martes 29 septiembre 2026 21:25
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Ellos son dos jóvenes que ya han tomado conciencia de su misión que es dar una segunda oportunidad al plástico transformando los residuos en algo valioso, que se puede utilizar en el hogar y en el entorno urbano. Daniela y Vladislav Kostov crearon en su ciudad natal, Silistra, una startup para la fabricación de muebles y elementos del interior utilizando plástico reciclado. Desde niños, Daniela y su hermano Vladislavestaban interesados en el tema de la protección del medio ambiente y a través de su contribución personal querían que el planeta se convirtiera en un lugar más limpio y más verde.
Después de terminar la escuela secundaria, Vladislav se dio cuenta de que su camino estaba ligado al problema de los residuos y comenzó a acumular información a través de diversas fuentes en línea. Cuando Daniela regresó de Alemania con un título en Arquitectura y complementó sus estudios con un trabajo de diploma sobre la economía circular, su hermano le propuso fundar su propio negocio. Centrararon sus esfuerzos en el uso de tapones de plástico y, para ello, construyen máquinas y una prensa de paneles. Él se encarga de la parte técnica y ella, del diseño y las comunicaciones.
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“Lo que fabricamos a partir del plástico reciclado son paneles, cuenta Daniela Kostova. A partir de ellos, a su vez, creamos diversos elementos de interior como mesas, sillas, lámparas, letras corpóreas... en fin, cualquier cosa que se nos ocurra, porque las posibilidades de uso son infinitas. Tenemos solicitudes bastante interesantes de clientes, como el diseño de respaldos para bancos, que realizamos junto con el artista urbano Aleksi. La larga vida útil del material y la posibilidad de volver a reciclarlo son de extrema importancia. Cuando se introducen elementos de plástico reciclado en los espacios públicos, la gente piensa: "¡A pesar de todo el plástico se cecicla!". Porque en todas partes existe el mito de que toda la basura va al mismo camión y nadie sabe qué pasa con ella”.
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El modelo de negocio que han creado se basa íntegramente en los principios de la economía circular, desde la recogida de tapones y botellas de plástico hasta la elaboración de los nuevos productos. “Nosotros no generamos ningún residuo e incluso los recortes de nuestros paneles los volvemos a introducir en la producción, es decir, reciclamos una y otra vez”, asegura Daniela. Con la ayuda del vertedero local —que se encuentra al límite de su capacidad y les dona parte de sus desechos— y mediante la tecnología innovadora de la impresión 3D, los emprendedores crean sus diseños de forma totalmente respetuosa con el medio ambiente. Por su labor visionaria, fueron distinguidos como la mejor startup juvenil en 2023.
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Aparte de a la producción, Daniela y Vladislav tratan de dar más información sobre el plástico. Pocos saben, por ejemplo, que existen muy diversos tipos de plástico y que cada uno de ellos debe desecharse por separado. Así, el envase de un determinado producto se compone de tres plásticos distintos: uno es el del bote, el segundo es el del tapón y el tercero es el de la etiqueta.
“Es muy importante educar a la población, porque la gente tiene la buena intención de reciclar, pero no conoce todos estos detalles,afirma Daniela Kostova. Piensan que si tiran algo al contenedor de recogida selectiva será reciclado, pero, lamentablemente, esto complica bastante el proceso. Por eso la educación es tan importante, y es algo que hacemos desde la misma fundación del taller. Vamos constantemente a colegios, institutos y universidades a hacer presentaciones sobre el tema del reciclaje, ya que nuestro objetivo no es simplemente crear un producto a partir de plástico reciclado, sino cambiar la filosofía y la forma de pensar de las personas”.
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Los jóvenes emprendedores continuarán demostrando que el plástico reciclado es el nuevo material noble y presentarán su producción como un tipo de artesanía moderna. Según ellos, el cambio empieza por la forma en que pensamos sobre los recursos que nos rodean, mucho más cuando tenemos en cuenta que su material puede convertirse en un elemento audaz, multicolor y de valor para el interiorismo contemporáneo. En realidad, su causa va más allá de los logros y los principios y se convierte en un sueño global: los dos esperan que algún día quedarán sin trabajo porque el problema actual por resolver haya sido superado. Esperan ver el día en que la humanidad lo haya superado por completo y la contaminación que crea el plástico sea solo un recuerdo del pasado.
Redactora Diana Tsankova
Publicado por Hristina Táseva