Autor
Vesela Krasteva
Artículo
martes 31 marzo 2026 09:30
martes, 31 marzo 2026, 09:30
FOTO БНУ "Родолюбие, Неапол
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Uno de los focos espirituales búlgaros en el corazón del sur de Italia es la Escuela Dominical Búlgara “Rodolyubie” de Nápoles, que fue fundada en 2017. Sus inicios se remontan a un puñado de personas y a las sonrisas de apenas diez niños búlgaros, cuenta ante Radio Bulgaria la directora del centro educativo, Valentina Nikolova.
“Nuestros primeros pasos fueron muy modestos en las acogedoras salas de una iglesia rusa de Nápoles, donde ordenábamos las primeras letras de nuestro alfabeto. Pero hoy “Rodolyubie” ha crecido y florecido. Nuestras aulas son amplias y llenas de luz, y desde 2020 la escuela cuenta con el reconocimiento oficial del Ministerio de Educación y Ciencia.”
En 2023, la escuela abrió una sucursal en el pintoresco pueblo de Sant’Antonio Abate y, durante el presente curso escolar, en “Rodolyubie” están estudiando un total de 90 alumnos de entre seis y dieciocho años, distribuidos en nueve clases mixtas.
FOTO БНУ "Родолюбие, Неапол
En Nápoles y sus alrededores hay unos 4000 búlgaros, nos cuenta Valentina Nikolova, quien reconoce que “ve” a la comunidad búlgara a través de los niños.
“Ellos son un reflejo de sus padres. Gran parte de los búlgaros que viven aquí desean que sus hijos se integren en la sociedad italiana. Pero a la vez sienten una fuerte necesidad espiritual de conservar lo búlgaro en sus hogares.”
Y esos hogares se extienden hasta las aulas de la escuela dominical búlgara “Rodolyubie”. La propia Valentina lleva más de 19 años viviendo en Italia y en este tiempo se ha convencido de una cosa: que uno ama a Bulgaria mucho más estando lejos de ella.
“Echo de menos todo de Bulgaria: su belleza, mi hogar, mi familia, mis amigos, todo. ¡No importa cuánto tiempo que pase!”
Una añoranza nacida del amor, que no siempre es fácil transmitir a unos niños que han nacido y crecido en otro país, y para quienes el búlgaro ni siquiera es siempre su lengua materna.
FOTO БНУ "Родолюбие, Неапол
“Sí, en nuestra escuela se enseña el búlgaro como segunda lengua materna y puedo decir que es un gran reto dar clase a niños en un entorno lingüístico extranjero. Porque no nos limitamos a enseñar las reglas gramaticales, sino que tratamos de construir una identidad nacional sólida, y para mí eso es una misión que requiere una enorme paciencia y un profundo amor por los niños, por nuestra lengua y por nuestra patria. Y, desde un punto de vista profesional, puedo decir que el trabajo en la escuela dominical consiste en un particular reto pedagógico, ya que luchamos por captar la atención de los niños en sus días de descanso y debemos ser extremadamente creativos. Tenemos que convertir el aprendizaje en una experiencia. Es muy emotivo y bonito ver cómo un niño que hasta ayer solamente hablaba italiano hoy es capaz de escribir con orgullo su nombre en búlgaro o de recitar poemas de Ivan Vazov. ¡Para mí esa es la mayor victoria!”
FOTO БНУ "Родолюбие, Неапол
En los últimos dos años, el Ministerio de Educación y Ciencia ha puesto en marcha el programa nacional “Bulgaria: Rutas Educativas” para apoyar a los profesores búlgaros en el extranjero. El año pasado la escuela “Rodolyubie” presentó por primera vez una solicitud al programa con su proyecto “La costa norte del mar Negro: naturaleza, historia y cultura”. El proyecto fue aprobado y la aventura “Bulgaria” se acabó realizando entre el 11 y el 14 de agosto. Un dato curioso es que, junto al grupo de 20 alumnos, viajaron también 14 padres por cuenta propia.
Todos ellos participaron con entusiasmo en la iniciativa “Lección sobre Bulgaria” de Radio Bulgaria para hacernos partícipes de esta emocionante aventura. Vean el vídeo:
“Para mí, el lugar más interesante fue la reserva de "Baltata", donde todo estaba verde y había muchas aves, mamíferos, peces y plantas protegidas”, nos cuenta emocionada Adriana Tramontana de 4º de primaria sobre su recorrido por Bulgaria. Fue muy divertido cuando cruzamos juntos el río Batova, de la orilla izquierda a la derecha. Mi momento favorito fue la visita a la playa de Albena, con olas grandes, e intentabamos saltarlas todos juntos.”
La reserva "Baltata"
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
El grupo también visitó lugares emblemáticos: Balchik y su Jardín Botánico con el palacio de la reina María de Rumanía, el cabo Kaliakra, el monasterio rupestre de Aladja, la zona de Teketo y un taller de alfarería tradicional…
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
“Lo que más me llamó la atención fueron los hermosos jardines verdes de Balchik”, cuenta Ralitsa Dimova de 7º de primaria en el vídeo. “Descubrí que Bulgaria está llena de lugares preciosos. Mi momento favorito fue correr juntos junto al mar.”
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
“Todos los lugares dejaron una impresión inolvidable en nuestros alumnos, pero una de las experiencias más emocionantes fue la visita a un taller de alfarería tradicional en Balchik. Allí los niños no sólo pudieron observar, sino también pudieron palpar nuestra tierra. Vieron cómo, en las manos del maestro, la arcilla cobraba vida y aprendieron que la alfarería es un oficio difícil, que requiere paciencia, perseverancia y habilidades. Comprendieron que la arcilla debe ser elástica y blanda para poder ser modelada y que lo más sencillo es hacer un plato, y lo más difícil, un cántaro y una ánfora.”
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
“También quedaron muy impresionados por el monasterio rupestre de Aladja, pues era la primera vez que veían un lugar de este tipo. Allí entendieron lo que significa ser ermitaño: buscar la humildad en el silencio de las rocas y escapar de la realidad. Pero lo que más emoción les causó, por supuesto, fue el encuentro con el mar Negro”, recuerda la directora de nuestra escuela dominical en Nápoles. Ella misma reconoce que, con este viaje, ha redescubierto Bulgaria de una manera interesante y poco habitual: a través de la mirada de los niños.
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
“Al ver cómo se emocionaban volví a mi infancia y fue como si me liberara del peso de la rutina diaria, para ver a Bulgaria tal como es: en su forma más pura, hermosa y única. Junto a los niños sentí el auténtico aroma del mar, aquel que había olvidado. A través de sus ojos, volví a experimentar ese enorme amor por Bulgaria que a veces damos por sentado cuando estamos lejos. Y me convencí de que Bulgaria no es sólo un lugar en el mapa: ¡es un estado de ánimo!”.
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
“Para mí, el lugar más interesante fue el museo de cerámica y el jardín botánico de Balchik. Descubrí que Bulgaria es más bonita de lo que esperaba y que tiene muchos lugares de interés. Mi momento favorito fue visitar el cabo Kaliakra”, nos cuenta Andrey Dimov de 3º de primaria en el vídeo, y Valentina Nikolova añade:
FOTO BNU "Patriotismo" en Nápoles
“Para los niños fue un proceso de autodescubrimiento muy emocionante. La mayoría ha nacido o se ha criado en Italia, por lo que perciben Bulgaria como un cuento de hadas, un mundo lejano del que oyen hablar en el colegio o en casa. Pero al pisar suelo búlgaro, esto se convirtió en un encuentro profundo y personal con sus raíces. No vieron a Bulgaria a través de estadísticas o problemas, sino con sus sentidos: para ellos es un lugar de libertad y veranos compartidos. Bulgaria es hermosa y acogedora, y puedo decir que cuando están en Italia se sienten italianos, pero en cuanto llegan a Bulgaria enseguida dicen: “nosotros, nuestro Mar Negro; nosotros, los hijos de Bulgaria”. Así, el encuentro personal con la patria cambia realmente la percepción de los pequeños”, resume Valentina Nikolova, directora de la escuela dominical búlgara “Rodolyubie” en Nápoles.
Más información sobre la iniciativa "Una lección sobre Bulgaria":
Autora: Vesela Krasteva
Traducción: Alena Markova y Zoraida de Radev
Publicado por Alena Markova, Zoraida de Radev