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La Dra. Tota Venkova y el monumento a la primera búlgara licenciada en Medicina

jueves, 9 julio 2026, 22:07

La Dra. Tota Venkova y el monumento a la primera búlgara licenciada en Medicina

FOTO mbalgabrovo.com

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En los tiempos oscuros de la opresión, hubo mujeres que no solo contribuyeron a romper las cadenas, sino que, con su inteligencia, su formación y su espíritu inquebrantable, dieron un ejemplo personal. Y cuando, por fin, la Patria volvió a levantarse, ellas, hombro a hombro con los hombres, comenzaron la reconstrucción del Estado. Sin embargo hoy, al mirar a nuestro alrededor, no encontramos en la capital ningún monumento erigido en honor a aquellas mujeres que tuvieron el valor de superar los prejuicios de la época y quienes con sus actos dejaron una huella que perdurará para la eternidad.

Una de estas mujeres búlgaras era Tota Venkova. Ella nació en 1855 en la ciudad de Gabrovo y se convirtió en la primera mujer en Bulgaria en obtener el título de médica. El 8 de marzo de este año, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, la organización femenina del partido “Salva Sofía” presentó la iniciativa de erigir un monumento en su honor en Sofía.

Todo empezó con el revelador descubrimiento de que en nuestra capital no hay un solo monumento dedicado a una figura femenina históricamente importante”, afirma Tanya Peneva, de “Salva Sofía”. “Tras realizar un estudio, resultó que en los últimos años se habían puesto en marcha varias iniciativas para erigir este tipo de monumentos, pero ninguna de ellas se había terminado de realizar. Me gustaría subrayar que no se trata únicamente de una cuestión de igualdad entre hombres y mujeres, sino del reconocimiento justo de las personas que, a lo largo de los años, han logrado transformar Bulgaria. Hay muchas mujeres cuyas hazañas han permanecido en la sombra, pero es importante que sus nombres estén presentes en nuestra historia y en nuestra ciudad. Esto no significa que no hayan tenido una contribución significativa, sino que no han sido el centro de atención. Por eso hemos decidido corregir este error”.


Tanya Peneva y Severina Gicheva en el estudio de Radio Bulgaria

FOTO Diana Tsankova

¿Quién es esta mujer búlgara cuyo monumento podría ser el comienzo de un proceso de homenaje tardío? Sobre todo, teniendo en cuenta que la idea de las mujeres de “Salva Sofía” es proponer cada año a una personalidad honorable cuya presencia histórica se pueda materializar entre nosotros:

La doctora Tota Venkova quedó huérfana muy pronto y fue criada por la familia de su hermana”, cuenta Severina Gicheva, de la organización “Salva Sofía”. “Gracias a una beca, terminó el colegio femenino con matrícula de honor y se convirtió en profesora. Durante la Guerra Ruso-Turca de Liberación (1877-78), trabajó como enfermera voluntaria en el hospital militar. Fue precisamente allí donde decidió dedicar su vida al cuidado de los más necesitados. Se licenció en Medicina con matrícula de honor en San Petersburgo, de nuevo gracias a una beca. Durante sus estudios se enfrentó a graves problemas de salud, pero, a pesar de todo, no se rindió. Se especializó en medicina interna y pediatría, y más tarde obtuvo una segunda especialización en Viena: obstetricia y ginecología.

Después regresó a Sofía y no solo ejerció la medicina, sino que la convirtió en su misión, abriendo una consulta gratuita en su propia casa, donde acogía a mujeres pobres o abandonadas. También participó en la creación de los primeros cursos de obstetricia de la Cruz Roja búlgara e impartió clases en ellos, contribuyendo así al desarrollo del sistema sanitario. Trabajó además como médica escolar, demostrando su compromiso con la salud infantil y la prevención. A pesar de las dificultades que encontraría en su camino, tanto en el ámbito de la salud como en el personal, no abandonó la profesión y siguió ayudando a las personas hasta el final de su vida. Y, dado que no formó una familia, en su testamento dejó toda su herencia al pueblo búlgaro. Esta perseverancia y esta dedicación a las personas son un ejemplo de su sentido del deber cívico, de su ética médica y de su humanidad”.

La doctora Tota Venkova

FOTO gabrovo.bg

Pero, ¿de dónde viene ese espíritu inquebrantable que la forjó desde pequeña y que la convirtió en la benefactora y la protectora que fue?

En el caso de la doctora Tota Venkova no hay ningún misterio romántico sobre el poder femenino, sino que más bien fue un carácter forjado en circunstancias muy difíciles”, responde Tanya Peneva. “La pérdida prematura de su familia la obligó a madurar rápidamente y a valerse por sí misma, lo que en aquella época para una mujer resultaba aún más duro de lo que podemos imaginar hoy. Pero en lugar de aceptar las limitaciones de su tiempo, ella optó por lo contrario y, a través de la educación y de su profesión –algo impensable para una mujer en aquel entonces–, logró forjarse una personalidad extraordinariamente fuerte. Esto demuestra que tenía muy clara la dirección que quería tomar, y su compromiso con los desfavorecidos. Sobre todo con las mujeres y los niños. En mi opinión, la clave está en que no se orientó hacia adentro, centrándose en sí misma, sino hacia fuera: hacia las personas que necesitaban ayuda. Así que no se trata de un poder femenino mágico, sino de la fuerza de una persona con carácter que tenía una misión en la vida y que quiso cumplirla”.

La idea de erigir un monumento a la primera mujer búlgara licenciada en Medicina aún no ha sido presentada ante el Ayuntamiento de la capital, pero ya se está comentando un posible lugar en el cual la majestuosa figura de la doctora Venkova podría pasar a formar parte del paisaje urbano.

Placa conmemorativa de la Dra. Tota Venkova en su casa de la calle "Solunska", en Sofía

FOTO gabrovo.bg

Las mujeres de hoy en día –y por qué no también los hombres– podrían aprender muchas lecciones al conocer la historia de esta extraordinaria mujer búlgara. La más importante de todas es cómo encontrar nuestra misión y cómo aprender a servir no solo a uno mismo, sino también a quienes necesitan que se les tienda la mano.

La mayor lección que nos deja la vida de la Dra. Tota Venkova es que el éxito solamente tiene sentido cuando está vinculado a la contribución a los demás”, concluye Severina Gicheva. “Ella no utilizó sus conocimientos para su realización personal exclusivamente, sino que los convirtió en una herramienta con la que cambiar la sociedad. Hoy vivimos en una época completamente diferente, pero la necesidad de que haya personas con una causa sigue siendo la misma, y cada uno de nosotros puede contribuir a través de su profesión, del voluntariado, la participación ciudadana, o bien, con actos puntuales de buena voluntad. Su historia nos recuerda que el verdadero legado no se mide por los éxitos personales, sino por lo que dejamos detrás de nosotros”.

Autor: Diana Tsankova

Traducción: Alena Markova