domingo 24 mayo 2026 07:55
domingo, 24 mayo 2026, 07:55
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
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Con gran conmoción y entusiasmo todas las escuelas búlgaras en el extranjero reciben el 24 de mayo, Día de los santos hermanos Cirilo y Metodio, de la educación búlgara, la cultura y las letras eslavas. En muchas de las escuelas la fiesta de las letras marca el término del año escolar, pero esta no es la única casusa por la cual hoy estamos de visita a la escuela Azbuka (Alfabeto) en Dublín.
Esta es la primera escuela búlgara en la capital irlandesa. Abrió sus puertas a principios del año escolar 2008/2009. Fue creada por iniciativa de familias búlgaras que deseaban que sus hijos aprendieran su lengua materna. La Embajada búlgara en Irlanda les prestó su ayuda. En aquel entonces fue creado el Centro Búlgaro de Educación y Cultura en Irlanda, cuya tarea es apoyar el trabajo y el desarrollo de la escuela.
Hoy en Azbuka estudian niños desde la edad preescolar hasta el duodécimo grado. Es importante señalar que hay un examen de lengua búlgara para los alumnos que terminan la secundaria en Irlanda y la escuela búlgara prepara a los deseosos de presentarse a este examen al término de su educación.
Cada sábado Tereza Staneva, alumna en el duodécimo
grado, y su hermana menor María, viajan a Dublín para reunirse con sus amigos y
estudiar el búlgaro.
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
“Nos trasladamos de Bulgaria a Irlanda cuando tenía seis años de edad e inmediatamente comenzamos a acudir a la escuela búlgara los sábados, dice Tereza. Cuando era pequeña me gustaba mucho porque el medio es diferente, uno tiene la posibilidad de hablar en búlgaro y trabar amistades con otras personas que entienden las tradiciones y a quienes no podría conocer en la escuela irlandesa”.
Tereza señala que había periodos en los cuales era muy difícil para ella, estaba descontenta por la falta de tiempo libre en su día de descanso, pero hoy está agradecida a sus padres por haber sido insistentes y porque no dejó de estudiar la lengua búlgara oficial:
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
“Las clases en la escuela Azbuka tienen lugar una vez por semana, el sábado hasta mediodía, mientras que los alumnos de los grados superiores tienen clases de geografía e historia como asignaturas adicionales”, cuenta Jeylian Eneva. Ella es de la ciudad de Targovishte, pero lleva 10 años viviendo en Irlanda, y en estos momentos imparte clases a los niños del primer grado en la escuela búlgara. Dice que en muchos de los matrimonios mixtos no se habla el búlgaro activamente y esto es un obstáculo para el proceso docente:
“No es como en mi familia, nosotros hemos decidido hablar íntegramente en búlgaro. Ellos dejan al niño a elegir y hablan en inglés o en otro idioma. Esto obstaculiza nuestro proceso docente porque los niños dominan el búlgaro en distintos niveles y los libros de texto no están adaptados para menores que viven en el extranjero. Es limitado el tiempo con el cual disponemos, una vez a la semana, es muy insatisfactorio e insuficiente para que los niños puedan llegar a dominar las reglas, la gramática, la lectura y la escritura del búlgaro”.
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
Sofía Duminika es otra profesora de la escuela Azbuka en Dublín. Sofía es una búlgara de Besarabia, su gemelo Iván Duminika es experto en el Ministerio de Educación en Moldavia. Los dos son de la aldea de Tvarditsa de la región de Taraklia en Moldavia, donde vive una compacta población búlgara con raíces históricas en Bulgaria.
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
“Durante largo tiempo no sabía que hay una escuela búlgara. Conocí a mi amiga en la escuela irlandesa donde estudiábamos inglés, cuenta Sofía. Le dije que me he graduado en la especialidad de Filología búlgara y me dijo: “¿Sabes que puedes trabajar en la escuela búlgara en Dublín?”. Me sentí un poco incómoda, ya que mi búlgaro no es como el que hablan los búlgaros nacidos en Bulgaria. Ella me tranquilizó diciendo: “Lo importante es que llevas este espíritu”. Cuando conocí a la directora Radostina ella me acogió muy bien y me inspiró”.
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
El espíritu búlgaro es lo que las escuelas dominicales búlgaras en el extranjero tratan de despertar en los niños que nacieron fuera de las fronteras de Bulgaria. En esta misión cooperan en mayor medida con los profesores los padres de los alumnos. Venko Stanev es presidente del consejo de los padres de la escuela Azbuka en Dublín y es un participante activo en la preparación de todas las iniciativas escolares. Además, es padre de las hermanas Tereza y María, alumnas de la escuela búlgara en Dublín. Dice que nunca dudó si tenía que matricular a sus hijas en la escuela búlgara. Está feliz porque entorno a la escuela se forma una comunidad de padres muy activa y unida, muchos de los compatriotas prestan ayuda como voluntarios incluso cuando sus hijos ya han terminado sus estudios allí.
FOTO Escuela Azbuka en Dublín
“Soy presidente del consejo de los padres que se dedica a apoyar la actividad de la escuela. Parte de nuestra actividad es organizar distintas diversiones para los niños y celebrar todas las fiestas búlgaras. Hay muchas iniciativas mediante las cuales recaudamos ayudas para nuestra escuela, pero, además, tenemos otras que están orientadas a niños en una posición social desfavorable en Bulgaria. Además, mantenemos contacto con un asilo para ancianos que padecen distintas enfermedades. Les enviamos postales, ellos están muy alegres y muy agradecidos porque están solos y necesitan de apoyo psíquico. Nuestro principal objetivo es organizar una comunidad unida en Irlanda”.
Con estas palabras de Venko Stanev abandonamos Dublín y la escuela búlgara Azbuka para regresar de nuevo en otoño, cuando los profesores con la ayuda de los padres comenzarán a trabajar con los niños búlgaros para que no olviden dónde están sus raíces.
Redactor Krasmir Martinov
Traducido por Hristina Táseva
Publicado por Hristina Táseva