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Una ola de apoyo al Centro Cultural Checo de Sofía tras el anuncio de su cierre

martes, 12 mayo 2026, 15:40

Una ola de apoyo al Centro Cultural Checo de Sofía tras el anuncio de su cierre

FOTO BGNES

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El 5 de mayo se cumplieron 77 años de la creación del Centro Checo de Sofía. Sin embargo, a finales de abril se anunció su cierre, poniendo fin a su actividad cultural y educativa en Bulgaria. La decisión fue tomada por el director general de la red de Centros Checos y responde a motivos financieros: la financiación de esta actividad por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores checo se redujo de 180 a 157 millones de coronas. Se trata de la cuarta sucursal de la red que cierra este año, tras las de Milán, Estocolmo y Tiflis. Los Centros Checos, financiados con fondos públicos, constituyen un instrumento clave de la diplomacia pública de la política exterior de la República Checa. Su misión es representar al país a través del arte, las industrias creativas, la enseñanza del checo en el extranjero y la difusión de los logros checos en ciencia e innovación.

FOTO Centro Cultural Checo en Sofía

El Centro Checo de Sofía destaca no solo por sus 77 años de historia, sino también por ser la institución checa de este tipo más antigua en el extranjero. Para Bulgaria, es además una de las organizaciones culturales extranjeras más antiguas del país. Fue creado en 1949 en el marco del acuerdo cultural intergubernamental checoslovaco-búlgaro. Inicialmente abrió como una tienda representativa de artículos culturales llamada “Obras Checoslovacas Orbis”, cuya popularidad creció tan rápidamente que pronto se inauguró una sucursal. Tras la disolución de Checoslovaquia en enero de 1993, la República Checa creó la red de Centros Checos, que pasó a ser sucesora de los antiguos centros checoslovacos en el extranjero. 

FOTO BTA

La noticia del cierre de esta institución cultural no pasó desapercibida para la opinión pública búlgara: se organizó una recogida de firmas en apoyo a la conservación del Centro Checo de Sofía y tuvo lugar una multitudinaria manifestación contra la decisión de clausurarlo. Asimismo, el Consejo Académico de la Universidad de Sofía San Clemente de Ohrid se pronunció por unanimidad en contra del cierre del centro cultural checo.

El Departamento de Filología Eslava de la Universidad de Sofía San Clemente de Ohrid envió una carta a los círculos académicos y a los representantes de la República Checa en Sofía, en la que insta encarecidamente a que no se cierre el Centro Checo de Sofía. “La primera razón de nuestra postura es la convicción de que el Centro Checo de Sofía es heredero de los históricos vínculos culturales checo-búlgaros, que siguen siendo una parte importante de la memoria cultural nacional de Bulgaria”, señala la carta dirigida al ministro de Asuntos Exteriores checo y al director general de la red de Centros Checos.

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La protesta, celebrada el 5 de mayo en el jardín junto al monumento a Stefan Stambolov en Sofía, reunió a decenas de intelectuales, bohemistas, académicos, profesores, escritores y poetas. El grupo más numeroso fue el de los estudiantes que cursan actualmente estudios de checo y visitan regularmente la biblioteca del centro cultural. Así lo cuentan dos estudiantes de quinto curso de Filología Eslava: Biliana Petkova y Maya Petkova. 

“Nos enteramos directamente a través de nuestros profesores. En cuanto llegó la notificación oficial sobre el cierre del centro, la noticia se difundió muy rápidamente. Nos movilizamos de inmediato y logramos organizar las acciones de protesta en apenas una semana”.

 

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“Hacemos un llamamiento para que se reconsidere la decisión de cerrar el Centro Checo de Sofía, ya que, en nuestra opinión, ello perjudicaría el fructífero intercambio cultural entre ambos países europeos. Sofía, y Bulgaria en general, perderían un valioso socio cultural. Para nosotros, el Centro Checo siempre ha sido un espacio de expresión y un lugar que nos ha acogido en numerosas iniciativas culturales. Lo que más perderíamos sería precisamente esa cultura y esa experiencia compartidas.

Para los estudiantes, el Centro Checo es un referente espiritual y, para cualquier ciudadano, un símbolo de la destacada presencia cultural checa en Bulgaria, visible mucho más allá de su galería de arte”. La periodista y escritora Lidia Galabova, que también participó activamente en las protestas contra el cierre de la institución, invita a prestar atención a los detalles:

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“La primera película en la que trabajé como editora en televisión fue sobre el artista búlgaro de origen checo Ivan Mrkvicka. Entonces supe que él pintó el altar izquierdo de la catedral de Catedral de San Alejandro Nevski, en Sofía, así como las bóvedas del lado derecho sobre el altar, donde está representado el encuentro entre el diablo y los ángeles. Todos anhelamos la felicidad de los ángeles. En el Centro Checo de Sofía se han presentado numerosos libros recién publicados, incluidos los míos. Tenemos corazón y rezamos con él. Elevamos nuestras plegarias al cielo. También a la República Checa y a Mrkvicka, que quizá también vea lo que está ocurriendo”.

Según ha informado la dirección del Centro Checo en Sofía, la actividad del instituto cultural en Bulgaria continuará hasta finales de mayo, conforme al programa previsto, y el equipo llevará a cabo los últimos eventos preparados de antemano.



Autora Gergana Mancheva

Traducido por Zoraida de Radev