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Los búlgaros en Budapest tienden un puente entre las generaciones
martes 11 agosto 2026 19:03
martes, 11 agosto 2026, 19:03
FOTO Alexandra Karamihaleva
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Rumyana Ivanova es miembro del consejo parroquial del templo "Santos hemanos Cirilo y Metodio" y uno de los activos miembros de la comunidad búlgara en Hungría. Precisamente bajo la cúpula de este templo se puede relatar cómo los niños de matrimonios mixtos en Budapest aprenden y conservan puro su idioma materno, y por qué muchos de ellos deciden cursar sus estudios en universidades búlgaras después de graduarse. También podemos aprender cómo la comunidad rastrea los nombres olvidados de los primeros donantes que construyeron el templo hace más de un siglo.
Es un relato sobre el modelo único de cooperación entre la iglesia, la escuela y el Centro Cultural en la capital húngara. Una historia sobre los hilos vivos del espíritu búlgaro más allá de las fronteras, sobre la misión de preservar la memoria de los antepasados y sobre la fuerza de la fe ortodoxa, que salva de las vicisitudes del tiempo y de la fugacidad de este mundo.
El camino de muchos de los miembros actuales de la comunidad búlgara de Budapest comienza precisamente en el centro educativo. La escuela búlgara vinculó durante décadas el destino personal de Rumyana Ivanova con Hungría: antes de dedicarse al servicio en el templo, la vida llevó a esta búlgara las aulas.
FOTO Alexandra Karamihaleva
“Llegué a Hungría en el año 2002 y comencé a trabajar como profesora en la Escuela Búlgaro-Húngara. Una vez concluida mi labor allí, me quedé porque estoy casada con un húngaro, y continué mi vida aquí, en Budapest", recuerda ella.
El lazo que une a Rumyana Ivanova con la labor educativa no es casual. En Budapest, la escuela y la iglesia siempre han ido de la mano, desde la propia creación de la comunidad hasta hoy en día. El predecesor del actual templo búlgaro fue una capilla ubicada en el edificio de la Escuela Búlgara en la calle Lónyay, donde el fundador de la comunidad eclesiástica "Santos hermanos Cirilo y Metodio", el hieromonje Boris, celebró los primeros oficios religiosos para la comunidad.
FOTO Alexandra Mihaleva
“Como en todas partes, la iglesia siempre ha reunido a nuestra comunidad“, recuerda Rumyana Ivanova ante el equipo de "Puente de fe", el pódcast especializado de Radio Bulgaria. No es solo La iglesia, porque justo enfrente del templo se encuentra nuestra hermosa Casa de la Cultura. Allí nos reunimos en todas las festividades. Tanto los miembros más pequeños como los mayores siempre nos hemos reunido y exmos expresado nuestro respeto mutuo”.
La viva interacción entre la escuela, la iglesia y la Casa de la Cultura (heredera de la antigua casa de cultura tradicional búlgara) se manifiesta a menudo en un ambiente festivo a través de numerosas iniciativas conjuntas. Se percibe en todo: desde la alegría compartida y los humildes regalos para los niños de la guardería en Pascua, hasta los eventos a gran escala de la parroquia. Símbolo de esta unión es el escenario especialmente construido en el patio de la escuela, que cada primavera se convierte en el corazón latente de la diáspora.
El templo Santos hermanos Cirilo y Metodio en Budapest
FOTO Alexandra Mihaleva
“En Pascua recibimos a los niños de la guardería junto con sus profesoras“, cuenta con una sonrisa la consejera parroquial. “Le regalamos a cada niño un kozunak (pan dulce tradicional), un huevo pintado, chocolate y un juguete. Y para el 24 de mayo, que es nuestra gran festividad, montamos en el patio de la escuela una gran plataforma donde celebramos el acto todos los años. Invitamos a todos nuestros niños con sus padres, abuelos y abuelas, así como a compatriotas de otras ciudades húngaras. Todos nos reunimos justo aquí, en este patio conectado con la iglesia, para celebrar el Día de la Escritura y la Cultura Búlgaras y de los Santos Hermanos Cirilo y Metodio“.
FOTO La escuela búlgara y la guardería infantil en Budapest
En proximidad inmediata al templo "Santos hermanos Cirilo y Metodio" se yergue el nuevo edificio de 2024, que hoy alberga la Escuela Búlgara. Cuenta con unas instalaciones estupendas y modernas, donde acuden a diario niños de distintas edades para estudiar la lengua búlgara, la historia y la literatura. En él se encuentra también la guardería, equipada con todas las comodidades: salas de profesores, aulas y oficinas. Es precisamente en este patio compartido donde transcurre el día a día de los niños, que crecen entre el timbre del colegio y la campana de la iglesia.
FOTO Alexandra Karamihaleva
En la capital húngara se puede ver un emocionante momento que deja un recuerdo vivo: cómo, en pleno verano, los niños salen en autobuses hacia Bulgaria. Estos viajes educativos anuales ya tradicionales los aproximan a monasterios, ciudades y lugares que guardan el recuerdo de sus antepasados, que son tesoros vivientes de la memoria familiar.
FOTO Escuela búlgara en Budapest
“Nuestros niños viajan cada año, señala Rumiana Ivanova. Hacen grandes recorridos por el país para conocer de cerca la historia búlgara. Visitan ciudades, pueblos y monasterios para no olvidar de dónde vienen y beben a grandes sorbos de nuestra cultura nativa».
Gracias a esta unión de los búlgaros en Hungría y a la excelente organización de la vida educativa, cultural y eclesiástica, incluso los niños de matrimonios mixtos hablan un búlgaro excelente y mantienen viva su identidad nacional.
El desarrollo de la vida actual de la comuniad se apoya en una profunda base histórica, en la que el respeto por los antepasados es un elemento clave. El cuidado por el esplendor del templo se entrelaza hoy con la noble labor de recuperar la memoria de sus primeros constructores, porque edificar el futuro requiere, en primer lugar, conocer y valorar el pasado. En el año en curso, la comunidad se enfrenta a su gran deber histórico, y Rumyana Ivanova habla de ello con emoción:
FOTO Alexandra Karamihaleva
"El templo celebra este año 110 años desde su construcción. Fue erigido con fondos provenientes no solo de la ayuda del Estado búlgaro, sino también de numerosos donantes. Nuestro deber es honrar a estas personas que realmente hicieron algo por la casa de Dios, por lo que ahora planeamos inscribir los nombres rescatados en placas especiales. Todavía seguimos buscando y rastreando los restantes para colocarlos dentro o fuera del templo. Nos esforzamos por que la historia no se olvide. Intentamos, junto con nuestro párroco, el padre Tancho, y nuestro nuevo presidente, Aleksi Andonov, hacer algo más por este templo, que es el medio más poderoso para unir a los búlgaros, para que recuerden nuestra fe, cultura y herencia".
En Budapest, la vida en la iglesia existe en una unión única y armónica con los demás pilares del patriotismo: la Sociedad de Búlgaros en Hungría y el Autogobierno Republicano Búlgaro (el órgano oficial de la comunidad ante el Estado húngaro). Hoy en día, todos juntos, velan por el esplendor de la casa de Dios. Este cuidado compartido incluye también la conservación de la memoria de las primeras personas que hicieron donaciones para la construcción del templo.
FOTO Alexandra Karamihaleva
“Eso es exactamente lo que pensamos hacer“, cuenta Rumyana. “Queremos que, cuando el padre Tancho celebre la Santa Liturgia, también se mencionen los nombres de aquellas personas que hicieron tanto por nuestra parroquia“.
Una expresión visual y litúrgica de la conexión indisoluble entre generaciones es también el rincón especialmente preparado en el ábside norte del templo, donde se encuentran expuestos los retratos de los miembros fallecidos de la comunidad búlgara. Para los feligreses de hoy, que se detienen ante estas fotografías, los antepasados no son un simple recuerdo del pasado, sino compañeros y protectores presentes en el día a día. Este rincón es como una ventana a la eternidad: ante él, las fronteras del tiempo se desvanecen para recordar que todos están vivos en Cristo.
La vida eclesiástica en el extranjero no es una mera conservación de tradiciones, ni el templo es un simple monumento de tiempos pasados, sino una fuente inagotable de Agua Viva, de fe y de esperanza. En él, la continuidad y el vínculo entre las generaciones adquieren un sentido trascendente en el que el pasado, el presente y el futuro se funden en nombre de la Eternidad que ofrece la fe ortodoxa.
Redactora Alexandra Karamihaleva
Publicado por Hristina Táseva