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El profesor Minko Balkanski y sus jóvenes seguidores, científicos y benefactores

Un equipo de emigrantes búlgaros realiza un documental inspirado en este tema

El profesor Minko Balkanski y sus jóvenes seguidores, científicos y benefactores

FOTO balkanski-foundation.org

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El profesor Minko Balkanski es un científico de renombre mundial en el campo de la física, nació en Bulgaria pero ya de estudiante se marchó a estudiar a Francia. Hoy el profesor tiene 97 años y continúa ayudando a jóvenes búlgaros que tienen el potencial y el deseo de seguir desarrollándose en el campo de las ciencias exactas.

FOTO Fundación "Minyu Balkanski"

En Bulgaria, el profesor Balkanski es conocido sobre todo por la labor de la fundación “Minyu Balkanski”, que lleva el nombre de su padre. Durante los últimos 31 años el profesor ha contribuido al desarrollo de decenas de jóvenes búlgaros con un marcado interés por las ciencias exactas. Su casa del pueblo francés de Fourges está abierta a los jóvenes que llegan de Bulgaria para estudiar en diferentes universidades de Francia como becarios de la fundación. Todos ellos dicen que para ellos Balkanski es como un segundo padre, con quien comparten sus sueños y a quien acuden en busca de ayuda y consejo en los momentos difíciles. Son decenas de jóvenes científicos que hace 20 o 30 años formaban parte de los becarios del profesor Minko Balkanski y que hoy han triunfado. Ellos son quienes mejor encarnan la idea de altruismo y entrega desinteresada del profesor Balkanski.

FOTO nbu.bg

“Él pertenece a la ciencia mundial, a la civilización mundial y al anhelo universal por los valores morales, el deber social y los altos ideales”. Así definen al profesor los autores del documental que trata sobre él, titulado “El capital del profesor Minko Balkanski”, cuyo estreno tuvo lugar el pasado 27 de mayo. Al evento asistieron representantes de la Universidad Nacional Búlgara “John Atanasov” de Chicago y del programa “Las historias no contadas de los búlgaros” del Ministerio de Educación y Ciencia, que hizo posibles el rodaje y la realización de la película. “Esta es una película creada por emigrantes y para emigrantes. Pero, ante todo, es una película sobre la dignidad. Sobre el búlgaro que, independientemente de dónde viva, permanece vinculado a su patria a través del conocimiento, la memoria y la espiritualidad”, afirmó la directora de la escuela dominical de Chicago, Boyanka Ivanova.

FOTO BGNES

Los estudiantes más distinguidos de la fundación del profesor Balkanski se encuentran hoy entre los científicos y especialistas búlgaros de éxito en todo el mundo en campos como la física, las matemáticas, las altas tecnologías, la criptografía o la medicina. La película dura una hora y lo que más impresiona en ella es la conclusión a la que llega a lo largo de los años el propio profesor Balkanski. Él dice: “La fuente de jóvenes talentosos en Bulgaria es inagotable”.

FOTO Cine "Vlaykova", en Sofía

Gran parte de quienes han completado sus estudios en Francia con la ayuda de la Fundación “Minyo Balkanski” han optado por desarrollar su carrera profesional en el extranjero. Sin embargo, algunos de aquellos estudiantes han regresado a Bulgaria para poder contribuir al desarrollo de su propio país. Así lo afirma Teodor Parvanov, uno de los participantes en el documental, quien, tras graduarse en el liceo “Luis el Grande” de París, permaneció varios años trabajando en Bélgica y Francia, y en 2014 regresó a su patria:

FOTO Facebook /Fundación "Minyu Balkanski"

“Conozco a todos los demás becarios. El objetivo a largo plazo es que aportemos una energía adicional a Bulgaria, cada uno con su propia contribución -ya sea estando en Bulgaria o en el extranjero- para que seamos embajadores de nuestra cultura, o yo diría, de la cultura búlgaro-europea. Yo creo que uno primero tiene que poder ver algo bueno, encontrar un punto de partida, y después aplicarlo. Uno puede desarrollarse muy bien en Bulgaria, puede aprender muchas cosas al volver aquí. Y creo que ir a estudiar al extranjero te da la oportunidad de aportar algo a Bulgaria. Así es como lo veo yo. Durante el Renacimiento búlgaro, que también es mencionado en la película, todo aquel que tenía la oportunidad enviaba a alguno de sus hijos a estudiar a un país extranjero, para que luego aplicara la experiencia adquirida allí en Bulgaria. Esas personas se convirtieron en profesores, y con ellas llegaron las tecnologías y los nuevos conocimientos. Me gustaría que nosotros podamos recrear algo así mediante la transferencia de conocimientos ahora, en la era contemporánea”. 

FOTO balkanski-foundation.org

“Yo mismo, además de los conocimientos técnicos y científicos, allí me formé como persona, me hice independiente, superé muchas dificultades, al igual que el resto de los becarios. Estuve en contacto con personas brillantes y adquirí una visión muy positiva del mundo. Creo que no me vi sumido en las dificultades y las penurias diarias con las que tuvieron que lidiar nuestros padres y, en general, la gente en Bulgaria. Eso me infundió un gran optimismo. Mi estancia en Francia me ayudó mucho y hoy no me detengo ante nada para alcanzar mis metas. Hay días en los que puede que te desanimes, pero el día siguiente empieza con nuevas fuerzas, y creo que eso es lo más valioso que he aprendido: no rendirme nunca, bajo ninguna circunstancia.”

Teodor Parvanov añade que ahora, de entre aquellos becarios, hay toda una red de personas, con un alto nivel de formación y muy exitosas en su campo. Y lo que todos tienen en común es que han sido influenciados por la personalidad del profesor Minko Balkanski. “Queremos difundir la obra del profesor de la mejor manera posible, tal y como él nos ha enseñado: ayudando a otros que son como nosotros”.


Autor: Gergana Mancheva

Traducción: Alena Markova