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Los agricultores búlgaros esperan recibir ayuda del Estado

Pero por ahora lucha solo contra los daños que causa la naturaleza

jueves, 11 junio 2026, 15:45

Los agricultores búlgaros esperan recibir ayuda del Estado

FOTO agro.bg

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A partir de ahora, todos los envíos de leche cruda procedentes de la Unión Europea y de terceros países estarán sujetos a un estricto control por parte de la Agencia Búlgara de Seguridad Alimentaria (ABSA). Por orden del director ejecutivo de la agencia, se introduce un control reforzado en los puntos de entrada al país, y se realizarán análisis de laboratorio de la leche cruda, así como de cada envío de leche en polvo y mantequilla. La medida responde a las irregularidades detectadas en cerca de una cuarta parte de las muestras de importación analizadas en mayo y tiene por objeto garantizar la calidad y la seguridad de las materias primas utilizadas en la producción búlgara. Precisamente, las materias primas importadas que se incorporan a los productos lácteos con la etiqueta “Producido en Bulgaria” generan desde hace tiempo el descontento de los ganaderos búlgaros, que apenas logran subsistir debido a la competencia de productos importados que presionan a la baja los precios y que, en muchos casos, son de menor calidad.

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Rumen Stoyanov, ganadero de Kalofer, tiene grandes esperanzas puestas en las medidas que adoptará el equipo del nuevo ministro de Agricultura, Plamen Abrovski. Lleva 17 años dedicado a la ganadería y cría decenas de vacas y terneros en la cordillera de Stara Planina. Conoce bien las condiciones en las que se desarrolla el sector y ha participado en numerosas ocasiones en reuniones consultivas con expertos del ministerio competente.

Según él, en la última década los pequeños productores de leche del país han desaparecido casi por completo, lo que priva a los consumidores del acceso a productos auténticamente búlgaros. La razón es que, detrás de la etiqueta “Producido en Bulgaria”, a menudo se esconden productos elaborados con materias primas importadas, cuyo origen sigue siendo desconocido para el consumidor final. Por eso, Stoyanov insiste en que el Estado intervenga para proteger a los productores búlgaros.

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“Llevo casi 17 años trabajando en este sector y durante todo este tiempo he repetido lo mismo: que la etiqueta búlgara “Producido en Bulgaria” es, en la práctica, engañosa. Los productos lácteos se elaboran con materias primas que no permiten identificar claramente su origen búlgaro. Si vas a la tienda y compras queso búlgaro en salmuera, realmente estás comprando ese queso, pero la leche con la que se elabora no siempre es búlgara.

También se utilizan materias primas de origen incierto en las salchichas, los sudjuk y otros productos fabricados en nuestro país. Si hablamos del aceite de rosa, todo lo que es búlgaro no está suficientemente protegido en este momento. Hace poco hablamos con el nuevo ministro y, por primera vez, alguien prestó atención a lo que llevo años planteando a todas las direcciones del Ministerio de Agricultura.”

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Espero sinceramente que esta cuestión se vincule a la calidad del producto búlgaro y que las cosas cambien a nuestro favor. En una economía de libre mercado no podemos prohibir la importación de materias primas: cada uno busca su mercado. Pero todo debe estar claramente indicado. Si la leche es de Rumanía, debe indicarse. Así, el consumidor podrá distinguir entre el queso elaborado con leche búlgara y el elaborado con materia prima importada. Entonces sabremos hacia dónde se inclina la preferencia del consumidor.

De lo contrario, si la situación actual se mantiene, nosotros, como productores, seguiremos retrocediendo y, en un momento dado, desaparecerán también aquellos que aún intentan mantener granjas y explotaciones. Esta es mi opinión, pero también la de muchos colegas. Lamentablemente, durante todos estos años nadie ha hecho lo necesario para resolver el problema de los productos importados sustitutivos.

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Y aunque la lucha contra los retos del mercado puede resolverse mediante políticas adecuadas, hay situaciones en las que los ganaderos búlgaros se enfrentan a una batalla desigual contra la naturaleza.

Hace unos días, un rayo en la zona de Kalofer mató a cerca de 30 vacas mientras pastaban en los Balcanes. Los lugareños no recuerdan un caso similar con tantos animales muertos de una sola vez. La tragedia supone un duro golpe para los ganaderos de la zona, que cuentan que no pueden conciliar el sueño al escuchar los gemidos de los animales supervivientes y huérfanos en la montaña.

Los daños materiales se estiman en unos 30.000 euros. El rayo también alcanzó al único toro del rebaño, que se encontraba pastando en ese momento en la montaña.

“Ayudaremos a nuestro joven colega a recuperarse y a volver a ponerse en pie, porque sabemos con qué dedicación y responsabilidad cría a sus animales”, afirma Rumen Stoyanov.

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“El joven cuida unos 100 animales y un tercio de ellos ya ha muerto. Es una desgracia enorme para la familia: eran animales bonitos y seleccionados. Todo el rebaño es de la raza de ganado gris de Iskar, una raza búlgara. Aquí no prosperan otras razas. La naturaleza nos ha dado estas condiciones y precisamente estos animales están adaptados a nuestros Balcanes.

Pero ese no es el único peligro. Los rebaños también están amenazados por osos y lobos. Por eso, estos animales se consideran de alto riesgo y las compañías de seguros se niegan a asegurarlos, ya que se crían en libertad en la naturaleza. Y esta es, de hecho, la forma más humana de criarlos: en pastoreo libre durante el mayor número posible de días al año. Por esta razón, asegurar a estos animales es prácticamente imposible. Es absurdo, pero ahora el propietario tiene que hacer frente a los daños por su cuenta.

Por eso, a través de su medio de comunicación, hago un llamamiento a la gente y, sobre todo, a mis colegas para que ayudemos a este hombre que ha perdido a sus animales de una forma tan absurda”.


Autora Gergana Mancheva

Traducido por Zoraida de Radev