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La guerra en las carreteras: por qué un desastre sacudió de nuevo a Bulgaria
martes 9 junio 2026 15:30
martes, 9 junio 2026, 15:30
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El grave accidente ocurrido en Sofía, en el que murieron cuatro personas, volvió a poner de manifiesto un problema que aqueja a Bulgaria desde hace años: la elevada mortalidad en las carreteras. ¿Por qué, a pesar de pertenecer a la Unión Europea y de las numerosas reformas legislativas adoptadas, el país sigue figurando entre los que registran más víctimas mortales por accidentes de tráfico? Para quienes no son búlgaros, la expresión “guerra en las carreteras” puede sonar exagerada. Sin embargo, para los ciudadanos del país forma parte desde hace tiempo del vocabulario cotidiano y describe una realidad en la que cientos de personas pierden la vida cada año en accidentes de tráfico.
En 2025, las autoridades registraron 6.655 accidentes graves con 456 fallecidos, según datos de la Agencia Estatal de Seguridad Vial publicados en enero de este año. Aunque las estadísticas muestran un ligero descenso respecto a años anteriores, Bulgaria sigue teniendo la tasa de mortalidad vial más alta de la Unión Europea: 71 fallecidos por cada millón de habitantes, frente a una media comunitaria de 43.
Rumen Radev
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Tras la tragedia ocurrida el 5 de junio, en la que se vieron implicados un autobús y dos automóviles, el primer ministro Rumen Radev convocó una reunión con las instituciones responsables de la seguridad vial, durante la cual declaró: “¡Cero tolerancias con los infractores que ponen en peligro la vida de los ciudadanos!”.Radev instó al Ministerio del Interior a adoptar medidas contundentes contra las carreras ilegales, el drifting y la conducción temeraria.
Según él, las causas de la elevada siniestralidad vial son complejas y abarcan desde el estado de las carreteras hasta la formación de los conductores, pasando por la educación y la disciplina vial.
La investigación del accidente continúa y, según informaciones no oficiales, los conductores que lo provocaron pertenecen a un grupo conocido como los “Kalashnikov”. Un aspecto social llamativo es que, aunque la imagen pública de este grupo se asocia con actividades delictivas y un estilo de vida ostentoso, algunos vecinos de la zona ofrecen una visión diferente de sus integrantes.
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“Ayudó a familias pobres y participó en iniciativas benéficas.”
Esta contradicción entre la percepción pública y el apoyo que estas figuras pueden recibir en su propio entorno pone de manifiesto varias realidades de la Bulgaria contemporánea: pobreza, desigualdad social, ostentación de riqueza y una sensación de impunidad. Sin embargo, el caso también plantea otra cuestión importante: ¿por qué personas que las comunidades e instituciones locales parecen conocer desde hace tiempo siguen siendo percibidas como una amenaza para la sociedad?
Yonko Ivanov
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En una entrevista con la Radio Nacional de Bulgaria, el presidente del Sindicato de Instructores de Automoción y Motociclismo, Yonko Ivanov, comentó: “Las instituciones no encuentran una forma adecuada de comunicarse entre sí y se culpan mutuamente”.
Según él, el problema no reside únicamente en los delincuentes individuales, sino también en la falta de coordinación entre las autoridades estatales y locales. Tanto los residentes como las instituciones, añadió, suelen conocer a las personas que violan sistemáticamente las normas, pero faltan acciones suficientemente efectivas.
“Es así en todo el país. Los alcaldes saben quién conduce sin permiso, saben quién ha consumido anfetaminas, pero no actúan”, afirmó.
Los dos conductores implicados en el accidente son bien conocidos tanto por la policía de tráfico como por la policía judicial, señaló Ivanov, quien añadió que estas personas se sienten por encima de la ley porque el Estado no hace cumplir las normas de forma efectiva. El experto también comentó la información de que los conductores implicados tenían permisos de conducir expedidos en la República Checa, posiblemente porque en Bulgaria es necesario contar al menos con educación básica para obtener dicho documento. Sin embargo, subrayó: “En ningún lugar del espacio Schengen se exige una cualificación educativa para obtener el permiso de conducir. Estamos en Schengen, lo que significa que los permisos son válidos en todos los países”, declaró Yonko Ivanov a Radio Nacional de Bulgaria
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Además del problema del control, el experto también señala las deficiencias de la infraestructura. Según él, el lugar del accidente se encuentra entre los puntos más peligrosos de la capital búlgara: Esta intersección es tan peligrosa y está tan mal protegida que cada día existe el riesgo potencial de que alguien muera allí”. La administración ya ha propuesto medidas para asegurar la zona mediante la instalación de radares de velocidad, pasos de peatones elevados y badenes artificiales, declaró Liliya Donkova, alcaldesa del distrito de Kremikovtsi, donde se encuentra el lugar del accidente.
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Todo esto demuestra por qué la tragedia en el bulevar Chelopeshko, en Sofía, es más que un simple accidente de tráfico. Abre un debate sobre la eficacia de las instituciones, la igualdad ante la ley y la capacidad del Estado para prevenir este tipo de sucesos.
Para los búlgaros que viven en el extranjero, este debate probablemente resulte familiar. La diferencia que muchos suelen percibir entre Bulgaria y los países donde residen actualmente no radica necesariamente en la rigurosidad de las leyes, sino en la confianza de que se aplican por igual a todos. Por eso, tras cada tragedia, surge la misma pregunta en la sociedad: no si existen suficientes normas, sino si el Estado está dispuesto a garantizar que nadie quede por encima de ellas.
Redactora Elena Karkalanova
Traducido por Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev