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“Código 359: Postales musicales”, un proyecto que alaba la belleza de Bulgaria

martes, 16 junio 2026, 15:06

“Código 359: Postales musicales”, un proyecto que alaba la belleza de Bulgaria

FOTO Code 359: Music Postcards

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A finales de 2025, Martín Denev, un talentoso músico búlgaro de envidiable trayectoria internacional, anunció el lanzamiento de un nuevo y ambicioso miniálbum titulado “Code 359: Music Postcards Vol. 1”. Desde mediados de mayo de 2026, ya es una realidad también la segunda parte de este brillante, atractivo y patriótico proyecto, realizado con el patrocinio de la Unión Europea dentro del marco del Plan de Recuperación y Resiliencia.

La idea de un viaje musical y cinematográfico por paisajes que hace tiempo se han convertido en símbolos de Bulgaria tiene la ambición de convertir el país en una experiencia inolvidable para el espectador y el oyente. La serie de ocho cortometrajes musicales, rodados en algunos de los lugares más inspiradores de Bulgaria, reúne a músicos excepcionales como Teodosii Spasov, Kalin Velov, Veronika Todorova, Dimitar Lolev, Rosen Zahariev, Zvezdelina Haltakova y Sofia Koleva. Junto con el autor del proyecto, Martín Denev, y su hijo de 11 años, Kristian, ellos construyen emocionantes retratos sonoros en los cortometrajes documentales sobre lugares únicos en Bulgaria como los Siete Lagos de Rila, las Rocas de Belogradchik, la desembocadura del río Veleka o Pobiti Kamani, que son presentados con un texto poético inspirado en el folclore búlgaro, y subtítulos en búlgaro e inglés.

FOTO Code 359: Music Postcards

Martín Denev –que, además de compositor, pianista, productor y DJ, es un viajero empedernido que ha recorrido el mundo, habiendo vivido en Europa, el Caribe y Estados Unidos, y en la isla de Bali y en Indonesia– nos habla hoy en exclusiva para Radio Bulgaria de la idea de las “Postales musicales”: 

FOTO Archivo personal

“Mientras vivía en Asia, realicé películas musicales motivadas en distintos lugares inspiradores. Pero nunca fue algo sistemático ni lo había organizado en un formato o contexto concretos. Hace unos dos años recibí un encargo del Ayuntamiento de Krumovgrad para hacer una película musical sobre el santuario de Kovil, un lugar poco conocido, pero muy místico, interesante y salvaje, situado entre Momchilgrad y la frontera. El lugar en sí me impresionó mucho e inspiró una película musical con tres composiciones a modo de banda sonora, con un extenso texto sobre Kovil: qué representa este santuario, cuáles son las teorías, por qué fue creado, cómo surgió, quiénes eran esas personas. Fue entonces cuando empezó a cristalizar la idea de realizar una serie.”


“El proyecto es bastante ambicioso y requiere de mucha preparación y recursos, por lo que, cuando se publicaron los programas europeos con convocatorias de proyectos, decidí presentar mi candidatura”, sigue contando Martín Denev. “Y, aunque mucha gente de mi entorno se mostraba escéptica acerca del resultado, al final conseguí que me aprobaran el proyecto. Tuve que sistematizarlo y clasificarlo, investigué muchas ubicaciones en Bulgaria, consulté a muchos amigos y personas en las que confío, que también viajan, no solo por Bulgaria, sino por todo el mundo. Porque es bueno tener una base de comparación. Muchos de estos lugares los búlgaros los conocemos, pero es quizá cuando se comparan con ejemplos de todo el mundo, cuando nos damos cuenta de lo grandiosos e impresionantes que son. La lista era muy larga, pero yo tenía que elegir solamente ocho, ya que el proyecto estaba planificado en dos episodios por temporada: primavera, verano, otoño e invierno. Tenían que ser diferentes en cuanto al tipo de paisaje, tenía que haber montañas, lagos, ríos, bosques, playa… También aparece una ciudad: Plovdiv.

Al hablar del tercer episodio, dedicado a los Siete Lagos de Rila, Martín exclama:

“Bueno, ¡son de otro mundo!, la belleza allí es indescriptible. Este es quizás el episodio favorito de mi hijo, que estuvo presente durante todo el proceso. Participó en el episodio 1 –el embalse de “Studen Kladenets”, el puente colgante cerca del pueblo de Lisitsite y las Setas de Piedra cerca de Kardzhali– y, mientras observaba, insistió en que le prometiera que lo llevaría conmigo a las ocho localizaciones. Me alegra mucho que haya podido ver algunos de los lugares más bonitos de este país, porque él nació y creció en el extranjero y no había viajado por Bulgaria, y yo le he mostrado unos lugares maravillosos de una forma musical.”

FOTO Archivo personal de Martn Denev

La interpretación musical de “Las rocas de Belogradchik” fue confiado a Zvezdelina Haltakova, de la Orquesta de la Radio, quien ha demostrado un gran valor. La tarea consistía en que ella tocara durante un vuelo en globo. Martín recuerda: 

Zvezdelina Haltakova

FOTO Code 359: Music Postcards

“Resultó que el piloto era australiano y había llegado a Bulgaria el día anterior para la Baloniada, que se iba a celebrar dentro de una semana y donde se iban a reunir pilotos de todo el mundo. Y ahí estábamos nosotros, cuatro personas en un globo pequeño: el piloto, el cámara, Zvezdelina y yo en ese espacio tan reducido... Para este piloto era su primer contacto con Bulgari. Teníamos que subir a ese globo, elevarnos, y llegar a algún sitio con un desconocido que no hablaba nuestro idioma. Todos hablamos inglés, eso no era un problema, pero resultó que no es nada fácil dirigir un globo, que no está tan claro dónde exactamente vas a poder aterrizar, que desde abajo te siguen con el GPS… Pero a partir de un momento te olvidas del miedo y empiezas a disfrutar.”

FOTO Code 359: Music Postcards

“¡La vista es indescriptible! Y, a la vez, ¡hay un silencio absoluto! Recuerdo cómo entramos en una nube, donde ni nosotros vemos algo ni nos ven a nosotros, y todo eso bien temprano, sobre las 7 de la mañana… Entramos en esa nube y de repente todo a nuestro alrededor era una sustancia blanca, ¡como si fuera leche! Y no tienes claro si os estáis moviendo o no, si vais hacia arriba o hacia abajo, o hacia los lados… No sabes nada… Estuvimos un rato así. Nunca había experimentado un silencio así, nunca lo había encontrado… ¡silencio absoluto, no se oye un único sonido! Luego al cabo de unos minutos, el globo sale por encima de las nubes, y sobre nosotros: ¡el sol! Sobresaliendo solamente algunas de esas rocas de Belogradchik, tan rojas… ¡un surrealismo increíble entre las nubes!.” 

En cuanto al estilo, la música de “Código 359” tiene sin duda una conexión con el jazz. Denev afirma que utiliza un lenguaje y una armonía similares, ya que proviene del mundo del jazz y estudió en el famoso Berklee College of Music de Boston: “Pero no diría que es necesariamente jazz. Es música electrónica con diversos elementos, a veces se asemeja a la música de cine, a veces hay jazz, hay mucha improvisación… La música es bastante ecléctica y es una mezcla de diferentes estilos”.

Para Martín Denev resulta difícil comparar la belleza de la naturaleza búlgara con lo que ha visto por el mundo: “Evito las comparaciones directas, pero no tenemos nada que envidiar a nadie. El mero hecho de que me haya embarcado en un proyecto de este tipo y quiera mostrarlo al mundo demuestra que no tengo la más mínima duda de que aquí hay una belleza increíble y que debe compartirse, debe darse a conocer”. 

Autor: Tsvetana Toncheva

Traducción: Alena Markova