernes, 10 abril 2026, 12:25
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El Viernes Santo es el día más triste para el mundo cristiano. Es el día en que el Hijo de Dios muere y yace sin vida en la tumba. Para la mente esto es incomprensible, pero el corazón sabe que se aproxima la Resurrección. Por la mañana no se oficia una santa liturgia, ya que este es el día en que Jesucristo descendió al Infierno.
El Viernes Santo en los templos ortodoxos se saca el sudario en el cual está bordada la imagen de Cristo yaciendo después de haber muerto en la cruz. Los creyentes veneran el sudario y lo besan. “Estamos tristes por aquel quien dio su vida por nosotros en la Cruz y al mismo tiempo lo alabamos y le agradecemos la redención”, señala el Prof. Iván Zhelev, en una entrevista especial para Radio Bulgaria. Por esto el Viernes Santo cada persona que lleva al menos una partícula de Dios en sí, homenajea el sacrificio del Redentor.
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En Bulgaria, y en otros países balcánicos, el sudario se coloca en una mesa especial adornada con flores que simboliza la Tumba de Dios. Allí se colocan asimismo el Evangelio y la Cruz. Los fieles se inclinan, besan el sudario, el Evangelio y la Cruz, después de lo cual pasan por debajo de la mesa y de esta manera descienden simbólicamente a la tumba, donde dejan el orgullo y el egoísmo, para resucitar con el Salvador para una vida nueva, para el amor hacia el prójimo, la humildad y el cuidado por el otro.
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En palabras del Prof. Zhelev, no es tan importante si lograremos pasar por debajo del sudario, sino si logramos alcanzar la humildad y el arrepentimiento:
“Besar y homenajear el sudario de Dios, quien fue crucificado por nuestros pecados, es lo menor que podemos hacer. Pasar por debajo de la mesa no es una acción mágica. No nos trae automáticamente un premio espiritual. Todos vamos a la iglesia, incluso las personas que no son tan creyentes y que no practican los ritos religiosos también sienten que deben ir y decir “Dios, perdóname”. Basta con decir solo estas simples palabras, pero no solo decirlas, lo sustancial es que debemos cambiar. El arrepentimiento en griego es una palabra que significa “cambio en el modo de pensar”. Es decir, debemos cambiar nuestro modo de pensar, no solo realizar actos como comprar velas, encenderlas, orar cierto tiempo, pasar por debajo de la mesa y esperar que suceda algo mágico. Lo primero que debe suceder es el cambio en nosotros mismos, en nuestras almas”.
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Por esto los sacerdotes instan a los creyentes que de veras desean prepararse y sentir la gracia de la Preclara Resurrección de Cristo a que estén presentes de veras. Sentir simultáneamente una tristeza y una gratitud descomunales. Sentir con sus almas al Salvador que se asfixia de dolor y quien perdona a sus torturadores. Precisamente el perdón es la medida del amor. Es el ejemplo de cómo debemos perdonar cuando hemos sido injustamente heridos. En este momento estamos instados a perdonar no porque la persona que nos hirió lo merece, sino porque Jesucristo nos perdonó cuando nosotros no lo merecíamos.
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“Esta es la paradoja: el Salvador del mundo pasó a formar parte de los delincuentes y fue crucificado”, señala el Prof. Zhelev y agrega:
“Todo esto está descrito en los textos litúrgicos para estos días que se leen y se cantan. Lamentablemente en estos cánticos no se entiende todo, pero es muy bien descrito, ya que los textos fueron escritos por los mejores poetas en la Alta Edad Media. Ellos crearon la himografía religiosa, como denominamos los himnos. Se ejecutan hasta hoy en día, fueron traducidos de una manera impresionante, diría incluso perfecta por los santos hermanos Cirilo y Metodio y por sus alumnos. Después, a través de los siglos, hasta a época del patriarca Eutimio, es decir hasta el siglo XIV, todo estaba traducido en antiguo búlgaro y estos textos los tenemos nosotros hoy en día”.
Por esto cada persona que desee coparticipar en los sucesos durante la Semana Santa puede encontrarlos en el Nuevo Testamento, descritos por los alumnos de Cristo, los evangelistas Lucas, Mateo, Juan y Marco. Están disponibles asimismo en la nueva aplicación de la Iglesia Ortodoxa Búlgara, en la sección Biblia.
Redactora Darina Grigórova
Traducido por Hristina Táseva
Publicado por Hristina Táseva