Autor
Aneliya Dimitrova
Artículo
martes 14 abril 2026 17:15
martes, 14 abril 2026, 17:15
Julia Neuhof
FOTO Archivo personal
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En un pequeño pueblo a las afueras de Pavlikeni, cerca de la antigua capital de Bulgaria, Veliko Tarnovo, lejos del bullicio de la gran ciudad, Julia Neuhof construye su nuevo mundo: un mundo en el que se entrelazan diferentes culturas, idiomas y trayectorias profesionales.
Nacida en Alemania Occidental, cerca de la frontera con Francia, siguió la trayectoria educativa tradicional y estudió Ciencias Europeas en Alemania Oriental. Pero su vida tomó un rumbo inesperado.
“Mi historia comenzó, como la de la mayoría de los extranjeros, con el amor. Viajé haciendo autostop hasta Irán y, solo un mes después de llegar a Bulgaria, encontré el amor en la persona de mi marido, natural de Pavlikeni. Así que llevamos ya diez años viviendo en el pueblo; aquí nos retienen nuestros hijos y la familia de mi marido. En aquel entonces no había tantas oportunidades de trabajo a distancia y empecé como profesora de alemán, lo que me gustó mucho, y de ahí surgió la idea de sacarme un certificado de formadora en IA, que realicé de nuevo a distancia, en Estados Unidos. Y así empecé a trabajar para una agencia alemana, para la que escribía y sigo escribiendo cursos online”.
FOTO Facebook/Julia Neuhoff
Hoy, diez años después, Yulia habla búlgaro con fluidez. Reconoce que no le resultó fácil dominar nuestro idioma: “Lloré más de una vez mientras aprendía búlgaro, pero invertí mucho tiempo, dinero y esfuerzo porque quería hablar con fluidez y comunicarme con la gente de Bulgaria”.
Además de cuidar de sus dos hijos y dedicarse a su actividad profesional, encuentra inspiración en el teatro de improvisación, un espacio de libertad y creatividad que le brinda la oportunidad de desarrollar la capacidad de comprender al otro.
“Todo empezó cuando vi un anuncio de teatro de improvisación en las redes sociales y decidí probarlo: asistí a un taller en Sofía que se impartía en inglés. Después quise crear una comunidad similar aquí, en Veliko Tarnovo, porque es una forma muy bonita de relacionarse con la gente y de desarrollar distintas habilidades. Cuando practicas teatro de improvisación o cualquier actividad que fomente la creatividad, también desarrollas la capacidad, por ejemplo, de escuchar a los demás y reaccionar desde su perspectiva; aprendes a ponerte en el lugar del otro, una habilidad muy valiosa, especialmente en nuestros tiempos”.
FOTO Facebook/TAM
Su impulso creativo la llevó también a crear el primer “libro petado” (“Gamzhashta knizhka”) de Bulgaria: una publicación repleta de detalles y escenas de la vida búlgara, dedicada a sus hijos e inspirada en obras similares alemanas.
FOTO facebook.com/gamzhashta
“Recibimos un libro de este tipo de Alemania por Navidad y a mi hijo le encantó. Yo misma crecí con este tipo de libros: son de gran formato y, a menudo, contienen solo ilustraciones o muy poco texto. La idea es que en cada ilustración aparece un personaje, y el niño que observa el libro va construyendo su historia. Después busqué un libro similar en Bulgaria y no lo encontré, así que decidí crear uno para ayudar incluso a los niños más pequeños, de alrededor de un año, a comprender su entorno relacionando las imágenes del libro con el mundo que les rodea. Los niños pueden vincular las imágenes con su vida real, lo cual es muy bonito y también fomenta la conversación entre padres e hijos”, explica Yulia.
La joven añade que, a diferencia de su pueblo en Alemania, las localidades de aquí mantienen comunidades muy unidas y una rica vida social, algo que le gusta mucho y la hace sentir como en casa.
“Crecí en un pueblo de Alemania, pero lo que más me gusta aquí, en el pueblo donde vivo, es que hay un gran centro con dos tiendas pequeñas y lo mejor de todo es que la gente realmente se reúne allí, tanto jóvenes como adultos. Hay un club de jubilados, bancos y un parque infantil, y me encanta que siempre haya gente. Otra cosa que también fue una gran sorpresa para mí es que nuestro pueblo está muy cerca de la naturaleza. Hay muchos bosques alrededor y, por ejemplo, puedes ver una tortuga en la calle o en tu jardín, algo que, por supuesto, en Alemania no ocurre. Estas son las cosas que más me gustan de nuestro pueblo”, comparte Julia.
FOTO Facebook/Julia Neuhoff
La historia de Julia Neuhof nos demuestra que la vida a menudo nos lleva por caminos sorprendentes y que, en algún lugar de ese camino, podemos encontrar un nuevo hogar, un propósito y oportunidades inesperadas.
Autora: Aneliya Dimitrova
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev