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Sonya Ivanoff: 50 historias de descendientes de búlgaros en Comodoro Rivadavia

lunes, 6 julio 2026, 15:37

Sonya Ivanoff: 50 historias de descendientes de búlgaros en Comodoro Rivadavia

FOTO Gergana Mancheva

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Abogada y profesora de Historia en la Universidad Nacional “San Juan Bosco” de la Patagonia (región del sur de Argentina), especialista en políticas sociales y doctora en Ciencias Humanas: así podemos describir brevemente la desbordante trayectoria académica de la Dra. Sonia Liliana Ivanoff. Ella nació en Argentina, en la ciudad donde vive la mayor comunidad de descendientes de emigrantes búlgaros de Sudamérica. Estos se establecieron allí durante la primera mitad del siglo XX. Y es precisamente a una especialista y académica de este calibre a quien corresponde lógicamente centrarse en el estudio de la historia de la emigración en la parte más meridional del mundo, lugar al que también llegaron los búlgaros en el pasado.

FOTO sbj-bg.eu

La propia Dra. Sonya Ivanoff tenía un abuelo búlgaro por vía paterna, que se marchó a Argentina junto con otras decenas de emigrantes para trabajar en la industria petrolera. Y, aunque el tiempo borra los recuerdos, la Dra. Ivanoff no quiere perder el vínculo con Bulgaria y hoy regresa a su país de origen como investigadora y autora de publicaciones científicas dedicadas a la comunidad búlgara en aquel rincón del mundo. Ya en 1993, en Argentina, fue publicado su libro titulado “Los búlgaros en Comodoro Rivadavia”, y desde entonces hasta ahora su autora ha viajado a Bulgaria tan sólo tres veces. Pero siempre con un objetivo claro: en búsqueda de familiares y amigos de los emigrantes búlgaros en Argentina.

En estos momentos, la Dra. Ivanoff se encuentra de nuevo en su tierra de origen. Como becaria del Programa Científico Nacional “Desarrollo y consolidación de los estudios búlgaros en el extranjero”, del Instituto de Etnología y Folclore con Museo Etnográfico de la Academia de Ciencias de Bulgaria, Sonya Ivanoff fue invitada a impartir una conferencia en Sofía sobre el tema: “Memoria desde la distancia: la emigración búlgara a Comodoro Rivadavia (Argentina) en los relatos familiares, las postales y las fotografías”.

FOTO Gergana Mancheva

Para esbozar las dimensiones de este proceso migratorio, el cual se desarrolló con mayor intensidad entre 1906 y 1958, ella utiliza relatos orales de descendientes y familiares de búlgaros que emigraron a Argentina, recurriendo a información procedente de postales y material fotográfico recopilado tanto en los lugares de origen como en las zonas de Argentina donde viven descendientes de búlgaros. Y, de este modo, va reconstruyendo pieza por pieza el panorama de la emigración búlgara en Sudamérica.

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La Dra. Ivanoff señala que las fotos, las postales y las imágenes de Argentina ocupan un lugar importante en la memoria familiar. A través de ellas, los familiares en Bulgaria se hacían una idea de las condiciones de trabajo y de vida de los parientes que se habían marchado. Se topó, por ejemplo, con una postal en la que el búlgaro Dosho Dimitrov contaba cómo a los 17 años decidió marcharse a Argentina después de que su tío, que vivía en Rosario, regresara temporalmente a Bulgaria. Otro búlgaro llamado Boris Hristov describe su llegada a Buenos Aires en 1926 de la siguiente manera: “Cumplí 18 años en Buenos Aires. Trabajaba en cámaras frigoríficas. Nos reunimos diez búlgaros; teníamos la intención de ir al sur y trabajar en la construcción de la línea de tren. Ese grupo se fue disolviendo poco a poco. Llegué a una estación sin saber ni dónde me encontraba, ni cómo comprar un billete. Me encontré con varios compatriotas. Pero no conseguí bajarme en la estación con ellos y me bajé en la siguiente. Volví atrás para buscarlos. Regresé a Buenos Aires. Así fue como acabé yendo a Comodoro Rivadavia”.


FOTO serargentino.com

La Dra. Sonya Ivanoff cuenta que la ciudad de Comodoro Rivadavia fue fundada en 1901, y en 1907 fue descubierto petróleo en la zona. Los primeros búlgaros llegaron a la región precisamente tras el descubrimiento de los yacimientos petrolíferos. Por aquel entonces la ciudad aún estaba en proceso de construcción y no contaba con un puerto. El viaje desde Europa hasta Argentina duraba más de 25 días. Hasta mediados del siglo XX, cientos de búlgaros de Popovo y los pueblos de los alrededores, entre ellos Sadina y Palamartsa (noreste de Bulgaria), partieron hacia Comodoro Rivadavia, Argentina. La Dra. Sonya Ivanoff presentó ante sus colegas del Instituto Etnográfico de Sofía los resultados de 50 entrevistas realizadas con descendientes y familiares de estas personas en Bulgaria. Un dato curioso es que, hasta ahora, los entrevistados nunca han visitado a sus familiares o a sus descendientes en Argentina.

FOTO diariocronica.com.ar

Argentina tiene un rostro diferente para los familiares de los emigrantes que se quedaron en Bulgaria. Aunque depende de lo vivido, Bulgaria suele estar asociada a la ausencia de un ser querido, a la espera de su regreso, al progreso económico, o a menudo a la noticia del fallecimiento de un familiar. Y también se suele relacionar con los intentos de preservar el patrimonio cultural más allá de la frontera”, afirma la Dra. Ivanoff.

Hasta mediados de la década de los 30 del siglo XX, entre los emigrantes búlgaros predominaban los hombres que se habían marchado a trabajar en los pozos petrolíferos. Muchos regresaban a Bulgaria tras pasar varios años allí y haber ahorrado lo suficiente. A partir de 1930, algunos de ellos volvieron a partir hacia Argentina, pero esta vez acompañados de sus esposas e hijos. Así fue como se formó la comunidad búlgara en el país.

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Es difícil reconstruir las historias familiares, ya que perdemos el apellido (con el paso del tiempo)”, cuenta hoy Sonya Ivanoff, poniendo como ejemplo su propia historia. “Mi abuelo se llamaba Milan Ivanov. Esta es una de esas historias en las que él regresaba sin muchos ahorros, porque consiguió vender una vaca y viajar (a Bulgaria), y el único objeto de valor que consiguió comprarse con el dinero ahorrado fue una radio. De hecho, mi abuelo tenía un hermano gemelo que se llama Milenko. Pero él regresó a Bulgaria y se fue a vivir a Dimitrovgrad. Y ahora, en esta que es mi tercera visita a Bulgaria, voy a conocer por primera vez a su bisnieta, que se llama Darina y también vive en Dimitrovgrad. En el año 2000, cuando volví con mi padre y mi madre, pudimos conocer a parte de la familia. Hoy la comunidad búlgara en Argentina está formada principalmente por nietos y bisnietos de los emigrantes búlgaros que se marcharon a principios del siglo pasado. Realmente, somos los nietos quienes intentamos reconstruir la historia familiar a partir de los recuerdos que se han ido relatando en nuestras familias.”

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Ya en los primeros años de la emigración a Argentina, los búlgaros crearon sus propias comunidades y organizaciones, al igual que otras comunidades de emigrantes. Pero lo que les faltaba en aquellos primeros años era la creación de sus propias escuelas y servicios sanitarios. “Muchos de esos hombres que se marcharon solos a Argentina se casaron con mujeres que no eran búlgaras. Y lo curioso es que, a pesar de ello, en todos esos hogares se preparaba banitsa búlgara”, continúa su relato la Dra. Sonya Ivanoff.

La población de Comodoro Rivadavia tiene actualmente unos 400.000 habitantes, y la comunidad búlgara ronda las 1200-1300 personas, lo que incluye a todos esos nietos y bisnietos de emigrantes de Bulgaria, nos cuenta Sonya Ivanoff.

FOTO Facebook /Българско културно дружество „Иван Вазов“

Lo característico es que se trata de la comunidad búlgara más meridional del mundo. Los primeros búlgaros llegaron en 1906 y pasaron a formar parte de la historia de la creación de este lugar. Hay datos que indican que muchos de los búlgaros se dedicaban a la agricultura y a la ganadería, y buscaban un lugar donde establecerse. Y muchos de sus descendientes siguen trabajando en este sector hoy en día, o en el sector de los servicios. Aún queda trabajo por hacer para recopilar la historia de aquellos búlgaros que no se dedicaban a la industria petrolera. Ellos compraron tierras y se convirtieron en agricultores. “Los búlgaros seguimos siendo hoy en día una comunidad bastante activa en la ciudad. Hemos tenido éxito en alguna profesión y cada uno de nosotros desempeña un papel visible en la sociedad local”, añade para terminar la Dra. Sonya Ivanoff.

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Autor: Gergana Mancheva

Traducción: Alena Markova