Autor
Ivo Ivanov
viernes 17 abril 2026 14:30
viernes, 17 abril 2026, 14:30
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¿Rumanía al borde de una crisis política?
La coalición de gobierno en Rumanía se está volviendo cada vez más frágil, según informa Radio Rumanía Internacional. El Partido Socialdemócrata (PSD) ha amenazado con abandonar el Ejecutivo si el primer ministro, Ilie Bolojan, no dimite antes del 23 de abril. De no cumplirse esta condición, los ministros del PSD presentarán su dimisión, según informa BGNES. Ante esta situación, Bolojan mantuvo el miércoles una conversación de dos horas con el presidente del país, Nicusor Dan. El 20 de abril, el PSD llevará a cabo una votación interna a través de una aplicación móvil entre sus aproximadamente 5.000 miembros para decidir si retira su apoyo político a Bolojan, del Partido Nacional Liberal. En caso de un resultado adverso, Bolojan podría solicitar un voto de confianza en el Parlamento en un plazo de 45 días y gobernar con un Ejecutivo en minoría. No obstante, el PSD también tiene previsto respaldar la moción de censura que han anunciado Alianza para la Unificación de los Rumanos y MIR - Rumanía en primer lugar. El líder del tercer socio de la coalición de gobierno, la Unión Democrática de los Húngaros de Rumanía—, Kelemen Hunor, considera, no obstante, que aún existen posibilidades reales de reconciliación dentro de la coalición.
Por su parte, Sorin Grindeanu, líder de los socialdemócratas, sostiene que Rumanía necesita un “renacimiento político” que cambie el rumbo de su desarrollo. En una publicación en Facebook enumera tres señales negativas de una aceleración del declive económico, del que, según él, es responsable Ilie Bolojan: una inflación del 10 %, una caída del consumo desde principios de febrero y una previsión revisada del Fondo Monetario Internacional que reduce a la mitad las expectativas de crecimiento económico del país para 2026, del 1,4 % al 0,7 %.
Nikola Gruevski
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La victoria de Magyar en Hungría ha planteado la cuestión de la extradición de Nikola Gruevski
El resultado de las elecciones parlamentarias en Hungría ha puesto sobre la mesa la cuestión de la posible extradición del ex primer ministro de Macedonia del Norte, Nikola Gruevski. El líder del partido ganador, “Tisza”, Péter Magyar, declaró que Hungría ya no concederá asilo a personas buscadas por la justicia y puso como ejemplo a Gruevski, quien obtuvo asilo en 2018 tras ser condenado en su país a dos años de prisión por la compra ilegal de un vehículo blindado por valor de 600.000 euros.
La oposición en Macedonia del Norte, encabezada por el líder de la Unión Socialdemócrata de Macedonia, Venko Filipce, pidió aclaraciones sobre si el Gobierno presentará una nueva solicitud de extradición. Por su parte, el primer ministro, Hristijan Mickoski, recordó que dicha solicitud ya fue rechazada en 2019, debido a que a Gruevski se le concedió asilo político, y subrayó que, en caso de un eventual regreso, este deberá cumplir su condena.
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El turismo en Chipre registra un descenso debido a la guerra en Oriente Próximo
Los días festivos de Semana Santa de este año no han supuesto el impulso habitual para la temporada turística, según ha señalado la Asociación Hotelera de Chipre.
De acuerdo con sus datos, la ocupación en los hoteles que permanecieron abiertos durante las fiestas se situó entre el 25 % y el 40 %, según informó la corresponsal de la Radio Nacional de Bulgaria en la isla, Branislava Bobanac. Las cancelaciones de reservas para abril alcanzaron el 40 %. Aunque esta cifra es inferior a la de marzo, las nuevas reservas no aumentan lo suficiente como para que el sector se muestre optimista de cara a la temporada turística de verano.Los problemas para el sector comenzaron en marzo, cuando los dos aeropuertos internacionales registraron una fuerte caída del tráfico de pasajeros hacia y desde Chipre, debido a los conflictos en Irán y Líbano. El operador aeroportuario informó de que el flujo de pasajeros se ha reducido en más de un 15 %, tras unos meses de enero y febrero muy positivos.
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Pasiones vecinales: Grecia y Turquía en una acalorada disputa sobre a quién pertenece la sopa de callos
Por iniciativa de Dimitris Tsarouchas, propietario de un restaurante en Salónica que sirve “patsas” (sopa de callos), los griegos insisten en que esta sopa picante, considerada un remedio infalible contra la resaca— sea incluida por la UNESCO como plato tradicional griego. Tsarouchas incluso ha elaborado un informe en el que se afirma que la receta ya aparece mencionada en la “Odisea”, en un banquete ofrecido por Penélope.
La iniciativa ha provocado un intenso debate en Turquía, que también reclama como propia la sopa de callos, conocida allí como “iskembe”. Los medios turcos destacan que el viajero del siglo XVII Evliya Celebi, en su “Libro de los viajes”, describió a comerciantes que vendían sopa de callos y patas en Estambul, subrayando que esto demuestra una tradición de más de 400 años en Turquía.
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Este tipo de “disputas vecinales” no es algo nuevo. Cuando se trata de la cocina turca y griega durante el periodo otomano, desde el café hasta las sarmí de parra o el baklava, parece que cada receta viene sazonada de una mezcla de historia y de una generosa dosis de rivalidad por su origen, señala Associated Press.
Redactor: Ivo Ivanov
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev