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Alexandra Karamihaleva
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Fe en el baúl del corazón: Gergana Georgieva desde Irlanda
De la ingeniería de software a la construcción de la comunidad búlgara en Dublín
martes 19 mayo 2026 22:45
martes, 19 mayo 2026, 22:45
Gergana Georgieva
FOTO Alexandra Karamihaleva
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Les presentamos una historia inspiradora sobre el inquebrantable espíritu búlgaro y la fe ortodoxa que llevamos desde nuestra tierra natal en el baúl del corazón. Gergana Georgieva desarrolla su carrera en Dublín como ingeniera de software para la aerolínea nacional de Irlanda. En una conversación sincera y emotiva, esta búlgara nacida en Kyustendil nos guía a través de su trayectoria: desde la decisión consciente de bautizarse y asistir a iglesias ortodoxas en el extranjero, hasta la determinación de entregarse plenamente a la construcción de la comunidad eclesiástica ortodoxa búlgara, una iglesia edificada no con piedras, sino con almas y destinos humanos.
FOTO Darina Grigorova
Este año, los búlgaros de Dublín celebraron juntos la Pascua con una solemne liturgia, y Gergana comparte con Radio Bulgaria y el pódcast “Puente de la fe” su emoción y su sueño de celebrar regularmente el culto en su lengua materna.
“Este ha sido mi sueño desde el primer día, desde que pisé suelo irlandés. Porque, esté donde esté, uno siempre lleva su fe consigo”, comparte Gergana Georgieva.“No hay nada mejor que escuchar el idioma búlgaro y formar parte de una celebración búlgara, con nuestras tradiciones de Pascua, Navidad y San Jorge. Me llamo Gergana y, en el día de San Jorge, me gustaría poder ir a algún lugar donde disfrutar de las costumbres búlgaras y felicitarnos al estilo búlgaro”.
Después de 13 años viviendo en el extranjero, resulta interesante saber cómo Gergana ha logrado llenar el vacío que le suponía la falta de una iglesia búlgara y de una comunidad religiosa en el Reino Unido.
“Por lo general, durante las fiestas los búlgaros nos reunimos en algún parque o en otros lugares para celebrarlas juntos. En el plano espiritual, en Dublín solemos acudir a la iglesia griega, la más cercana y a la que hasta hace poco podíamos asistir. Pero la iglesia búlgara siempre está con nosotros. Siempre llevo conmigo a San Jorge, un regalo de mis padres, y a la Virgen María, así que la fe me acompaña siempre”, cuenta Gergana Georgieva.
FOTO Alexandra Karamihaleva
Recordamos las palabras del metropolitano Antonio, quien afirma que la Iglesia son las personas y que, para que esta construcción se haga realidad, además de la voluntad de Dios, también se necesita la voluntad humana. En este sentido, la cuestión es si ella, personalmente, tiene la determinación y la disposición de entregarse plenamente para que esta comunidad se convierta en una realidad.
“Por supuesto. Ayudaré en todo lo que pueda y de todo corazón para que este proyecto se haga realidad, porque, aunque suene a tópico, donde hay un búlgaro, allí está Bulgaria. Cuantos más búlgaros nos reunamos, mejor será, y así podremos sacar esto adelante. Sé que es una gran responsabilidad y que hay muchos pasos que dar. He hablado con la embajadora Vanya Andreeva y sé que es una tarea de gran responsabilidad, pero no creo que sea imposible. Simplemente tenemos que reunirnos y trabajar juntos”, afirma con rotundidad Gergana Georgieva.
Por cierto, en Dublín existen parroquias de varias Iglesias ortodoxas locales, pero solo la Iglesia Ortodoxa Griega, Santa Anunciación (en el número 46 de Arbour Hill, en Stoneybatter), y la Iglesia Ortodoxa Rusa, San Pedro y San Pablo (en Harold’s Cross Road), cuentan con templos propios.
FOTO Alexandra Karamihaleva
Nuestra interlocutora contó además que, en la compañía aérea, trabaja con personas de muchas nacionalidades y que el interés por el culto búlgaro entre sus compañeros ha sido sorprendentemente grande. La mayoría de los compañeros de Gergana Georgieva son irlandeses católicos, pero entre los inmigrantes también hay serbios y rumanos que no disponen de templos permanentes propios y que han mostrado un notable interés por el culto búlgaro.
"A mi alrededor hay muchas personas. No solo irlandeses, sino también de otras nacionalidades. Y cuando les contaba que habría una misa búlgara, todos querían venir, pero yo les decía: "Esperad un poco, con calma, primero dejad que vengan los búlgaros y luego vosotros también". Pero la verdad es que la gente tiene ganas de ir a la iglesia, y no solo dentro de la comunidad búlgara. También hay muchas parejas mixtas que quieren mostrar a sus seres queridos nuestras tradiciones ortodoxas y nuestra fe ortodoxa. Y espero que pronto haya también una boda, un bautizo..."
FOTO Alexandra Karamihaleva
Esta es una parte esencial de la vida de una comunidad parroquial: compartir juntos tanto las alegrías como las penas. Es importante que sigan reuniéndose los domingos para la liturgia y que atraigan a nuevas personas, para que la comunidad pueda crecer y fortalecerse. ¿Y cómo imagina nuestra compatriota esta comunidad recién creada dentro de uno o cinco años? "Que haya bodas y bautizos, que el templo esté lleno para que puedan resonar estos hermosos cánticos y estas oraciones. Son un bálsamo para el alma. Al menos para mí", responde sin dudarlo Gergana Georgieva.
Gergana Georgieva de Irlanda
FOTO Krasimir Martinov
Mientras exista voluntad, esta comunidad parroquial también existirá. Todo lo demás llegará casi por sí solo; Dios añadirá aquello que les falta: "Todo depende únicamente de nosotros. Nadie más puede venir a hacerlo por nosotros para que luego simplemente lo aprovechemos. Somos nosotros quienes debemos construirlo. Siempre ha sido así y así seguirá siendo", afirma convencida.
Versión al español de Zorayda de Radev y Borislav Todorov
Publicado por Borislav Todorov, Zoraida de Radev