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Las alfombras de Kotel postulan a un sitio en la lista de la UNESCO

lunes, 7 septiembre 2026, 12:45

Las alfombras de Kotel postulan a un sitio en la lista de la UNESCO

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¿Es posible que una alfombra se convierta en un "pasaporte" para el patrimonio cultural mundial y por qué las hábiles manos de las maestras de la ciudad de Kotel no pueden ser reemplazadas por la inteligencia artificial? Las respuestas a esta pregunta se esconden en el mundo de la escuela de tejeduría de Kotel. La investigadora y autora Dora Kurshumova se ha planteado una meta ambiciosa: que las emblemáticas alfombras de Kotel sean inscritas en la prestigiosa lista de la UNESCO como un fenómeno cultural protegido.

Las alfombras de Kotel postulan a un sitio en la lista de la UNESCO

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Coloridas, tupidas, portadoras del espíritu del tiempo, de la calidez y la decoración del hogar tal como era hace siglos. Las alfombras de Kotel han superado desde hace mucho tiempo los límites de un mero objeto cotidiano, convirtiéndose en un símbolo de la cultura autóctona búlgara, los rituales del calendario y el prestigio social. Hoy en día, en torno a esta tradición única se unen esfuerzos para lograr su reconocimiento a nivel mundial. Dora Kurshumova, autora de una extensa guía para la datación de las alfombras de Kotel, señala categóricamente que ya es hora del siguiente gran paso:

Dora Kurshumova

Dora Kurshumova

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"Para que la técnica de tejeduría de alfombras de Kotel sea inscrita y reconocida por la UNESCO se deberá demostrar cuántos modelos y ornamientos posee, así como las peculiaridades de la escuela de alfombras de Kotel que la distinguen de otras escuelas de tejeduría en Bulgaria. De hecho, he realizado un estudio de este tipo que he incluido en el libro Guía para la datación de alfombras antiguas de Kotel, donde he descrito todas las particularidades del tejido local. Sin embargo, esto no es suficiente, pero sí constituye una base sólida sobre la cual podemos apoyarnos para presentar una propuesta argumentada ante el Ministerio de Cultura y seguir todos los pasos pertinentes. La candidatura en sí debe ser presentada por el Ayuntaminento de Kotel o por el Museo de Kotel, que es propiedad municipal. En los últimos cinco años he comprobado que no hay especialistas profundamente familiarizados con todos los detalles que defiendan la escuela de Kotel, y por esto intenté elaborar y resumir todas mis pruebas en este libro de más de 300 páginas".

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Pero, ¿por qué la escuela de Kotel es tan diferente a las demás del país, por ejemplo, a la famosa tradición de Chiprovtsi? Los secretos residen tanto en la propia técnica de ejecución como en la filosofía de su elaboración. Las tejedoras de Kotel tejían más rápido, con lana y urdimbre más gruesas, lo que hace que las alfombras protegen mejor del frío y su relieve sale más a la vista. Además, cada alfombra se hacía en función de las medidas de una habitación concreta, sin llegar a repetirse jamás, según explica Dora Kurshumova:

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"La tejedora de Kotel teje mucho más rápido que la de Chiprovtsi porque trabaja con un hilo más grueso, la urdimbre es más gruesa y el número de hilos en 10 cm es mucho menor que en el caso de la alfombra de Chiprovtsi. En la alfombra de Chiprovtsi, la lana está hilada de forma mucho más fina y la urdimbre es delgada, lo que ralentiza el trabajo de la tejedora. A pesar de haber logrado mayor velocidad al tejer, ha conseguido al mismo tiempo hacer una alfombra más gruesa, que abriga mejor. Gracias a esta técnica, los ornamentos lucen un poco más grandes que los de Chiprovtsi y se logra un excelente contraste, ya que son teñidas con los colores principales que se utilizan en las alfombras de Kotel, como azul, rojo, verde, negro y un poco de color vino. Los colores son más matizados, ya que se hacen de tintes vegetales. Esto se debe a la destreza de la tejedora de Kotel quien toma como base ornamentos geométricos y los convierte en bellos motivos con su precisión e ingenio. Gracias a todo esto la escuela de Kotel goza de gran fama."

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Las alfombras de Kotel, a diferencia de las de Chiprovtsi, no se tejían para la venta ni en el siglo XVIII ni en el XIX, por lo que cada una tiene un tamaño distinto, adaptado a las dimensiones de la habitación parala cual estaba destinada. "Por eso no hay dos alfombras iguales, tanto por los colores, ya que cada mujer las elegía por su cuenta, ni por la disposición de los ornamentos, pues cada una tenía una visión diferente, ni por las dimensiones de la alfombra, dado que se hacían según el tamaño de los cuartos", aclara la investigadora.

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Para conservar el mundo de las alfombras de Kotel se necesita continuidad. A pesar de los desafíos del tiempo la esperanza está viva. En la Escuela Nacional de Bellas Artes de Sliven, próxima a Kotel, chicas y chicos jóvenes continúan aprendiendo el oficio, demostrando que las manos hábiles no tienen competencia, ni siquiera frente a la inteligencia artificial.

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FOTO nhgdd-sliven.net

"Estos son los niños tejedores de Bulgaria, quienes deben darse cuenta de que no solo conservan un oficio antiguo, sino que también pueden integrarlo en la decoración moderna de las casas. Esto es realmente posible de muchas maneras, incluidas formas modernas: incorporándolo a la vestimenta, con cinturones, broches y joyas."

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El camino de la alfombra de Kotel hacia el patrimonio cultural mundial es un relato sobre la memoria, el trabajo, los colores y el inquebrantable espíritu búlgaro. Está por ver si la UNESCO reconocerá este tesoro de la cultura tradicional búlgara. Pero una cosa es segura: mientras haya quien teja, la tradición seguirá viva.

Redactor Stoyan Radev