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Seguridad vial en Bulgaria: infraestructura y cultura al volante

La atención, el descanso y una velocidad más moderada son lo más importante en la carretera, aconseja Boyan Blazhev, profesor de autoescuela con muchos años de experiencia

lunes, 29 junio 2026, 14:50

Programa de la Agencia Estatal de Seguridad Vial en Sofía con motivo del Día Nacional de la Seguridad Vial

Programa de la Agencia Estatal de Seguridad Vial en Sofía con motivo del Día Nacional de la Seguridad Vial

FOTO BGNES

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El 29 de junio se conmemora el Día Nacional de la Seguridad Vial, una fecha que invita a toda la sociedad a unirse en torno a una causa común: proteger la vida y la salud de las personas en las carreteras. La seguridad vial sigue siendo uno de los problemas sociales más graves de Bulgaria. Los accidentes mortales se repiten con frecuencia y persisten numerosas dudas sobre el estado de la infraestructura viaria, la eficacia del control estatal y la responsabilidad de todos los usuarios de las vías públicas. Las estadísticas son alarmantes. Según datos del Ministerio del Interior, entre principios de 2026 y el 28 de junio se registraron en el país más de 2.840 accidentes de tráfico graves, en los que fallecieron 218 personas. Son 35 víctimas más que en el mismo periodo del año pasado, una cifra que demuestra que, pese a las medidas adoptadas, la tendencia sigue siendo negativa y refuerza la percepción de que existe una auténtica guerra en las carreteras.

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En la primavera de 2025, la muerte de Siyana, de 12 años, en un grave accidente cerca del pueblo de Telish desencadenó una oleada de protestas en Sofía y en decenas de ciudades del país, convocadas por familiares de las víctimas, organizaciones civiles y plataformas ciudadanas. Ahora, a finales de junio de 2026, el país revive un trágico déjà vu: dos niños murieron en un choque frontal contra un camión que invadió el carril contrario en una autopista, mientras que otros dos adolescentes perdieron la vida cerca de Mezdra al ser atropellados por un automóvil que circulaba a gran velocidad tras invadir el carril contrario y era conducido por un joven. Si echamos la vista atrás, recordamos también el coche que se estrelló contra un autobús urbano en Sofía cuando circulaba a una velocidad desorbitada por la capital. El balance volvió a ser devastador: cuatro muertos y 16 heridos. Una vez más, los ciudadanos salen a la calle para exigir medidas urgentes de seguridad en los tramos más peligrosos, un mejor mantenimiento de la red viaria nacional, un control más eficaz de la velocidad y sanciones más severas para los infractores.

Los familiares de los jóvenes fallecidos en el accidente de Mezdra encendieron velas frente al Palacio de Justicia de Vratsa

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En este contexto, los expertos insisten cada vez con más firmeza en que reducir la siniestralidad vial requiere inversiones sostenidas en infraestructuras seguras, sistemas modernos de control, un mantenimiento adecuado de la red viaria y una supervisión más eficaz. Entre los principales problemas figuran las barreras de seguridad y otros elementos de protección dañados, así como el mal estado del firme, cuyos numerosos baches son una de las principales causas de los accidentes de tráfico.

Por otra parte, es imprescindible una mayor responsabilidad por parte de los conductores, ya que muchos accidentes graves son provocados por personas con poca experiencia al volante que conducen vehículos de gran potencia.

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Una práctica habitual entre los conductores jóvenes es utilizar el teléfono móvil mientras conducen, lo que les distrae de lo que sucede a su alrededor en la carretera, afirma en Radio Bulgaria el instructor de conducción Bojan Blazhev, que lleva muchos años formando a nuevos conductores:

“No se debe utilizar el teléfono móvil al volante, porque una distracción a alta velocidad puede ser fatal. A velocidades elevadas, el vehículo pierde estabilidad y basta un ligero giro del volante hacia la izquierda o hacia la derecha para que las consecuencias sean trágicas...”

En más de una ocasión se ha planteado la posibilidad de establecer restricciones para que los conductores jóvenes no puedan conducir vehículos de gran potencia.

“No estoy muy seguro de que sea necesaria una restricción de este tipo; eso depende de la responsabilidad de cada conductor. Se puede conducir un coche potente a baja velocidad —afirma Blazhev—.Recuerden: ¡a alta velocidad no hay tiempo para reaccionar! Cuanto menor es la velocidad, mayor es el tiempo de reacción; a velocidades elevadas, ese margen se reduce aproximadamente en un tercio.”

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El verano es la temporada de las motocicletas en las carreteras búlgaras, pero sus conductores también deben respetar los límites de velocidad, recuerda el instructor. La ropa de protección y el casco solo reducen parcialmente el riesgo de sufrir lesiones graves en caso de accidente:

“También imparto cursos de conducción de motocicletas. Veo cómo, incluso cuando el semáforo está en amarillo, algunos se empeñan en arrancar. No debería ser así: deben esperar dos o tres segundos después de la luz amarilla, ya que la moto es rápida y, si se pone en marcha en ese momento y otro vehículo entra o sale del cruce, no hay margen de reacción para evitar un choque”, explica el instructor.

¿Es necesario cambiar la formación de los futuros conductores para lograr, al menos en parte, una reducción de los accidentes y las víctimas en las carreteras?

FOTO Unión de Automovilistas Búlgaros

“Creo que la formación es buena; quizá solo habría que aumentar en unas diez horas las clases de conducción, pero la concienciación de los conductores deja mucho que desear. Todo el mundo se sube al coche y pisa el acelerador. Los vehículos se han vuelto muy potentes y rápidos. Hace falta más conciencia y circular a menor velocidad, pero vemos que casi todos exceden los límites y van con prisas”, señala.

Según él, la infraestructura del país es “indigna de cualquier crítica”. Falta señalización horizontal y, en muchos casos, las señales de tráfico están obsoletas o son incorrectas. Por ello, el instructor ofrece algunos consejos a quienes viajan en verano: respetar los límites de velocidad y hacer una parada cada hora u hora y media.


Autor Yoan Kolev

Traducido por Zoraida de Radev