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Tsvetana Toncheva
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"¡Te quiero, patria!", clásico patriótico de Bagryana y Pipkov
viernes 22 mayo 2026 11:30
viernes, 22 mayo 2026, 11:30
FOTO Antonia Goranova
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Cada año, el 24 de mayo es motivo de celebración y júbilo para los búlgaros. El Día de los santos hermanos Cirilo y Metodio, del alfabeto búlgaro, de la educación, la cultura y la literatura eslava es la fiesta más alegre y más representativa de Bulgaria. A diferencia de la mayoría de las naciones, que conmemoran solemnemente acontecimientos políticos o victorias militares, el pueblo búlgaro celebra su contribución única a la civilización mundial: la escritura. Esta se convierte en la base del tesoro secular de la literatura búlgara, cuyos creadores más destacados, que han conservado y desarrollado la lengua y la cultura búlgaras a lo largo de los siglos, figuran entre las personalidades más veneradas de nuestra historia.
El nombre de Elisaveta Bagryana es emblemático para Bulgaria, no solo por su talento excepcional y por ser una figura destacada de la cultura búlgara, sino también por ser una de las principales poetisas del siglo XX a nivel mundial. El enorme poder de influencia de su obra se debe a su impresionante cultura, a la amplitud de su inspiración y a su magistral dominio de la palabra. Conocida como la primera dama de la poesía de su país, también escribió libros infantiles, relatos de viajes, artículos de opinión y ensayos críticos, además de ser una magnífica traductora.
Elisabeta Bagryana (1893-1991)
FOTO fakel.bg
Mujer segura de sí misma y fiel a sus principios, filósofa e innovadora en su obra, Elisaveta Bagryana es la primera poetisa búlgara que ha dejado un legado eterno en la historia de la literatura. No es casualidad que haya sido nominada nada menos que cuatro veces al Premio Nobel de Literatura. El talento polifacético y generoso de Bagryana no estaría completo sin sus poemas infantiles. Ya era una autora consagrada cuando comenzó a escribir para niños, y su interés por este género surgió de su propia experiencia como madre. Lamentablemente, unas tristes circunstancias de su vida la separaron de su hijo pequeño, con quien se le prohibió mantener contacto durante años.
Los primeros poemas infantiles de Bagryana aparecieron en 1924 en la revista “Detska radost” (Alegría infantil). El mérito recae en el editor de la revista, Ran Bosilek, quien la invitó insistentemente a colaborar. Desde 1924 hasta los años 60 del siglo XX, Bagryana fue colaboradora habitual de revistas y periódicos infantiles. Entre sus obras infantiles más inspiradas se encuentra “¡Te quiero, patria!”, con la que se abre su poemario “Días felices de la infancia”, publicado en 1950 con ilustraciones de la famosa artista Neva Tuzsuzova.
FOTO Archivo
Reeditado en numerosas ocasiones en las décadas siguientes, el poema llamó la atención de uno de nuestros más grandes compositores clásicos: Lyubomir Pipkov, un músico brillante, literato y poeta de gran talento, pedagogo y hombre de letras. No es casualidad que sea hijo de Panayot Pipkov, el compositor que creó dos de las canciones más importantes para los búlgaros: el himno festivo en alabanza a los santos hermanos Cirilo y Metodio, “Adelante, pueblo renacido”, y “¿Dónde está Bulgaria?”, con letra de Iván Vázov, uno de los símbolos de la nación búlgara.
Lyubomir Pipkov (1904-1974)
FOTO operasofia.bg
Lyubomir Pipkov dejó numerosas y magníficas obras solistas y corales en el tesoro de la cultura musical búlgara. Con “¡Te amo, patria!”, continúa la tradición patriótica de su padre de obsequiar a su pueblo himnos inspirados, que se cantan en las fiestas búlgaras más entrañables.
Autora Tsvetana Toncheva
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev