HISTORIA

Noticias

Santa Petka en las creencias populares de los búlgaros

miércoles, 14 octubre 2026, 07:15

Santa Petka en las creencias populares de los búlgaros

FOTO BNR (Archivo)

Tamaño de la letra

El 14 de octubre, la Iglesia Ortodoxa honra a santa Petka, una de las santas más populares y queridas en Bulgaria. Los cuentos y leyendas populares le atribuyen poderes sobrenaturales, y sus hagiografías narran de sus capacidades milagrosas.

Santa Parascheva, llamada por el pueblo búlgaro Petka, nació en Epivates, en la actual Turquía. Vivió entre los siglos X y XI. Cuando sus padres fallecieron, su hermano ya era monje. Parascheva repartió todo lo que poseía y se entregó a la vida ascética. Pasó cinco años en un pequeño monasterio, partió en peregrinación hacia Jerusalén y el Santo Sepulcro. Posteriormente, se retiró al desierto del Jordán y se dedicó al ayuno y a la oración.

Según la hagiografía de la santa, una noche, mientras oraba, se le apareció un ángel celestial que le dijo que regresara a su patria. “Deja allí tu cuerpo en la tierra y lleva tu espíritu a los dominios celestiales”, le dijo el ángel. El autor de su hagiografía es el Patriarca Eutimio, uno de los grandes líderes espirituales de la Bulgaria medieval.

El pueblo recrea lo escrito por él a su propia manera, pero conservando los hechos fundamentales de la vida de santa Petka. En el folclore búlgaro se le atribuyen lazos de parentesco con Santa Nedelya y San Demetrio: Nedelya es su hermana, y Demetrio (llamado Mitre en algunas regiones) es sobrino de ambas.

Santa Petka en las creencias populares de los búlgaros

FOTO Emisora de BNR en Vidin

Según su hagiografía, las reliquias de la santa fueron descubiertas por casualidad. Cuando regresó a sus tierras natales, no reveló a nadie quién era. Tras su muerte, fue sepultada por unos desconocidos. Una noche, santa Petka apareció milagrosamente en los sueños de dos personas al mismo tiempo, revelándoles su nombre. Envuelta en luz, pidió que su cuerpo incorrupto fuera trasladado. Desde 1238 hasta la caída de Bulgaria bajo el dominio otomano a finales del siglo XIV, sus santas reliquias descansaron en la antigua capital, Veliko Tarnovo, en la iglesia de "Santa Petka Tarnovska". Tras ser trasladadas varias veces más, desde 1641 reposan en la catedral de la ciudad de Iași (en el norte de Rumanía).

Las leyendas cuentan sobre innumerables curaciones milagrosas realizadas por sus reliquias: los tullidos volvían a caminar, los ciegos recuperaban la vista y quienes padecían enfermedades graves sanaban de repente. Según el pueblo búlgaro, ayuda incluso la simple oración a Santa Petka. Se considera que su poder es mayor ante problemas de la vista, ceguera, trastornos mentales e infertilidad. Hasta el día de hoy se mantiene la costumbre de que los enfermos pasen la noche en monasterios o capillas llevando consigo ofrendas. Por lo general, engalanan su icono con un pañuelo nuevo y un ramo de albahaca.

La capilla de santa Petka en la cueva

La capilla de santa Petka en la cueva

FOTO svetimesta.com

No solo sus reliquias poseen un poder milagroso. Una leyenda del oeste de Bulgaria cuenta que santa Petka encontró refugio en una cueva cerca de la ciudad de Tran. La perseguía un grupo de infieles, pero ella logró escapar. Llevaba consigo una pequeña bolsa de harina. En la cueva encendió fuego y amasó pan. Mientras estaba allí sentada, notó que había otra salida. Cuando sus perseguidores finalmente la encontraron, la santa salió a través de una estrecha grieta en la roca. Quedaron las huellas de sus pasos, así como la hogaza de pan, que al instante se convirtió en piedra. Hoy en día hay una capilla en esa cueva, y los lugareños dicen que el agua que gotea por las paredes es curativa.

En las tradiciones y canciones populares de los búlgaros, santa Petka puede cruzar la frontera entre los mundos. Junto con el arcángel Miguel, ella media en el tránsito de las almas al «otro mundo». Y junto a su hermana Nedelya, construye un puente entre ambos mundos por el que solo pueden pasar las almas de los justos.

Santa Petka en las creencias populares de los búlgaros

FOTO plovdivskamitropolia.bg

Según la creencia popular, Santa Petka es la santa del día viernes, como bien se deduce de su propio nombre. Protectora de las mujeres, de las parturientas y del hogar, vela estrictamente para que se honre su memoria cada viernes. En ese día rigen prohibiciones sobre ciertos tipos de tareas y trabajos, y la santa castiga a quienes las infringen.

En las ideas del pueblo búlgaro, el vínculo entre San Demetrio y Santa Petka se refleja en el sentido y significado de sus festividades. El calendario popular define Petkovden (el Día de santa Petka, 14 de octubre) y Dimitrovden (el día de San Demetrio, 26 de octubre) como el cierre de las faenas agrícolas y labores del ciclo productivo. Alrededor de estas fechas, los trabajadores contratados recibían su remuneración y firmaban los contratos para el siguiente ciclo laboral.

En el calendario folclórico, el período entre Petkovden y Dimitrovden tiene un significado sagrado. Es una suerte de transición entre las estaciones del año: el pueblo búlgaro dice que a partir de Dimitrovden comienza el invierno. Durante este tiempo no se deben iniciar nuevas actividades, ya que estarían destinadas al fracaso, y las mujeres no deben trabajar la lana, ni cortar o coser ropa.

Petkovden marca el inicio de diversas celebraciones familiares. Antaño, cada comunidad dedicaba un día determinado al espíritu protector del hogar. Estas festividades son conocidas con distintos nombres (svetsi, slava, obrok). Se celebraban con un oficio religioso, kurbans (ofrendas comunitarias de comida ritual) para todo el pueblo y, por supuesto, alegres danzas tradicionales (horá).

Habiendo concluido la recolección de la cosecha, los búlgaros se vestían con sus ropas nuevas y salían a festejar. Las danzas de Petkovden eran conocidas también como bailes de observación las mujeres que tenían hijos en edad de casarse acudían a la festividad con el fin de observar bien a las jóvenes y elegir nuera.

Redactora Albena Bezovska