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Ejemplos de la cultura musical búlgara:

“Sevdana”, el legendario clásico búlgaro de violín

viernes, 7 agosto 2026, 14:25

Georgi Zlatev-Cherkin (1905-1977)

Georgi Zlatev-Cherkin (1905-1977)

FOTO archives.bnr.bg

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Georgi Zlatev-Cherkin ha dejado huella en la historia de la música búlgara gracias a su enorme contribución como profesor de canto, habiendo formado a decenas de famosos cantantes de ópera. Antiguo alumno de la prestigiosa Universidad de Música y Artes Escénicas de Viena ( Universität für Musik und darstellende Kunst Wien), al inicio de su carrera el joven búlgaro soñaba con los escenarios, aunque estaba estudiando composición con el maestro de la miniatura vocal Joseph Marx. En la década de 1920, en la capital de Austria, Georgi Zlatev-Cherkin actuó en el Teatro Académico de la Ópera, participó como solista en obras de cantata y oratoria, y ofreció recitales de arias y canciones. Tras graduarse, regresó a su Bulgaria natal y comenzó a impartir clases de canto en la Academia Estatal de Música de Sofía. En 1936 partió de nuevo hacia Viena, pero el Anschluss le obligó a regresar a Bulgaria, donde, desde principios de los años 40 hasta mediados de los 70 del siglo pasado, Zlatev-Cherkin fue uno de los profesores de canto más prestigiosos de la Academia de Música. Allí formó en el arte vocal a estrellas como Lyuba Velich, Alexandrina Milcheva y Anna Tomova-Sintova.

Su contribución como compositor parece a menudo pasar desapercibida, a pesar de las numerosas representaciones de su opereta más popular, “La canción rebelde”, y de la presencia de sus canciones -con letras de grandes poetas búlgaros- en el repertorio de casi todos los cantantes búlgaros. Hábil maestro de la melodía, en su obra Zlatev-Cherkin se decanta por los géneros de cámara, y su obra más querida es, sin duda, la emblemática “Sevdana” para violín y piano. Fue compuesta en 1944 y fue interpretada por primera vez por la legendaria violinista búlgara Nedyalka Simeonova.


Nedyalka Simeonova (1901-1959)

Nedyalka Simeonova (1901-1959)

FOTO library-haskovo.org

Emocionante e íntima, con su cautivadora melodía de espíritu folclórico, esta pieza presume de numerosas versiones para distintos instrumentos. Dicen que en el Primer Concurso Nacional de Cantantes e Instrumentistas de 1948 fue interpretada incluso con trombón.


En 2019, la gran prima de la música pop búlgara, Lili Ivanova, publicó un álbum doble titulado “Sevdana”, haciendo referencia a la canción homónima. El álbum fue creado a partir de una idea de la cantante con la melodía de Zlatev-Cherkin, letra de Stefan Valdobrev, arreglos de Zhivko Petrov y con la participación del violinista Vasko Vasilev.

Algunos investigadores atribuyen la inspiración del compositor a la obra “Bajo el viejo cielo”, del destacado escritor y político Tsanko Tserkovski, uno de los fundadores de la Unión Popular Agraria Búlgara. La trágica historia de esta obra gira en torno al eterno tema del triángulo amoroso. La acción se desarrolla a principios del siglo XX en un pueblo búlgaro, y el nombre de la protagonista, que al final pierde la razón, es Sevdana. Otra versión cuenta que Zlatev-Cherkin quedó impresionado por la región de “Pashovi Skali”, cerca del pueblo de Yundola, entre Rila y los Ródopes. Cuenta la leyenda que por allí solía merodear una hermosa pastora llamada Sevdana. Un adinerado comerciante de Pazardzhik acudió a la zona a cazar, vio a la joven, se enamoró a primera vista y decidió secuestrarla. El prometido de Sevdana escuchó sus gritos, corrió hacia las rocas y arrojó al agresor al abismo, tras lo cual los dos jóvenes huyeron juntos lejos de allí.

El exitoso pianista y nieto del compositor, Georgi Cherkín, ha comentado en varias entrevistas que, en su opinión, “Sevdana” es el nombre de una joven de la que su abuelo estaba enamorado, pero, dado que ese amor quedó sin consumarse, él plasmó su gran pasión en esta hermosa pieza. Sea cual sea la verdad sobre su inspiración, hoy en día “Sevdana” es un éxito búlgaro atemporal que ocupa un lugar destacado en el repertorio de la mayoría de los violinistas nacionales. Y, entre sus interpretaciones contemporáneas, la del magnífico Svetlin Rusev es, sin lugar a dudas, una versión insuperable.

Autor: Tsvetana Toncheva

Traducción: Alena Markova