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Gergana Mancheva
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La educación dominical en Múnich fortalece y une a la comunidad búlgara de allí
martes 8 septiembre 2026 14:35
martes, 8 septiembre 2026, 14:35
FOTO Facebook/ Escuela dominical búlgara "Dora Gabe" de Múnich
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Más de 14.500 búlgaros han elegido vivir y trabajar en la ciudad alemana de Múnich. Los datos proceden de la Oficina de Estadística de la ciudad y fueron dados a conocer el año pasado por la vicealcaldesa Verena Dittel, quien afirmó que los residentes de origen búlgaro forman parte natural e importante de la vida cultural y social de la capital bávara.
Un punto de encuentro para la comunidad búlgara de la ciudad son las dos escuelas dominicales, en las que estudian más de 300 hijos de compatriotas que viven en Alemania. Ambas escuelas —“Paísi Hilenarski” y “Dora Gabe”, en Múnich— admiten a niños desde la etapa preescolar hasta el 12.º curso. Todos los alumnos reciben enseñanza en grupos y clases que se ajustan a los requisitos establecidos por el Ministerio de Educación y Ciencia de Bulgaria.
Quienes superan con éxito el curso reciben certificados que acreditan la finalización de los estudios y el dominio de la lengua y la literatura búlgaras, así como de la historia y la geografía de Bulgaria, con el correspondiente número de horas lectivas.
Este documento exime de la obligación de realizar un examen de equivalencia en la asignatura correspondiente en caso de que los jóvenes deseen continuar su educación en Bulgaria.
FOTO Facebook/ Escuela dominical búlgara "Dora Gabe" de Múnich
Nuestra escuela dominical “Dora Gabe”, en Baviera, se ha fijado unos objetivos claros y lleva ya 13 años cumpliendo su misión: abrir más puertas al conocimiento, las habilidades y los contactos para los niños de origen búlgaro. Comenzó con 10 niños en 2023 y, en la actualidad, el número de alumnos de origen búlgaro de entre 3 y 18 años que asisten a la escuela supera los 210.
FOTO Facebook/ Escuela dominical búlgara "Dora Gabe" de Múnich
De hecho, la escuela se ha convertido también en un punto de encuentro para los propios padres, que tienen la oportunidad de conocerse y establecer contactos con otras personas que, como ellos, han llegado a vivir al corazón de Alemania.
“Si nos hubiéramos quedado en Bulgaria, seguramente no habríamos conocido a tantos búlgaros de todo el país como ocurre ahora aquí, en Múnich”, comenta en una entrevista para Radio Bulgaria Elena Atanasova, que lleva 25 años viviendo en Alemania y actualmente forma parte del consejo de administración de la escuela “Dora Gabe” de Múnich:
“En toda la escuela nos llamamos la “gran familia solar”, porque todos trabajamos juntos por esta escuela. Contamos con un equipo; somos compañeros en el consejo de administración, tenemos un director y unos 30 profesores y monitores de actividades extraescolares. También contamos con un consejo de padres que nos ayuda muchísimo.
Además, colaboramos con numerosos voluntarios que nos ayudan en todos los aspectos, desde la organización de celebraciones hasta la preparación de distintos eventos. Así, entre todos, nos las arreglamos.
Pero, para ser sincera, no es fácil motivar a los niños. Por eso buscamos cada vez más oportunidades para que sigan vinculados a la escuela.
FOTO Facebook/ Escuela dominical búlgara "Dora Gabe" de Múnich
Entre las iniciativas más atractivas están las fiestas que organizamos, los campamentos de verano a los que los invitamos y las jornadas deportivas, entre otras actividades. Este tipo de eventos los unen y los animan a conocerse, a relacionarse y a hacer cada vez más amigos”.
Elena es madre de dos hijos, nacidos en Alemania y, por tanto, estudian en colegios alemanes.Sin embargo, ambos hablan muy bien búlgaro, acuden regularmente a la escuela dominical y ella se esfuerza por educarlos en el espíritu de la cultura y las tradiciones búlgaras.
Para Elena Atanasova y su marido, también búlgaro, lo más importante es que sus hijos conozcan sus raíces, puedan comunicarse en búlgaro con sus abuelos, padres y demás familiares y nunca pierdan el vínculo con Bulgaria.“Quien no conoce sus raíces no puede conocerse a sí mismo”, nos dijo también la joven residente en Múnich.
Autora: Gergana Mancheva
Versión al español: Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev