NOTICIAS

Noticias

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

¿En qué estamos fallando en la gestión y las políticas de desarrollo turístico?

martes, 4 agosto 2026, 15:50

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO BGNES

Tamaño de la letra

En Bulgaria abundan las condiciones necesarias para el desarrollo del turismo en todas sus variantes. Y cuando los extranjeros lo valoran y se asombran ante los pintorescos paisajes naturales del país, nos alegramos de sus cálidas palabras. Desde los rincones salvajes de nuestra costa del mar Negro, todavía ajenos al hormigón, pasando por la grandeza centenaria y silenciosa de Rila y Pirin, hasta las suaves y redondeadas cumbres de la mística cordillera de los Ródopes, nuestra tierra posee esa belleza mágica que invita a guardar silencio y disfrutar de la creación.

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO BGNES

Las numerosas fuentes minerales, repartidas por toda Bulgaria, que ya desde la Antigüedad curaban a emperadores y grandes generales, son una auténtica bendición. ¿Y nuestra historia? Nos la susurran los hallazgos cerca de Durankulak y Varna, los antiguos santuarios, los túmulos tracios, los mosaicos romanos, las huellas del apóstol Pablo, el monasterio fundado por san Atanasio el Grande cerca de Chirpan, el apogeo de la literatura eslavo-eclesiástica y la ilustración en Pliska y Preslav, hasta nuestras fortalezas medievales, que recuerdan los momentos de esplendor y las devastaciones.

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO BGNES

Por otro lado, en un mundo marcado por las anomalías climáticas, esta tierra bendecida por Dios nos ofrece frescor y refugio gracias a sus bosques centenarios y a algunos balnearios y estaciones de montaña que aún no han sido alcanzados por la obsesión con las concepciones “modernas” y “cómodas” del turismo. Mientras que el sur clásico de Europa —Grecia, Italia y España— se asfixia bajo temperaturas de hasta 45 grados, aquí, en Bulgaria, el clima sigue siendo, de alguna manera, benévolo.

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO BGNES

Especialmente este año disfrutamos de un verano maravilloso: fresco en las montañas y agradablemente cálido en las costas. Y si a esta generosidad climática le sumamos la apertura de nuestras fronteras en el espacio Schengen y la adopción del euro, ya no hay ningún obstáculo para que las grandes cadenas hoteleras internacionales dirijan su mirada hacia Bulgaria y valoren su potencial para convertirse en un destino apasionante y querido durante los doce meses del año.

Pero precisamente aquí, donde nuestro corazón se llena de orgullo por todo lo que hemos recibido como un regalo, aparece también el dolor por la forma en que lo gestionamos y por ver cómo se deteriora ante nuestros ojos con cada año que pasa.

Enormes parques fotovoltaicos cubren tierras fértiles, y las siluetas de gigantescos aerogeneradores surcan el cielo sobre la naturaleza de Kaliakra, que en su día fue virgen y hermosa.

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO agrozona.bg

Y mientras países como Italia han prohibido categóricamente la instalación “salvaje” de parques solares terrestres en terrenos agrícolas para proteger su modo de vida y los famosos paisajes de la Toscana, en Bulgaria  la industrialización de la naturaleza continúa a toda máquina. Y lo más fácil es hacerlo sobre terrenos forestales y pastizales.

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO Asociación Fotovoltaica de Bulgaria

Antes, el progreso en el país se medía por fábricas, centrales eléctricas y desarrollo industrial; ahora todo eso se está desmoronando, pero las construcciones “verdes” a gran escala, con parques fotovoltaicos y bosques de turbinas, están borrando poco a poco nuestra naturaleza…

Y, para colmo, en el sector turístico importamos mano de obra de países lejanos y exóticos. Así nos encontramos ante una paradoja un tanto triste: vivimos en una Bulgaria europea, pagamos en euros, hemos abierto nuestras fronteras, pero en el hotel nos recibe un extranjero con quien nos perdemos en la traducción.

Entre los dones de la naturaleza y los retos del desarrollo sostenible

FOTO BGNES

Pero no terminemos con un tono pesimista: aún hay esperanza. El ciudadano búlgaro es consciente de todo esto y ha empezado a defender de forma organizada sus riquezas naturales.

Bulgaria lo tiene todo para ser amada. Solo nos queda a nosotros mismos empezar a amarla con un poco más de cuidado y pensando en el mañana.


Autora: Darina Grigorova

Versión al español: Zoraida de Radev