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Un número cada vez mayor de búlgaros optan por la vida en el campo

martes, 18 agosto 2026, 13:15

Un número cada vez mayor de búlgaros optan por la vida en el campo

FOTO Ayuntamiento de Stara Zagora

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"Mudarse al campo" no es solo el título de una exposición en el Museo Nacional de etnografía: detrás de él hay datos sombríos, yun destello de esperanza. Aunque en el mapa demográfico de Bulgaria figuran casi 200 aldeas despobladas, al mismo tiempo, hay personas hartas del bullicio y el intenso ritmo de la ciudad que sueñan con una vida más tranquila y limpia, compatriotas en el extranjero y extranjeros eligen nuevos refugios en la montaña o junto a la costa, y nómadas digitales se establecen allí donde se siente una suave brisa, y se oye un tierno trino y el estruendoso rebuzno de asno.

La exposición fotográfica en el Museo Nacional de Etnografía

La exposición fotográfica en el Museo Nacional de Etnografía

FOTO BGNES

Siete científicos del Instituto de Etnología y Folclorística de la Academia de Ciencias de Bulgaria se han planteado la tarea de investigar si las pequeñas localidades tienen la oportunidad de renacer, en el marco del proyecto El vecino de Sofía, el vecino de Alemania, contraurbanización, interacción sociocultural y transformaciones locales. Sostienen categóricamente que no debemos pensar en la ciudad y el campo como contrapuntos, sino en simbiosis, ya que han estado conectados desde la antigüedad hasta nuestros días.

"Búlgaros en edad de trabajar a menudo se van a vivir a aldeas que están cerca de la ciudad. Precisamente la cercanía es la razón por la que eligen un determinado lugar. A menudo esto está relacionado con su trabajo, pero muchos de ellos también trabajan desde casa", afirma la profesora asistente Dra. Desislava Pileva.

Desislava Pileva

Desislava Pileva

FOTO BGNES

"El hecho de que hoy en día la vida nos permita trabajar a distancia cataliza los procesos de traslado fuera de la ciudad y hace que las aldeas sean atractivas, añade su colega, el profesor asistente Dr. Ivaylo Markov. Por supuesto, la infraestructura relacionada con Internet es muy importante, porque hay lugares donde ni siquiera hay cobertura telefónica. Sin embargo, no debemos generalizar. Hay personas, que pueden regresar a la ciudad y trabajar de nuevo en el mundo corporativo tras haber intentado a vivir en el campo. Las cosas son muy dinámicas, como todo lo que nos rodea".

Durante la epidemia de Covid comenzaron las primeras olas de migración hacia los pueblos pequeños. Regresaron asimismo muchos compatriotas que residían permanentemente en el extranjero. En estos momentos, el número de búlgaros y extranjeros que se trasladan a Bulgaria supera el número de los que emigran, lo que significa que hay más inmigrantes que emigrantes. ¿Qué es lo que motiva a una parte de estas personas a construir su nuevo hogar en el campo?

 

La aldea de Sitovo

La aldea de Sitovo

FOTO BGNES

"Lo más fundamental, independientemente de su situación financiera, su realización profesional o su edad, es que desean asegurarse un determinado estilo de vida, responden los científicos. Esto puede ser más cerca del mar, por ejemplo, en el noreste de Bulgaria, donde los inmuebles son mucho más baratos que en el sur y existe ese un ambiente rural que resulta muy difícil de encontrar en los lugares más poblados. Otro argumento es un clima más saludable".

Un número cada vez mayor de búlgaros optan por la vida en el campo

FOTO Marta Ros

En muchos pueblos actualmente se están realizando obras de construcción y se están restaurando antiguas propiedades heredadas, que vuelven a ser habitadas. Sin embargo, el hecho de que quienes se mudan allí a menudo no cambien su empadronamiento oficial genera un error estadístico respecto al proceso de contraurbanización en nuestro país. También es errónea la noción de que el menor coste de la vida en el campo sea el factor de atracción para mudarse. La realidad es que, para podértelo permitir, debes contar con estabilidad financiera. La casa, el jardín... todo requiere recursos para su mantenimiento, y también se necesitan al menos dos automóviles, especialmente si los niños tienen que ir a la escuela en la ciudad vecina. Si la aldea está cerca de una localidad más grande, los inmuebles siempre son más caros.

La aldea de Bulgari

La aldea de Bulgari

FOTO BGNES

Parte de las personas atraídas por los pueblos búlgaros proceden del extranjero. En su gran mayoría son jubilados que, aunque cuentan con pensiones bajas en sus países de origen, aquí pueden permitirse un nivel de vida más alto. Con mayor frecuencia se trata de ciudadanos británicos y alemanes, así como de nuevos residentes, principalmente en la costa marítima, procedentes de antiguos países socialistas como Polonia y la República Checa.

Un número cada vez mayor de búlgaros optan por la vida en el campo

FOTO BGNES

"Cuando no hay barrera lingüística entre los recién llegados y los lugareños, la adaptación se vuelve más fácil y natural, y los extranjeros terminan integrándose, afirma Ivaylo Markov. En general son más móviles, llevan a los ancianos búlgaros en coche a las ciudades cercanas, les compran medicinas y comida, mientras que nuestros compatriotas cuidan de sus jardines cuando los dueños se encuentran en su país natal. Sin embargo, cuando la barrera del idioma está presente, se generan fuertes prejuicios. La gente local califica a sus nuevos vecinos como fríos, poco sociables y encerrados en su propia comunidad, si es que esta existe".

La aldea de Srednogorovo, en la región de Kazanlak

La aldea de Srednogorovo, en la región de Kazanlak

FOTO BGNES

La llegada de ciudadanos extranjeros tiene un efecto positivo en los pueblos. Esto motiva a las autoridades locales a trabajar para mejorar la infraestructura en pueblos que hasta hace poco no tenían ni una sola calle asfaltada. Por su parte, las casas de cultura se convierten en un punto de atracción y los nuevos vecinos a menudo se involucran en numerosas actividades artísticas.

"Se organizan diversas causas benéficas y eventos culturales, cuenta Desislava Pileva. Existe una interacción activa entre los habitantes locales y los recién llegados, así como con los residentes de temporada, quienes llevan a cabo un intercambio cultural y social. Este movimiento constante es la base de todo, porque tanto los búlgaros como los extranjeros aportan sus propios recursos, conocimientos y contactos, y estos son sumamente importantes, especialmente cuando se trata de diferentes iniciativas para el desarrollo del pueblo".

 

Un número cada vez mayor de búlgaros optan por la vida en el campo

FOTO BGNES

La exposición "Mudarse al campo" se podrá visitar hasta finales de septiembre en la capital, tras lo cual viajará a los lugares donde se realizaron las investigaciones del proyecto. Los científicos desean mostrar las fotografías a las personas que contribuyeron a estos estudios científicos. "Es una buena manera de continuar el diálogo con ellos y escuchar su valoración sobre nuestro punto de vista y nuestro trabajo", declara Desislava Pileva, quien confía en que las imágenes dirán mucho más a las personas residentes en las aldeas.

Redactora Diana Tsankova