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Necesitamos reglas en la escuela, la IA puede imitar bien el habla humana

"Los estudiantes suelen hacer un mal uso de la inteligencia artificial", afirma Antoaneta Kalenderova

lunes, 1 junio 2026, 16:25

Necesitamos reglas en la escuela, la IA puede imitar bien el habla humana

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El Ministerio de Educación planea implementar un proyecto de transformación digital de la educación escolar, centrado principalmente en la introducción de herramientas de inteligencia artificial. Esta iniciativa surge a raíz de las alarmantes conclusiones de un estudio realizado por DigitalEdu-SU en la Universidad de Sofía, según el cual los docentes no están preparados para la enseñanza innovadora y los estudiantes presentan deficiencias en alfabetización digital. Ante este panorama, una escuela privada de Sofía está dando pasos firmes en el uso de esta herramienta.

 Hablamos con Antoaneta Kalenderova, directora de una de estas escuelas privadas, sobre la aplicación de la inteligencia artificial en el proceso educativo y sobre cuándo puede representar un peligro.

  

 

 

Antoaneta Kalenderova

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Peligrosa o no, es una realidad, y lo que depende de nosotros, los adultos, es utilizarla en las escuelas como una herramienta para ahorrar tiempo, pero no como un sustituto de la inteligencia humana”, afirma.

“La IA es ideal para adaptar el material didáctico a los distintos niveles de los estudiantes, ya que algunos lo asimilan más rápido y otros necesitan un poco más de práctica. En este sentido, es una herramienta maravillosa, al igual que para un estudiante que quiere escribir un ensayo sobre un tema determinado y acceder rápidamente a diferentes ideas y fuentes que ya lo han abordado. Pero, después de que la IA proporciona la información, el estudiante tiene que escribir su propio ensayo. Es, por lo tanto, una herramienta que ayuda y ahorra tiempo”.

La IA puede ser tanto una aliada como una adversaria si descuidamos nuestras capacidades creativas y, a la larga, perdemos nuestra capacidad de pensamiento crítico y de análisis.

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“Se convierte en un enemigo cuando se apodera de nuestro pensamiento”, añade Antoaneta Kalenderova. “Y también cuando la usamos para tareas que nos ahorran tiempo, pero que luego nos llevan a acostumbrarnos a ella y a que nuestra mente se vuelva perezosa y se atrofie. Por eso, la responsabilidad de los docentes sigue siendo muy grande. Son ellos quienes deben conocer bien esta herramienta: las distintas variantes de la inteligencia artificial y cómo utilizarlas. Luego, deben establecer normas para su uso en la escuela y enseñar a los estudiantes a utilizarla de la mejor manera posible”.

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Otra cuestión importante es a quién pertenece la propiedad intelectual del trabajo generado por la inteligencia artificial, un problema que se debate cada vez más, señala Antoaneta Kalenderova. En la escuela que dirige, denominan a este fenómeno “integridad académica”, ya que apropiarse de algo como si fuera un producto intelectual propio constituye una mentira flagrante. “Y cuanto antes enseñemos a los niños que tomar prestada una idea de otra persona puede ser un buen comienzo, siempre que sirva de inspiración, pero no puede hacerse sin mencionar quién fue el autor”, añade.

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El programa del Bachillerato Internacional ofrece una solución honesta:

“Indica qué pregunta le hiciste a la inteligencia artificial”, explica Antoaneta Kalenderova. “Si la pregunta es: “Escríbeme un ensayo sobre…”, obviamente no es tuya. Pero si la pregunta es: “Dame al menos tres científicos diferentes que hayan escrito sobre un problema determinado”, es aceptable, porque te has ahorrado tiempo de búsqueda, pero al final el trabajo sigue siendo tuyo”.


 

Autora Diana Tsankova

Traducido por Zoraida de Radev