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Veneta Nikolova
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7 peculiaridades de los búlgaros que desconciertan a los extranjeros
domingo 4 octubre 2026 09:45
domingo, 4 octubre 2026, 09:45
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Bulgaria es un país hermoso, tranquilo y seguro, y los búlgaros son un pueblo acogedor y ambicioso, siempre dispuesto a mostrar lo mejor de sí mismo ante el resto del mundo. Sin embargo, hay algunas peculiaridades típicas de aquí que pueden resultar incomprensibles para el extranjero curioso. Estas son algunas de ellas:
“No hay que hacer el ridículo delante de los extranjeros” es una frase muy típica de aquí. Al extranjero se le cuida y se le mima como a un “huevo pintado”. El objetivo es que ni por un instante dude de la famosa hospitalidad búlgara, una cuestión de honor para cualquier buen anfitrión. Pero a veces se exagera: los anfitriones te tratarán como a su mejor amigo y se ofenderán de verdad si no te sientas a la mesa familiar para divertirte hasta altas horas de la madrugada, o insistirán en acompañarte a todas partes para enseñarte los lugares de interés de la zona, etc.
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¡Atención! “Sí” significa “No”. Cuando un extranjero llega por primera vez a Bulgaria , puede encontrarse en una situación embarazosa debido a nuestra peculiar forma de responder a las preguntas. ¿El motivo? Asentimos y negamos con la cabeza de manera inversa a como se hace en la mayor parte del mundo. En otras palabras, en Bulgaria, un movimiento de la cabeza de arriba abajo significa una respuesta negativa, mientras que moverla horizontalmente de un lado a otro es, en realidad, una señal positiva de asentimiento.
Los búlgaros rara vez sonríen. No nos gusta mostrar nuestras emociones ante desconocidas. Esta seriedad, de la que ni siquiera somos conscientes, puede causar una fuerte impresión y percibirse como una muestra de mala educación o frialdad. Pero, una vez que conoce el temperamento apasionado y la amabilidad de nuestros compatriotas, el extranjero cambia rápidamente de opinión e incluso se “arrepiente” de haberse dejado engañar tan superficialmente por las apariencias.
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¡Mesas festivas, juergas y fiestas hasta el amanecer! Si hay algo que los búlgaros dominan a la perfección, es el arte de relajarse y divertirse a pesar de las crisis económicas y de la escasez crónica. A los extranjeros les cuesta entender cómo es posible que seamos uno de los países más pobres de la UE y, sin embargo, nuestros locales estén siempre llenos: desde la taberna del pueblo más apartado y despoblado hasta las cafeterías, las tabernas y los restaurantes gourmet de las ciudades.
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¡Hasta aquí con los zapatos! Si te invitan a casa de alguien, conviene que tengas en cuenta la siguiente particularidad de nuestra cultura: a los búlgaros nos importa mucho la limpieza, a veces hasta el punto de rozar la obsesión. Prepárate para que, nada más cruzar el umbral, te pidan amablemente que te quites los zapatos, para no ensuciar la alfombra o el parqué de roble Para eso, puede que hasta te ofrezcan unas pantuflas bien cómodas, para que te sientas como… en tu propia casa.
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La cocina búlgara es picante, a menudo salada, a veces grasienta y más bien oriental. Sí, la ensalada “shopska”, la “banitsa”, la parrillada mixta, las patatas fritas con queso y otras delicias locales son muy apreciadas por los visitantes extranjeros. Sin embargo, con bastante frecuencia, el picante, la sal, las especias fuertes y los aromas pueden resultarles excesivos. Además, no siempre son recibidos con entusiasmo la boza, el ayran salado, el tarator, la sopa de callos, la pacha, las orejas de cerdo a la parrilla y toda una pléyade de platos típicos que, para el paladar extranjero, pueden resultar extraños: a veces insípidos, otras demasiado picantes, salados o grasientos.
¡Que te echen agua para desearte “buena suerte”! Los búlgaros estamos convencidos de que el agua tiene poderes purificadores y revitalizantes. No te asustes si, antes de partir hacia el aeropuerto, el anfitrión derrama agua delante de ti. Cuando un miembro de la familia sale de casa para acudir a un acontecimiento especial, como el primer día de clase, un examen, el baile de fin de curso, una boda o un viaje al extranjero, los búlgaros pueden derramar agua delante de la puerta con el deseo ritual de “¡Éxito o Buen viaje!”
Autora: Veneta Nikolova
Versión al español: Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev