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Maria Sertova, el hada de los cuentos, ayuda a los niños a obtener sus alas

Una mujer búlgara fundó la primera escuela de hadas en Irlanda

miércoles, 3 junio 2026, 16:20

Maria Sertova, el hada de los cuentos, ayuda a los niños a obtener  sus alas

FOTO Facebook /Historias individuales

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En nuestro mundo pragmático, regido por la lógica y lo tangible, una mujer búlgara en Irlanda asume el papel de hada y crea auténticos milagros. “La mayor magia consiste en sumergir a los niños en un mundo diferente: el mundo de los cuentos de hadas, donde pueden comprender sus necesidades, reconocer sus miedos y creer con valentía en sí mismos y en sus sueños”, afirma.

Maria Sertova concibe la vida como un gran milagro que cada uno de nosotros crea. Por eso se esfuerza por transmitir esta visión del mundo a los niños a través de sus cuentos de hadas. En 2015, por motivos económicos, se trasladó a Irlanda, donde en los parques es posible recorrer senderos de hadas, encontrarse con sus figuras mágicas y descubrir las famosas puertas de las hadas. Como había escrito sus primeros cuentos de hadas en su tierra natal, llevó también su mundo mágico a la isla y abrió allí la única escuela para hadas.

 

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“La creé para suplir una carencia de la escuela tradicional: el desarrollo de la imaginación, la creatividad y el pensamiento crítico de los niños”, explica Maria Sertova. “Una escuela de hadas es ideal, ya que tiene un enfoque lúdico y despierta la curiosidad. Mi idea fue recibida con gran entusiasmo, quizá porque las hadas siguen muy presentes en la vida de los irlandeses. En la escuela utilizamos muchos de mis cuentos, a través de los cuales los niños aprenden distintos valores. Ponemos a prueba sus principios morales: qué es correcto, qué es bueno y qué es malo. Por supuesto, también realizamos actividades mágicas, como la elaboración de polen mágico. Los niños lo crean con distintos tipos de purpurina y eligen qué poder debe tener. Después lo guardan en un frasco que se llevan a casa, convencidos de que les ayudará. En definitiva, se trata de trabajar con el subconsciente, los pensamientos y las emociones; y eso es precisamente lo que buscamos”.

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Durante su estancia en su tierra natal, Maria Sertova recibió una historia aleccionadora que quiso contar a su hijo pequeño. “Me llegó completa; solo tuve que sentarme y escribirla”, recuerda. En Un cuento de sueños, la autora aborda el problema de las creencias limitantes: la falta de confianza en nosotros mismos y el miedo a cómo nos percibirían los demás si fuéramos diferentes, e intenta romper con este estereotipo. Desde entonces, ha encontrado inspiración para sus más de treinta relatos tanto en su imaginación como en la vida real.

 

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En Irlanda descubrió su misión de embellecer el mundo a través de la creatividad y de proyectos educativos. Uno de los mensajes que transmite a los niños es la importancia de expresarse libremente y de sentir que el mundo es un lugar maravilloso, aunque no siempre lo parezca.

“El mundo tiene muchas facetas, pero no deben quedarse con la sensación de que nada depende de ellos. Al contrario, deben saber que, como pequeños magos o hadas, pueden crear cualquier cosa, siempre que sepan cómo hacerlo”, afirma la escritora.

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El último proyecto de Maria Sertova es una colección de cuentos de hadas para la primavera que aborda la naturaleza y anima a los jóvenes lectores a sentir curiosidad por el mundo que les rodea. “Conectar con la naturaleza no solo ayuda a relajarse y a encontrar la armonía, sino que también permite conocerse mejor a uno mismo”, comparte la autora, al referirse a otra valiosa lección de vida.

Érase una vez una oruga que vivía en paz hasta que una mariquita le dijo que el mundo era mucho más grande y hermoso, pero que, para verlo, tenía que volar. Después de un tiempo, finalmente logró elevarse para acercarse a su sueño y contemplar la inmensidad, y entonces le crecieron alas.

 

 

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Pero ¿acaso toda oruga se convierte en mariposa y se cumplen todos sus deseos? La respuesta es “no”, sugiere Maria Sertova, al referirse a este relato sobre los sueños humanos. Y es ahí donde debemos andar con cuidado: las palabras pueden reabrir heridas aún no cicatrizadas, pero también pueden infundir una chispa de esperanza en nuestras almas afligidas.

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Autora Diana Tsankova

Traducido por Zoraida de Radev