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Yoan Kolev
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El palacio Vrana recupera poco a poco el brillo de su interior
sábado 4 julio 2026 05:40
sábado, 4 julio 2026, 05:40
FOTO Iván Shishev
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Еl palacio Vrana, en proximidad inmediata a Sofía, fue terminado en 1912 y se encuentra en un parque de casi 100 hectáreas, en el cual han sido plantadas cientos de especies de plantas, parte de las cuales son protegidas. Esta es una de las residencias favoritas de los monarcas del Tercer Reino Búlgaro, Simeón II y sus herederos.
FOTO dvoretz-vrana.bg
El nombre el palacio, “Vrana” (Cuervo), es resultado de la pasión del zar Fernando por la ornitología y de su decisión de bautizarlo con el nombre del ave que se posó en su tejado. La historia del inmueble ha sido objeto de múltiples investigaciones y películas documentales a través de los años, y desde 2010, después de que fuera registrado el fondo Rey Boris y Reina Juana, un fondo especial creado para investigar y conservar el patrimonio histórico, artefactos y recuerdos del periodo del Tercer Reino Unido, en el palacio ya hay una intensa labor de restauración.
Junto con ello, no deja de enriquecerse la colección museística con objetos personales, documentos y libros, conservados en las casas del zar Simeón en España, de la reina Juana en Estoril, en Portugal, y de la princesa María-Luisa cerca de Nueva York, en EE.UU.
La colección está situada en el edificio proyectado por el arquitecto Nikola Lazarov y conocida como El Nuevo Palacio. El primer edificio en el parque Vrana fue construido con un proyecto del arquitecto Gueorgui Fingov, considerado un maestro de la secesión en la arquitectura búlgara. A fecha de hoy este edificio es casa de Simeón II y su esposa Margarita, explicó en una entrevista para Radio Bulgaria el Dr. Ivaylo Shalafov, director del Fondo Zar Boris y zarina Juana, quien junto con su equipo se encarga de la conservación del patrimonio monárquico que atesora este Museo Real.
FOTO dvoretz-vrana.bg
Desde hace poco tiempo el palacio Vrana recibe turistas: el primer piso está abierto para visitas de grupos después de una previa petición. La capilla que fue restablecida hace cinco años y también es accesible para los ciudadanos.
FOTO Facebook /Ивайло Шалафов
“Nuestra capilla funciona, hay un sacerdote que acude a ella, se celebran bautizos, es decir la voluntad de la familia real es que este corazón espiritual del palacio Vrana sea accesible para los feligreses y para los ciudadanos”, cuenta Ivaylo Shalafov, haciendo hincapié en la aportación del patriarca búlgaro Neófito, el metropolita Nikolay y el Santo Sínodo, quienes con cuidado paterno hicieron todo para que las reliquias religiosas regresen a la familia real.
FOTO Facebook /Парк-музей Врана
De esta manera el paseo en medio del frescor del parque Vrana puede ser combinado con una visita a la residencia real, que Simeón Sajonia- Coburgo-Gota donó en 2001 al Ayuntamiento capitalino con la condición de que sea mantenida en buen estado y que sea accesible para los ciudadanos.
Curiosos detalles de la historia del paraíso urbano de los monarcas búlgaros.
FOTO Iván Shishev
El Palacio y el parque adjunto eran un lugar favorito de las familias de los monarcas búlgaros de antaño que aprovechaban cualquir oportunidad para pasar su tiempo allí.
FOTO Facebook /Ивайло Шалафов
“El zar Fernando creó este lugar para desarrollar en él sus intereses botánicos, ornitológicos y de ciencias naturales. Era natural que sintiera gran apego por este lugar, pero lamentablemente el destino le deparó que viviera allí apenas cuatro años: abdicó el 3 de octubre de 1918 como consecuencia de la triste salida para Bulgaria de la Primera Guerra Mundial, encaminándose a su exilio de por vida. Subió al trono su hijo, el zar Boris III, quien vivió durante el periodo más largo en este lugar, en los 25 años siguientes”, explica nuestro interlocutor recordando que a pesar del deseo póstumo de Fernando de ser enterrado en Bulgaria, esto sucedió oficialmente penas hace dos años, ya que “en 1948 no se podía hablar de que sus restos mortales fueran devueltos a Bulgaria a causa de la sustitución de la monarquía por la república y la eliminación de cada recuerdo y símbolo de la antigua forma de gobierno que inició el nuevo poder”.
FOTO Yoan Kolev
Retomando la historia del palacio él hace una comparación entre las casas de la familia real búlgara y las de las dinastías en los países balcánicos vecinos.
“En nuestro país existe la tradición de llamar "real" a todo lo relacionado con las familias de los monarcas. Cuando dicen los palacios reales de "Sitnyakovo" y "Saragyol", me hacen sonreír, porque en realidad son unas cabañas de caza de madera, utilizadas durante la caza o las excursiones. Al oír la palabra "palacio", la gente se imagina un pequeño "Versalles", lo cual sencillamente no es cierto. Disculpen, pero comparen los palacios de la familia real búlgara con los de los demás gobernantes balcánicos en Rumanía y Serbia. Son complejos palaciegos excepcionales y los líderes comunistas de esos países fueron lo suficientemente dignos y no dañaron ni robaron algo de los bienes que contenían. Nosotros no podemos jactarnos de algo semejante”.
FOTO Yoan Kolev
“En su calidad de una residencia del poder, "Vrana" fue el hogar de los primeros ministros del país durante los primeros años del socialismo: Gueorgui Dimitrov y Vasil Kolarov. Sus sucesores en el cargo, Valko Chervenkov y Todor Zhivkov, también utilizaron los recintos del palacio para diversos eventos. Entre sus muros, el edificio albergó a jefes de Estado que estaban de visita a Bulgaria, tanto de los países balcánicos vecinos como al líder cubano Fidel Castro, quien en sus dos visitas a nuestro país insistió expresamente que fuera alojado en el palacio”.
Ivaylo Shalafov ha recolectado mucho más información interesante relacionada con el destino del palacio que va acompañada de fotos y documentos en el libro Vrana en la corona.
FOTO Facebook /Ивайло Шалафов
“En el libro he recopilado absolutamente todo lo relacionado con la historia del palacio "Vrana". Contiene documentos únicos y fotografías de la familia real que no se han mostrado hasta ahora. Adoptamos un enfoque innovador con respecto a las fotos en blanco y negro, logrando colorear digitalmente parte de ellas. Considero, aunque suene poco modesto, que la edición quedó muy digna. Forma parte de una serie relacionada con el tema del Tercer Reino de Bulgaria, sus gobernantes y la vida social y militar de ese período; una serie que continuamos y que creo que es algo importante para Bulgaria”.
Publicado por Hristina Táseva