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El 6 de octubre de 1014 murió en Prespa uno de los gobernantes medievales búlgaros más notables: el zar Samuel. Era un comandante militar que pasó décadas en guerra con Bizancio y un gobernante cuya trágica suerte marcó el fin del Primer EstadoBúlgaro. Su vida terminó de manera dramática, pero al zar Samuel le pertenece un lugar grandioso en la memoria histórica búlgara.
Como estratega y gobernante, la vida de Samuel a finales del siglo X y principios del XI transcurrió en una guerra incesante para defender al Estado búlgaro de Bizancio. Según una fuente bizantina, el corazón de Samuel no resistió al ver al ejército búlgaro cegado por el emperador Basilio II.
"Hay que decir que la guerra comenzó incluso antes de su aparición y esta fue tal vez la guerra búlgaro-bizantina más duradera en los Balcanes. Duró medio siglo, pero de este periodo, durante unos 40 años, era precisamente Samuel quien dirigió al pueblo, al ejército y al Estado", cuenta a Radio Bulgaria el profesor Georgi Nikolov, profesor de historia medieval búlgara en la Universidad de Sofía "San Clemente de Ojrid".
FOTO Ivo Ivanov
"Sobre Samuel, el historiador bizantino Juan Escylitzes dice: “Era un hombre guerrero que no conocía el descanso”. Algo similar se encuentra en la hagiografía de san Nicón Metanoete. Allí se señala que “Samuel era insuperable en valentía e invencible en fuerza”. Estas características crean la imagen más clara de él y, de verdad, Samuel murió en 1014, pero vemos que el zar Kaloyán habló de él en sus cartas al papa Inocencio a principios del siglo XIII. Un poco más tarde, un autor bizantino, el cartofílacas (bibliotecario) de Tesalónica, Juan Staurakios, en un discurso de alabanza a san Demetrio, diría: “Aquel Samuel que aún está en boca de los búlgaros”. Esto es 200 años más tarde y nuevamente vemos que se menciona a Samuel en algunas traducciones búlgaras de crónicas bizantinas".
El Monumento al zar Samuel en el Parque Museo-Nacional Fortaleza del zar Samuel cerca de la aldea de Klyuch
FOTO petrichhistorymuseum.bg
Los investigadores enumeran diversas causas que llevaron al ocaso del Primer EstadoBúlgaro (681-1018). Entre ellas destacan las guerras del zar Simeón (893-927), que agotaron al país en su enfrentamiento con Bizancio.
El Imperio Romano de Oriente seguía siendo un poderoso adversario, firmemente asentado en dos continentes. A la desfavorable situación en Europa se sumó el conflicto entre los gobernantes búlgaros. Aarón, el hermano de Samuel, entabló negociaciones secretas con los invasores, y la consiguiente y sangrienta disputa entre ambas familias continuó incluso tras la caída del Estado. Por último, la derrota en la localidad de Klyuch, donde el ejército búlgaro de 14.000 hombres fue hecho prisionero y posteriormente cegado, resultó fatídica para el desenlace del duelo entre Bulgaria y Bizancio.
La derrota del ejército búlgaro y la muerte del zar Samuel (miniatura del siglo XIV)
FOTO petrichhistorymuseum.bg
En palabras del historiador, "la época del zar Samuel ha permanecido en la memoria del pueblo búlgaro tanto en la Edad Media como en tiempos más recientes. Pero hay cierta diferencia: en los últimos 100-150 años el énfasis es muy fuerte en el cegamiento de su ejército y su posterior fallecimiento. Elgran sufrimiento que experimentó y que provocó su muerte, asombra a muchostentados por la palabra escrita".
"El ejército de Samuel", del pintor Vasil Goranov
FOTO Facebook /Vasil Goranov
El Prof. Georgi Nikolov considera que, mediante su dura resistencia, el zar Samuel no es solo un símbolo del ocaso del Primer EstadoBúlgaro, sino también una aurora inspiradora para las siguientes generaciones que restauraron la Bulgaria libre.
"Hay algo asombroso en nuestra historia que parece que notan muy pocas personas. Si se observan detenidamente algunas fuentes búlgaras de los siglos XI y XII, se verá que en ellas gobernantes bizantinos de las tierras búlgaras del suroeste eran llamados zares búlgaros. Es decir, parece que en la mente de aquellos historiadores búlgaros de entonces (llamémoslos así en un sentido muy convencional), el Estado seguía existiendo, aunque bajo el poder de otras personas. Y es aún más asombroso que este Estado, después de casi 170 años, se recuperara de nuevo. Si continuo más adelante, nuestra historia tras la caída bajo el dominio otomano (500 años de esclavitud), volvió a resurgir. ¡¿Cuántos pueblos tienen un ejemplo así: que su Estado sobreviva como el ave fénix una y otra vez?!"
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El zar Samuel está enterrado en Prespa, en la iglesia homónima de la isla de San Aquiles (hoy en territorio de Grecia). Allí, en 1969, el arqueólogo griego Nikolaos Moutsopoulos descubrió los huesos del gobernante búlgaro, que el 3 de octubre encontrarán su descanso final en la capital búlgara, Sofía.
Hoy en día, los dos lagos de Prespa son una reserva natural virgen donde, viven pelícanos y las vacas pastan apaciblemente. Tal vez algún día los arqueólogos griegos y búlgaros realicen allí una nueva investigación que revele los cimientos de los palacios reales.
FOTO Merim Tenev
"Hay estudios separados más pequeños, recuerda el profesor Nikolov y vuelve a la historia. Durante la época de la revuelta de Georgi Voyteh en 1072, tenemos constancia de que el poder bizantino utilizó mercenarios occidentales contra los búlgaros sublevados. En estos testimonios se menciona que los alamanes y los francos atacaron los palacios en Prespa y los destruyeron, así como la basílica de San Aquiles, saqueando sus tesoros, ajuares, iconos y todo lo que pudieron. Incluso se describe cómo un cruzado se llevó ciertos objetos y luego Dios lo castigó. Así que una gran parte de estos artefactos fueron destruidos, pero, por supuesto, esto es cuestión de acuerdo, siempre que se haya una buena iniciativa por ambas partes, nuestros científicos de la Universidad de Sofía, así como aquellos que conozco de la Universidad de Tesalónica, podrían llegar a un acuerdo sobre algo similar y encontrar un lenguaje común en la investigación de un sitio como la isla de San Aquiles en el Pequeño Lago Prespa. Esto será muy útil para nosotros".
FOTO Merim Tenev
Hoy, entre las ruinas de San Aquiles persiste la pregunta de qué es lo que queda de la época del zar Samuel. La respuesta no está solo en los hallazgos arqueológicos: se encuentra en el recuerdo del gobernante cuyo nombre es uno de los símbolos de la Estatalidad búlgara.
Redactor Ivo Ivanov
Publicado por Hristina Táseva