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El idioma y la fe reúnen a los búlgaros en Budapest el 24 de mayo

Tres plátanos orientales simbolizan la fe, la comunidad y el conocimiento, y protegen de las tormentas a nuestros compatriotas en Hungría

domingo, 24 mayo 2026, 09:35

El idioma y la fe reúnen a los búlgaros en Budapest el 24 de mayo

FOTO Darina Grigorova

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Hace más de un siglo, unos laboriosos búlgaros llevaron a Hungría semillas de hortalizas, pero junto con ellas también plantaron la semilla de la lengua y la espiritualidad búlgaras. Primero fundaron su propia asociación y después crearon un fondo para una escuela y un templo. Así, con sus propios medios, en 2018 construyeron la escuela, donde sus hijos pudieran aprender a leer y escribir en búlgaro, así como conocer y recordar a los primeros iluminadores del pueblo búlgaro, Cirilo y Metodio. Posteriormente fundaron el centro cultural en 1922, que se convirtió en una Casa de la Cultura. Por último, en 1932 construyeron la iglesia, donde casarse y bautizar a sus hijos en la fe ortodoxa. Eligieron como patronos celestiales a los santos hermanos Cirilo y Metodio, para que el espíritu búlgaro perdurara y siguiera dando hasta hoy sus frutos más hermosos.

El idioma y la fe reúnen a los búlgaros en Budapest el 24 de mayo

FOTO Darina Grigorova

Gracias a los tres pilares, la iglesia, la asociación y la escuela, en el corazón de Europa, cinco generaciones de búlgaros han conservado sus raíces, su lengua y su fe. Recientemente, nuestros compatriotas también han simbolizado esta herencia con tres plátanos, para que las raíces de la comunidad sigan siendo sanas y fuertes en el futuro. Los han plantado alrededor de la iglesia, como guardianes del espíritu: para que ofrezcan una sombra frondosa, pero también para que protejan a nuestra comunidad de las tormentas. “El primer plátano representa la fe, el segundo la comunidad y el tercero el conocimiento”, explica Alexi Andonov, presidente del Consejo Parroquial, en una entrevista especial para Radio Bulgaria.

Los fundadores de la Asociación Búlgara en Hungría

Los fundadores de la Asociación Búlgara en Hungría

FOTO Darina Grigorova

“Aquí, en Hungría siempre hemos estado muy unidos, pero esto se debe en parte a la historia de los colonos procedentes de dos pueblos vecinos de Bulgaria —Polikraishte y Draganovo, descendientes de jardineros búlgaros. Nuestra fiesta más importante es el 24 de mayo y aquí, en el patio de la iglesia, suelen reunirse cerca de 500 personas. Se convierte en una gran celebración y siempre estamos juntos: la comunidad, la iglesia y la escuela. ¡Espero que siga siendo así en el futuro!”

En la iglesia hay un lugar especial dedicado a los fundadores de la Asociación, la comunidad parroquial y el centro cultural

En la iglesia hay un lugar especial dedicado a los fundadores de la Asociación, la comunidad parroquial y el centro cultural

FOTO Darina Grigorova

Con fe en Dios y con los ojos abiertos al conocimiento, nuestros compatriotas en Hungría conservan el espíritu de comunidad, tal y como les enseñó el primer presidente de la Asociación Búlgara en Hungría, Lazar Ivanov. Alexi Andonov recuerda sus palabras, que se convierten en ley para las generaciones venideras: “El futuro no se construye solo con la azada, sino con fe en Dios y con los ojos abiertos”.

Cuando, a principios del siglo XX, los jardineros búlgaros llegaron a Hungría, trajeron consigo su laboriosidad, sus habilidades agrícolas y la esperanza de ganarse la vida. Al mismo tiempo, comprendieron rápidamente que, para sobrevivir como comunidad lejos de su patria y conservar sus raíces, era necesaria la educación espiritual.

Rumyana Ivanova

Rumyana Ivanova

FOTO Darina Grigorova

“Nos esforzamos porque no se olvide la historia de la iglesia”, afirma Rumyana Ivanova, miembro del consejo parroquial, en una entrevista para el pódcast de Radio Bulgaria “Puentede la fe. “Junto con el padre Tancho y ahora también con nuestro nuevo presidente, Alexi Andonov, intentamos hacer algo más por este templo, a través del cual buscamos unir a los búlgaros para que recuerden nuestra fe, nuestra cultura y nuestro legado. La iglesia, la escuela y el centro cultural se construyeron con la idea de estar juntos, a través de la cultura, la educación y la fe, en este espacio que es nuestro. Esto forma un triángulo del que los búlgaros nos sentimos muy orgullosos. Supongo que tanto las personas que pensaron en construir la iglesia como los húngaros que se sumaron al proyecto pidieron con gran entusiasmo que se le diera precisamente este nombre, porque los santos hermanos son para nosotros nuestro orgullo, nuestra historia, todo lo que tenemos de búlgaro”.

El idioma y la fe reúnen a los búlgaros en Budapest el 24 de mayo

FOTO Darina Grigorova

Tras fundar en 1916 la comunidad parroquial con el nombre de los santos hermanos Cirilo y Metodio, dos años más tarde, al final de la Primera Guerra Mundial, nuestros compatriotas en Budapest fundaron también una escuela.Posteriormente, pasó a estar bajo la administración del Estado búlgaro y, en 2011, el Ministerio de Educación y Ciencia tomó la decisión de cerrarla. Sin embargo, paralelamente, en 2004, la Autogestión Republicana Búlgara en Hungría creó la Escuela Búlgara de Lengua Materna, donde hasta el día de hoy los niños de origen búlgaro siguen aprendiendo la lengua de sus antepasados.

El padre Tancho Yanchev con los niños de la escuela búlgara

El padre Tancho Yanchev con los niños de la escuela búlgara

FOTO bolgaregyesulet.hu

En las inmediaciones de la iglesia de “San Cirilo y San Metodio” de Budapest se ha construido el Centro Cultural y Educativo Búlgaro, donde hoy se encuentran la escuela y la guardería de lengua materna.

El Centro Cultural y Educativo Búlgaro de Budapest

El Centro Cultural y Educativo Búlgaro de Budapest

FOTO Facebook/bolgarorszagosonkormanyzat

El proyecto se lleva a cabo con la colaboración activa de Simeón Varga, defensor parlamentario de la minoría búlgara en el Parlamento húngaro. A él se atribuye el mérito de las negociaciones con el Estado húngaro y de haber conseguido una importante financiación estatal para el mantenimiento de las instituciones búlgaras. Ante el equipo de “Puente de la fe”, destacó que sin la espiritualidad que los búlgaros llevan en el corazón y sin la fe en Dios, este sueño búlgaro no se habría hecho realidad:

“Esto es lo que queremos transmitir ahora a nuestros hijos: que tomen como ejemplo nuestro trabajo. Mi tarea consiste en atraer a los jóvenes a nuestra actividad, porque alguien tiene que continuar lo que nosotros hemos construido y conservado de nuestros antepasados. Por eso tengo que acercarlos a la iglesia y a nuestra labor de preservación de la cultura búlgara aquí en Hungría. Transmitiremos a la nueva generación, como se ha hecho en el pasado, todo lo que hemos construido, para que se conserve y se desarrolle, porque sin desarrollo ni apoyo financiero estas cosas se pierden muy rápidamente”.

Simeón Varga con Krasimira Kutsarova, descendiente de una familia de jardineros, entre dos de los plátanos plantados

Simeón Varga con Krasimira Kutsarova, descendiente de una familia de jardineros, entre dos de los plátanos plantados

FOTO Darina Grigorova

Como cada año, el 24 de mayo la iglesia y su entorno se llenan de nuestros compatriotas. La distancia entre Bulgaria y Hungría se desvanece y todos cantan “con un solo corazón y una sola voz” en la fiesta de los ilustrados búlgaros:

El padre Tancho Yanchev

El padre Tancho Yanchev

FOTO Darina Grigorova

“Durante todo el día, desde la mañana hasta la noche, hay un flujo constante de fieles que vienen a encender una vela en honor a los santos hermanos Cirilo y Metodio, comenta el responsable de la iglesia, el diácono Tancho Yanchev. Aquí también se celebra la fiesta. Celebramos la Santa Liturgia y, a continuación, los feligreses que acuden con algún dolor o alguna petición se dirigen al sacerdote para que rece por ellos”.

El idioma y la fe reúnen a los búlgaros en Budapest el 24 de mayo

FOTO Darina Grigorova

A finales de 2025, durante una ceremonia oficial del Estado en Budapest, el padre Tancho Yanchev recibió el prestigioso “Premio a las Minorías Nacionales”, entregado en nombre del primer ministro de Hungría. El galardón fue otorgado a la Iglesia Ortodoxa Búlgara en Hungría en reconocimiento a su papel histórico en la preservación de la lengua materna, el patrimonio ortodoxo y la cultura de la comunidad búlgara.



Autora Darina Grigorova

Traducido por Zoraida de Radev